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FIEBRE DE ZOOCRÍAS EXÓTICAS

El interés por la zoocría en Colombia ha crecido de tal forma que cuando a comienzos de mes el Banco Ganadero programó en Barranquilla un seminario para sesenta personas, asistieron 165. Todos pretendían recolectar información sobre aspectos científicos, técnicos, comerciales y jurídicos de la técnica de la zoocría, es decir, de las actividades de cría, manejo, levante, manufactura y comercialización de especies exóticas como las babillas, caimanes, boas, aves canoras, saínos, chiguiros, lobos polleros, iguanas, micos, ñeques... en fin una lista interminable de especies exóticas que en Europa, Japón y Estados Unidos alcanzan precios que han convertido su venta en un verdadero filón.

Las pieles tienen múltiples aplicaciones, la carne es comestible y los animales vivos se venden como mascotas o como adornos.

En Colombia, existen 86 zoocriaderos, de los cuales 41 poseen resolución de aprobación del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (Inderena). En el Atlántico funcionan 13; Crocodylia Colombiana Ltda., en Sabanagrande, y Babilonia, en Sabanalarga, están en fase de comercialización. Los demás están en la de experimentación.

Crocodylia tiene uno de los programas de producción en ciclo cerrado (productores y crías en cautiverio) más grandes del mundo. En unas 53 hectáreas y una inversión que supera los 700 millones de pesos, son mantenidas unas 55.000 babillas, de las cuales 2.500 son reproductoras; 3.000 iguanas, 1.200 boas, 200 caimanes, 37 tortugas adultas y un millar de neonatos de la misma especie; además, posee 11 estanques para el cultivo de peces.

Desde el lugar, que funciona a orillas del río Magdalena, se exportaron hace poco 5.000 pieles de babilla, a treinta dólares cada una.

En Babilonia, además de babillas y boas hay un criadero de caimanes que hace recordar las leyendas de los viejos navegantes del gran río, quienes dicen haberlos visto con su andar lento y su hilera de dientes afilados.

Para estimular la zoocría como negocio de alta rentabilidad y como estrategia para la preservación de las especies, el Gobierno, a través del Fondo de Promoción de Exportaciones (Proexpo) y otras instituciones, se puso a la tarea de analizar los mecanismos que se pondrán en práctica para lograr esos objetivos.

Por ahora, el Inderena obliga a los cultivadores de babilla a destinar el cinco por ciento de la produccción lograda en cautiverio al repoblamiento.

Proexpo ya se vinculó a la coordinación de un programa de asistencia a los zoocriadores nacionales y a la organización de la próxima reunión mundial de especialistas en babillas, que se realizará en Cartagena.

Recientemente se dictó el Estatuto de la Pesca, o Ley 13 de 1990, que contempla la creación de dos nuevos organismos: el Instituto Nacional de la Pesca y Acuicultura (INPA), que se ocupará de la investigación, el manejo y control de las actividades pesqueras, y la Corporación Financiera de Fomento Pesquero (Corfipesca), para su impulso y desarrollo.

INPA se encargará de unas treinta estaciones oficiales y privadas de investigación y fomento de la acuicultura. La principal se encuentra en Repelón (Atlántico), consta de 86 estanques donde se cultivan unas diez especies, y un reservorio de agua de 5.000 metros cuadrados.

La pesca es mirada también como un nuevo filón. No me cabe la menor duda dice el ex ministro de Agricultura Gabriel Rosas Vega de que el frente pesquero y acuícola es uno de los sectores donde mayor espacio tiene la economía nacional por la magnitud de su riqueza .

Pero, a pesar de los anuncios gubernamentales, en el seminario de Barranquilla la queja fue unánime: aún no se ven los estímulos oficiales. En posición privilegiada Según Proexpo, el mercado mundial de las babillas está frenado por la oferta, que es de 1.500.000 pieles al año, las cuales se venden a un promedio de 35 dólares cada una.

A esa cifra se ha llegado pese a las restricciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales, organismo que regula la comercialización de animales en el mundo.

Colombia según Arturo Liévano León, del Departamento de Desarrollo Agropecuario de Proexpo ha estructurado un programa de producción de babilla en ciclo cerrado que lo ubica internacionalmente en posición tecnológica privilegiada, como modelo de aprovechamiento racional de los recursos naturales .

Este año se pueden exportar unas cien mil pieles de acuerdo con las tallas exigidas por el Inderena (120 centímetros como mínimo). De acuerdo con las estadísticas internacionales disponibles, Colombia exportó 14.000 pieles del género caimán en 1988, y 7.800 en 1987.

Ser modelo de aprovechamiento racional de la naturaleza, sostiene Liévano, debe reivindicarse ante el mundo mediante una campaña publicitaria enfoncada a hacer ver que la compra de babillas colombianas contribuye a la conservación de estas especies y de los recursos naturales.

El objetivo inmediato es lograr el apoyo del Gobierno para curtir y manufacturar las pieles aquí, lo que garantizaría la calidad y un mercado con buenos precios.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de mayo de 1991
Autor
RAIMUNDO ALVARADO

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