LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Gerardo, un joven profesional recién casado con muchas expectativas y planes para el futuro, repentinamente empezó a notar que uno de sus brazos se dormía y que su visión se tornaba borrosa por momentos. No le prestó cuidado a estas molestias porque pensó que simplemente había dormido en una posición incorrecta o que había pasado una mala noche.

28 de marzo de 1999, 05:00 am

Días después volvió a experimentar la misma sensación pero esta vez acompañada de otros malestares más desagradables como borrachera e inexplicablemente, comenzó a orinarse en los pantalones. Su rendimiento en el trabajo empezó a disminuir y pese a su esfuerzo, no tenía cabeza para nada. Esta situación empezó a preocuparlo y por momentos se le notaba muy deprimido.

Como la situación empeoró, su esposa lo llevó a un chequeo médico y después de varios exámenes, pruebas, muestras de líquido cefalorraquídeo y hasta una resonancia magnética, se diagnosticó finalmente que Gerardo tenía una enfermedad llamada esclerosis múltiple.

A partir de entonces, muchas cosas empezaron a alterarse en este hogar, con sus amigos y sus parientes, debido a que con el transcurrir del tiempo, la incapacidad de Gerardo era más notoria. Ya no podía valerse por sus propios medios para atender incluso muchas de sus necesidades y ante esta situación, tuvo que renunciar a su trabajo.

Pérdida de mielina La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria del sistema nervioso central, que está caracterizada por la pérdida de la mielina (sustancia que recubre los nervios del cerebro y la médula espinal y que actúa como capa protectora), lo que impide la buena conducción de los impulsos nerviosos, llevando a un debilitamiento de la función del nervio y de la movilidad.

Esta pérdida de la mielina es debida eventualmente a una condición genética y desencadenada por algún factor ambiental, posiblemente un virus y en esa combinación se presenta la alteración patológica, dice Felipe Pretelt, coordinador de neurología de la Clínica San Pedro Claver.

El cuadro clínico depende de la localización de las alteraciones pero habitualmente se caracteriza por parálisis de brazos y piernas, alteración en el control de los esfínteres, pérdida de la visión o visión doble. Habitualmente hay exacerbaciones y remisiones, es decir, que aparece sorpresivamente y en forma repetida.

La esclerosis múltiple es una enfermedad incurable pero no contagiosa y hasta ahora no existen mecanismos preventivos para evitarla. Los tratamientos médicos actuales están dirigidos a reducir el número de recaídas del paciente. Esta enfermedad solo se presenta en personas que tengan la predisposición genética para desarrollarla, y posiblemente algún virus sea el que desencadene los síntomas, Señala Pretelt.

Por lo general, se manifiesta en personas por debajo de los cincuenta años de edad y suele ser más común en mujeres que en hombres. Se puede presentar también en niños y en personas adultas después de los 60 años. No obstante, la mayor incidencia está en adultos jóvenes de 20 ó 30 años que están en plena productividad.

Además, puede afectar los hemisferios cerebrales y al tronco cerebral que está debajo de los hemisferios o a la médula espinal. Frecuentemente se encuentra una lesión inflamatoria en la médula espinal lo que causa la parálisis de los miembros inferiores.

Otro problema que casi nunca se aborda es que el paciente puede presentar problemas de impotencia o disfunción sexual, lo que genera un índice de depresiones bastante altos. Esto requiere muchas veces tratamiento psicológico y psiquiátrico bien intensivo, junto con otras disciplinas como el trabajo social.

Un buen manejo En Colombia, 2 de cada 100.000 personas presentan la enfermedad, esto quiere decir que se conocen aproximadamente 200 casos registrados.

Pretelt asegura que para el tratamiento de la enfermedad, actualmente se está recurriendo al uso de los interferones (Interferón Beta, principalmente) que permiten una reducción progresiva de la discapacidad.

John N.Whitaker, director del Departamento de Neurología de la Universidad de Alabama at Birmingham en Estados Unidos, presente en el I Simposio Internacional de Neurociencias Colsánitas/UAB, celebrado en Bogotá, asegura que, por lo pronto, no hay un tratamiento definitivo para la enfermedad ni se vislumbra futuro cercano para su curación total. Así como sucede con la diabetes, el tratamiento actual que se emplea para controlar la esclerosis múltiple hace posible que el paciente lleve una vida casi normal.

John Schlesinger, médico neurólogo, señala que otra parte importante del tratamiento actual consiste en la recuperación física de la persona con fisioterapia o terapia ocupacional. No es fácil saber la discapacidad de la persona, de hecho, un buen número de pacientes que tienen esclerosis múltiple son perfectamente aptos para seguir laborando, conduciendo su vehículo y tener una vida normal.

Lo cierto es que se trata de una enfermedad rápidamente invalidante y que evoluciona durante decenas de años. Sus repercusiones sobre la vida social y familiar pueden ser muy precoces.

Por eso, y debido a las depresiones que sufre el enfermo de esclerosis múltiple, hay que ayudarle a entender el problema y explicarle que no es una enfermedad terminal.

Debe comprender que hay restricciones, como la imposibilidad de usar baños termales y temperaturas extremas que pueden agravar los daños neurológicos, pero que si se recibe tratamiento se verán grandes logros e incluso se podrá seguir trabajando.