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RODOLFO LLINAS RIASCOS. VIAJE AL INTERIOR DEL CEREBRO

Cómo nos movemos? Cómo pensamos? Estas preguntas preocuparon a Rodolfo Llinás desde muy joven. Ya en sus estudios de pregrado en Medicina en la Javeriana, el funcionamiento del sistema nervioso lo trasnochaba. En las vacaciones, viajaba a Suiza al laboratorio de W. Rudolph Hess en Zurich a estudiar los vericuetos de la neurofisiología.

Allí conoció a científicos que estimulaban eléctricamente ciertas áreas cerebrales en animales para observar sus efectos sobre el sueño y las reacciones afectivas. Estos breves períodos le despertaron un vivo interés por la experimentación y demostraron un patrón de conducta que ha mantenido por muchos años: hacer experimentos en vacaciones ! Nieto, hijo y sobrino de ilustres médicos colombianos, Llinás terminó su carrera en la Javeriana en 1959 con una tesis sobre análisis de redes neuronales del sistema visual usando el cálculo proposicional, tesis que pocos entendieron y que dejaba ver que iba adelante de su época y que su horizonte era lejano. Viajó a Estados Unidos con la idea de estudiar neurocirugía en el Massachusetts General Hospital en Harvard, pero muy pronto se convenció de que su vocación estaba en las neurociencias básicas a las que se dedicó para siempre. Viajó entonces a Minnesota e inició sus estudios en células nerviosas llamadas motoneuronas, que son aquellas que transmiten y generan el impulso eléctrico por el cual nos movemos. Dos años después viaja a Camberra (Australia) a trabajar con Sir John Eccles, quien dirigía un afamado laboratorio de neurofisiología que le mereció el Nobel en 1963, el año en que llegó allí Llinás. En Camberra inicia sus trabajos sobre el cerebelo, que lo convertirían en primera autoridad mundial en este centro de la coordinación motora.

1963 a 1969 son de intenso trabajo en varios laboratorios de Australia y E.U. donde experimenta en el cerebelo y sus conexiones en distintas especies de animales, tiburones, sapos, cocodrilos, aves, gatos y otros, dando lugar a la primera serie completa de publicaciones (por lo menos 40) sobre la fisiología comparada del cerebelo en las principales revistas científicas. Tal estudio culminó con un extenso libro sobre la neurobiología del desarrollo y evolución del cerebelo publicado en 1969, con el fin de entender La función cerebelosa global , según sus palabras. Ese mismo año publicó con sus colegas Hubbard y Quastel un segundo libro sobre la electrofisiología de la transmisión sináptica, considerado obra clásica. Llinás es infatigable y cuenta con una curiosidad insaciable. Duerme poco y descansa poco. Desde 1971 es nombrado como parte del staff del laboratorio de biología marina en Woodshole, Massachusetts, donde dicta un curso de verano y hace experimentación neurofisiológica en animales marinos, especialmente el calamar. Aquí desarrolla otra de las áreas en las que más ha profundizado que es la transmisión sináptica. El calamar posee una sinapsis particularmente grande llamada la sinapsis gigante que ha sido bien aprovechada por él y su equipo. Desde 1965 hasta el presente Llinás trabaja en forma ininterrumpida en la transmisión sináptica de manera pionera. Hacemos investigación con Mutsuyuki Sugimori sobre transmisión sináptica en los veranos y sobre el cerebro en sus diferentes aspectos durante el resto del año , comenta. En esta área acaba de terminar un libro que publicará, como autor único, en 1999, Oxford University Press.

Teorías nuevas Llinás ha sido un pensador: propone teorías nuevas, desarrolla nuevas técnicas de investigación, genera hipótesis, aventura modelos teóricos, utilizando las matemáticas y la filosofía, disciplinas que cultivó desde muy joven. Con el fin de tratar de conocer la función cerebelosa global estudió la oliva inferior, importante núcleo celular ubicado en la parte inferior del tallo cerebral, donde nacen las fibras trepadoras que ascienden al cerebelo.

Descubrió que las células de la oliva están acopladas eléctricamente y sus propiedades intrínsecas incluyen los potenciales osciladores descubiertos por él, que llamó de bajo umbral . Estos potenciales generados por los canales dependientes de voltaje, tipo T, están considerados hoy como uno de los descubrimientos importantes en la neurobiología moderna, dado que parecen ser el origen de la coherencia temporal que engendra la motricidad y la conciencia. Para entender el significado de tales potenciales subumbrales, desarrolló técnicas de registro novedosas con múltiples microelectrodos, hasta 96 en forma simultánea, dejando en claro que la oliva inferior es un sistema de marcapaso para el cerebelo. Además del cerebelo, estudió el sistema vestibular, íntimamente relacionado con aquel y objetivamente cuantificable, midiendo los movimientos oculares. Llinás es insistente hasta que alcanza la comprensión a profundidad aunque se demore unos veinte años en entenderlo . Después de estudiar el sistema olivo cerebeloso estudia el tálamo encontrando de nuevo propiedades intrínsecas consistentes en canales de calcio de bajo umbral.

Había descubierto seis años antes, en 1976, en compañía de Rainert Hess, los potenciales de acción dependientes de calcio en las células de Purkinje. En ese entonces pocos le creyeron, ya que era la primera vez que se proponía la existencia de potenciales de acción calcio dependientes en las células nerviosas, un descubrimiento que hoy genera miles de publicaciones. Personaje influyente en ciencia Lorente de Nó le escribió con un soneto de Campoamor que reza El mentir de las estrellas es un bonito mentir porque nadie puede ir a preguntárselo a ellas . En forma metódica continuó con el estudio de prácticamente todo el sistema nervioso, buscando entender las propiedades intrínsecas de las neuronas además del funcionamiento global del cerebro. Sus investigaciones se inician en los niveles más fundamentales, la molécula, partículas celulares, la célula, circuitos, pero aquí no terminan. Llinás, con esa capacidad indiscutible, ha intentado explicar el funcionamiento del cerebelo y del cerebro mismo en varios ensayos que se cuentan entre los libros científicos más consultados, los más conocidos El cerebelo revisitado publicado en Nueva York en 1992 y El continuo mente-cerebro en 1996. Su teoría sobre el funcionamiento del sistema nervioso es revolucionaria.

Varios ensayos Hasta ahora se ha hablado del procesamiento de la información de los sentidos de una manera jerárquica donde aquella se va integrando en niveles cada vez mas complejos hasta llegar a la corteza cerebral, pero no se llega a una solución a preguntas como, dónde vemos o cómo vemos? Propone que ver es una propiedad intrínseca del cerebro, como el bombear es una propiedad intrínseca del corazón. Entonces, lo que tenemos dentro de la cabeza, lo que hemos heredado, se ha desarrollado y ha evolucionado durante quinientos millones de años, es un aparato que simula la realidad externa, es un simulador. Nacemos con el aparato ya hecho, como nacemos con manos y orejas y nariz. Lo que tenemos dentro es un sistema que es capaz de hacer hipótesis de lo que hay afuera .

Y continúa: Lo único que hace es soñar. Es un aparato para soñar y los ensueños ocurren en dos modos: de noche, cuando estamos dormidos y durante la vigilia. En los ensueños vemos, oímos y sentimos y lo hacemos basados en la actividad intrínseca cerebral no relacionada con el exterior. Cuando estamos despiertos también soñamos, pero estos ensueños están regidos por los sentidos, pero para mí, el sistema es globalmente el mismo . Para Llinás el sistema nervioso no es un sistema abierto como se pensaba. Por el contrario dice que es un sistema cerrado, donde los órganos sensoriales simplemente especifican un posible estado interno. Es decir, si uno no tiene las capacidades para ver colores dentro, no vamos a ver colores fuera. Uno no aprende a ver colores, lo que uno aprende es el nombre que la sociedad usa para describirlos. Estas sensaciones emergen de las propiedades intrínsecas de las neuronas y su conectividad .

Múltiples distinciones Llinás ha desarrollado una brillante carrera plasmada en más de 500 publicaciones en las revistas mas influyentes en neurociencia. Ha publicado ocho libros y múltiples ensayos sobre el funcionamiento cerebral, amén de innumerables comunicaciones e intervenciones en congresos en el mundo. Su currículum es impresionante: PhD en neurofisiolgía de la Universidad de Camberra. En Estados Unidos, tras una corta estancia en la universidad de Minnesota, es contratado por el Instituto de investigación biomédica en Chicago, en 1966, y luego nombrado director del departamento de Neurobiología de la Universidad de Northwestern en esta misma ciudad. Es nombrado profesor a título vitalicio y director de la división de Neurobiología, recién creada en la Universidad de Iowa, hasta cuando la Universidad de Nueva York lo nombra profesor y director del Departamento de Fisiología y Neurociencias, donde continúa hasta la fecha como Thomas and Suzanne Murphy Professor of Neuroscience . El equipo que formó en Chicago le siguió a Iowa y continúan trabajando con él en Nueva York.

Ha recibido múltiples honores. Es también un viajero infatigable por las principales universidades, dictando conferencias y recibiendo doctorados. Es Doctor H.C. de las Salamanca, Barcelona, Nacional de Colombia, Complutense de Madrid y de los Andes. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los E.U. De Norteamérica, de la Academia de Medicina de Colombia, de la Real Academia de Medicina de España y de la Sociedad Americana de Filosofía. Ha recibido, entre otras, la medalla Albert Einstein de la Unesco, la Cruz de Boyacá y la de la Democracia del Congreso. Preside el grupo de científicos del laboratorio de neurociencias de la NASA y una de las tareas que lo ocupa últimamente es la del programa sobre el comportamiento del cerebro en gravedad cero en el que participa con el Instituto Ramón y Cajal de España y veinte universidades más.

A la pregunta de cuáles considera que son las características personales y del medio ambiente que hayan sido definitivos en su éxito, responde sin vacilar: El aspecto familiar fue muy importante . Cuenta que de niño vivió algún tiempo con el abuelo que era profesor de neuropsiquiatría de la Nacional. Tuvo oportunidad de observar enfermos neurológicos y de conversar con el abuelo, quien le resolvía las inquietudes con respuestas magistrales y sencillas. Había en ese abuelo una clara intención formadora, creo que quería obsequiarme un modo de ver . Y lo hacía no de una manera dominante sino a través de la persuasión. En su casa se estimuló siempre un ambiente de creatividad competitiva. Estos recuerdos, quizá, son los que le han acercado de nuevo a su país. Después de unos intentos infructuosos de estimular la creación de laboratorios para impulsar la neurofisiología en el país, que le dejaron desilusiones pasajeras, decidió volver a vincularse a través de la educación. Piensa que hay que modificar la manera de enseñar a los niños y ha asesorado a varios presidentes en los últimos años. Creó hace cuatro años la fundación Cosmología con el fin de desarrollar instrumentos educativos modernos. El problema -dice- es que no me ofrecieron, de niño, una cosmología general. Quisiera que se desarrollara una nueva materia escolar en Colombia, que se podría llamar cosmología, con duración de 12 años, un curso por año. Sería fantástico que los niños hicieran un recuento de la historia de la civilización, de modo que entendieran el cómo y el porqué del desarrollo de las ideas . Y continúa Los niños son profundamente inteligentes, tienden a adquirir las bases del conocimiento general, lo demás son tonterías; los detalles uno los aprende en la universidad, pero las cosas grandes e importantes las aprende en primaria y secundaria. Si a uno le pudieran explicar los conceptos generales, aprender sería un placer . Son conceptos de un científico que cree que debe su éxito a que hace las cosas con pasión.

Con 64 años, posee agudo sentido del humor. Tiene dos hijos médicos y dedica su tiempo libre a la música clásica, al arte y la lectura. Es un obsesivo del idioma y gran admirador de García Márquez. Es disciplinado, a veces trota o juega tenis pero sostiene que lo que necesita es saber cómo funciona el cerebro antes de morirse. Por lo menos una idea general. Sería muy triste pasar por esta vida como lo haría un saco de papas, sin haber entendido nuestra naturaleza un poquito . Le gusta la gente, es sensible y hasta sentimental y ama profundamente. Cada vez que puede se echa su escapadita a Colombia a departir con sus amigos, degustar un buen ajiaco y arequipe con breva. Asistir a sus conferencias es un placer. Se mete de lleno en el tema con una buena dosis de pasión y unas cualidades histriónicas que convencen.

Pablo Lorenzana es profesor Asociado de Neurología en la Universidad Nacional.

Familia de médicos RODOLFO LLINAS RIASCOS nació en Bogotá, en 1934. Nieto del psiquiatra Pablo Llinás Olarte se graduó en la Universidad Javeriana, se especializó en neurociencias en Harvard y se doctoró en neurobiología en la Universidad de Camberra, Australia. Casado con Gilliam Kimbert tiene dos hijos: Alejandro y Rafael. Se inició como investigador con el Nóbel Sir John Eccles; fue director del Laboratorio de Neurobiología de la Universidad de Nueva York, donde actualmente es investigador y dirige una misión para la NASA; su más importante estudio se titula Análisis Electrofisiológico de la Transmisión Sináptica y Neurología de la Evolución y Desarrollo del cerebro . Hizo parte de la Comisión de Sabios que conformó el gobierno colombiano.

FOTO: El doctor Llinás en su sede de investigación científica.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
7 de marzo de 1999
Autor
PABLO LORENZANA POMBO, MD

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