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UN MENOR MURIÓ EN TRAMPA PARA COMADREJAS

Albenio de Jesús Fonseca, de 53 años, el hombre que prestaba sus servicios como tinterillo en Cómbita, pasó de la noche a la mañana a ser un interno más de la cárcel de Tunja.

El traspiés que le dio la vida ocurrió en junio, cuando desesperado por el daño que le venían haciendo unos animales en su casa, se ingenió una fórmula para evitar que estos siguieran haciéndole tener malos genios.

Albenio, quien vivía solitario en la vereda Las Mercedes, tenía en su casa tres gallinas ponedoras que le daban el complemento diario de sus comidas. En julio pasado empezó a notar con preocupación que de los huevos que antes recogía a diario, sólo estaban quedando las cáscaras. Colgó en una canastica los huevos pensando que era un perro el que se los comía, pero cuando fue a recogerlos se dio cuenta que éstos también habían sido dañados. Al parecer se trataba de una comadreja que llegaba hasta los lugares más altos y que aprovechando la ausencia del dueño de casa, se comía los huevos.

Albenio debía salir todas las mañanas a cumplir su papel de tinterillo en el pueblo y regresaba en la tarde a su humilde casa.

Terrible noticia Como el problema siguió, como es costumbre en la región, opté por inyectarle medio centímetro de veneno Curater (utilizado para el gusano de la papa) a los huevos y los iba colocando en donde quiera que encontraba el daño.

Los animales ya habían sido consumidos cuatro huevos con veneno, pero el daño continuaba. El 20 de julio tenía un nidal, que es un huevo que se coloca para que llegue la gallina a poner más. Ese día, por mala fortuna para los niños, quienes quizá por primera vez se trasladaron desde la vereda El Carmen hasta mi hogar y al parecer por hambre, se apoderaron de ese huevo y dos más de otros nidos, además de dos pastillas de chocolate, un cuarto de libra de arroz, una cucharadita de maíz pira y un pedazo de panela , dice Fonseca.

Agrega: yo me encontraba en Paipa, donde mi hijo y cuando llegué me di cuenta que habían desaparecido los huevos con todo y cáscara, es decir que una persona los había retirado. Traté de establecer que más daños me habían ocasionado y no encontré más .

Muy de mañana llegó una señora y me enteró de lo que había ocurrido. Ese día me había levantado con el propósito de ir a una tienda a informar que si llegaban a vender los huevos no los compraran porque estaban envenenados .

Fue entonces cuando me enteré de que el niño había William Pineda Vargas de 8 años, había sido trasladado al hospital de Tunja. Acudí y allí donde me informaron que el niño había muerto y que su hermano Pablo Antonio de 14 años sobrevivió.

Según el denunciado, los niños hurtaron los elementos de cocina y se trasladaron a su casa. Por el camino consumieron el chocolate y al llegar prepararon el resto. El veneno actuó rápidamente en el organismo del niño lo que hizo que el menor falleciera en pocos minutos.

Me dirigí por escrito a la Fiscalía y manifestando mi disposición y disponibilidad de responder por lo que fuera necesario. Dos meses después me enviaron una boleta de citación. Después de tres citaciones me recibieron la indagatoria y me nombraron apoderado.

El miércoles anterior a la tragedia había muerto un perro de la señora Florelba Ramírez porque había ingerido uno de os huevos.

El pasado fin de semana la Fiscalía dictó medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación contra Albenio, quien desde entonces se encuentra en el centro de Retención de Tunja, mientras se le define su situación jurídica.

El afectado pertenece al Comité de Solidaridad en favor de los niños en edad preescolar de familias pobres de Cómbita y al Comité de Solidaridad pro ancianos y discapacitados del mismo municipio.

Finalmente Albenio señaló que el uso de trampas para animales predadores es muy común en las fincas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
18 de diciembre de 1998
Autor
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