Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

ARTURO GOMEZ JARAMILLO. DON ARTURO

Las dos personas que más contribuyeron a que el café se convirtiera en la actividad económica más importante para Colombia en este siglo fueron Manuel Mejía y Arturo Gómez Jaramillo. Ambos fueron gerentes ejemplares de la Federación de Cafeteros. Los dos se preocuparon por crear y fortalecer unas instituciones que llegaron a constituirse en modelo para el resto del mundo. Pero fue Gómez Jaramillo quien realmente le dio al café colombiano la preponderancia que todavía mantiene en el mercado internacional.

Mucho se ha escrito sobre la gestión de este ilustre manizalita al frente del gremio cafetero. En las actividades de la Federación al interior del país, uno de los aportes más importantes fue el fortalecimiento de los comités departamentales y su papel como promotores del desarrollo en las zonas cafeteras. Al fin y al cabo la finalidad de todo gremio es velar por los intereses de sus asociados. Y en un tiempo relativamente corto, la calidad de vida de las zonas cafeteras se colocó por encima no solo del resto del campo colombiano sino de las zonas cafeteras en los demás países productores, gracias a la labor de los comités.

Don Arturo, como cariñosamente se le llama, daba gran importancia a que los cultivadores tuvieran garantizada la compra de su cosecha y, en la medida de lo posible, se mantuvieran aislados de los vaivenes del mercado internacional. Esa combinación de objetivos ha sido precisamente una de las claves del éxito del esquema cafetero colombiano.

Diplomacia agresiva El papel de amortiguador del Fondo Nacional del Café para estabilizar el ingreso de los productores tendría un alcance muy limitado mientras no se estabilizaran los precios internacionales. Como la producción mundial ha sido históricamente inestable y por lo general superior a la demanda, la mejor manera de proteger a los cultivadores colombianos era a través de algún tipo de regulación de la oferta mundial. Aquí fue tal vez donde Arturo Gómez hizo su mayor aporte al convertirse en arquitecto y gran negociador de los acuerdos internacionales de café entre productores y consumidores.

La diplomacia cafetera colombiana logró resultados impresionantes bajo la batuta de don Arturo. Ningún país aumentó tanto su participación en el mercado y gracias a una agresiva campaña publicitaria, el café colombiano se proyectó como el mejor café del mundo. Juan Valdez llegó a ser conocido en todos los rincones del planeta y los compradores todavía pagan una prima por el café colombiano, a pesar de que su calidad es similar a la de muchos otros países.

Pero Arturo Gómez Jaramillo no fue solo un gran gerente de la Federación de Cafeteros. Su vida personal es un ejemplo de cualidades y virtudes.

Después de graduarse del Colegio de Cristo en Manizales, estudió derecho en la Nacional. Como solía suceder en esos tiempos, inició su carrera como juez e inclusive llegó a ser Presidente del Concejo Municipal de la capital caldense. Un verdadero liberal lo heredó de su padre - no solo de partido sino en todo el sentido de la palabra. Fue más por amor a su primera señora Silvia que por creyente, por lo que se le veía en misa todos los domingos.

Como duerme poco, invirtió su tiempo libre en adquirir una impresionante cultura. Es de las personas que leen cuatro y hasta cinco libros a la vez. Gran admirador de Stendhal y de Borges, considera que los ensayos de Michel de Montaigne son indispensables en la educación de cualquier persona. Aprendió y aplicó mucho la filosofía de Montaigne. Con Thomas Mann comparte una devota intimidad con Venecia donde ha pasado mucho tiempo de su vida y conoce el arte veneciano como la palma de su mano. Disfruta horas enteras en los museos de Londres admirando a Canaletto y a Tintoreto. Es un verdadero placer acompañarlo.

Con ese inmenso poder que detentaba, ha sido sin embargo un paradigma de modestia y sencillez. Maniático del orden (su escritorio lo dejaba todas las noches totalmente limpio) y con una disciplina prusiana (ni un solo día sin hacer gimnasia), nunca ha dejado de usar corbata negra desde la muerte de su hija hace más de 40 años.

Experto en vinos Tímido, con cierta dificultad para expresar sus sentimientos pero con gran sentido del humor, don Arturo inspira un profundo respeto sin que nunca se le oiga alzar la voz. Lleva el don de persuadir en lugar de mandar; de delegar y de tener ojo de águila para escoger subalternos y sucesores. Bien puede decirse que hizo escuela. A todos les enseñaba la importancia y el arte de negociar, destreza en la cual era un verdadero maestro. El actual ministro de Hacienda es uno de los muchos ejemplos de colombianos ilustres que se formaron y trabajaron bajo su mando. Jorge Cárdenas, el actual gerente de Fedecafé, es otro. Difícil encontrar un mejor sucesor, como todo el país lo reconoce. Y tuvo la inteligencia, además, de retirarse a tiempo, en el curubito de su carrera, apenas cumplió 65 años. No son muchos los que tienen esa visión y esa entereza.

Fracasó en su intento de llegar a ser un buen golfista; pero es un gran aficionado al fútbol y un verdadero experto catador de vinos. Los Presidentes de Colombia siempre buscaban sus sabios consejos. Arturo Gómez Jaramillo bien merece estar en la galería de los grandes colombianos de este siglo. Casi todo el mundo pierde buena parte de su tiempo tratando de mostrar cualidades que no posee. De don Arturo Gómez Jaramillo se puede decir todo lo contrario.

Cafetero de tiempo completo ARTURO GOMEZ JARAMILLO nació en Manizales en 1915. Hijo de Enrique Gómez Latorre y Carmen Jaramillo Mejía. Casado con Silvia Pinzón con quien tuvo un hijo único, Enrique. Economista graduado en la Universidad Nacional de Colombia. Desde 1944, se vinculó a la Federación Nacional de Cafeteros, en la que ejerció diversos cargos, desde secretario del Comité de Cafeteros de Caldas, representante en Europa y gerente general, desde 1958 hasta 1983, cuando se retiró.

- Arturo Gómez es condecorado por el presidente Guillermo León Valencia.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
7 de marzo de 1999
Autor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERON

Publicidad

Paute aqu�