RENACE DEBATE PARA DESPENALIZAR EL ABORTO

RENACE DEBATE PARA DESPENALIZAR EL ABORTO

Colombia, Chile y El Salvador son los únicos países en el mundo que continúan manteniendo una legislación cerrada y restrictiva frente al aborto.

7 de diciembre de 1998, 05:00 am

Como el Senado está estudiando una reforma del Código Penal se aprovechará la ocasión para plantear una apertura jurídica al tema.

Aunque se respalda que la práctica del aborto continúe con penas que oscilan entre uno y tres años, se propondrá que se exima de responsabilidad o despenalice bajo las siguientes cuatro circunstancias: Cuando la mujer sea violada o se establezcan en el feto patologías médicas o genéticas de gravedad.

Si al continuar el embarazo o de producirse el parto se pone en peligro la vida de la mujer.

La cuarta causa sería cuando las condiciones sicológicas o socioeconómicas de la mujer pongan en peligro su salud física o sicológica y le produzcan intensos sufrimientos o graves padecimientos permanentes.

El miércoles próximo, cuando la Comisión Primera del Senado entra a discurrir los artículos del proyecto de reforma al Código Penal, la senadora Margarita Londoño presentará esas cuatros circunstancias eximentes de responsabilidad en el caso del aborto.

De uno a tres años Sin embargo, los ponentes de la iniciativa recomiendan que la mujer que causare su aborto o permitiere que otro se lo causare incurrirá en prisión de uno a tres años. A la misma sanción estará sujeto quien, con el consentimiento de la mujer, realice esa conducta.

Así mismo, al que realice esa práctica sin consentimiento de la mujer o en una niña menor de catorce años, se le impondrá una pena de tres a10 años.

La Fiscalía General de la Nación había propuesto atenuación punitiva o rebaja de la pena en dos circunstancias: que el embarazo sea resultado de un acceso carnal sin consentimiento, abusivo; de inseminación artificial o transferencia no consentida de óvulo fecundado y cuando existiera malformación congénita del feto. Los ponentes del proyecto, senadores Claudia Blum, Jesús Angel Carrizosa y Rodrigo Rivera excluyeron de su informe de ponencia esos dos atenuantes.

El debate se inicia en momentos en que el ministro de Salud, Virgilio Galvis, se ha pronunciado en favor del aborto en casos terapéuticos.

La Iglesia Católica rechaza toda forma de aborto, por considerar que la vida es un bien inalienable sobre el que solo Dios tiene poder.

Se calcula que en Colombia se practican 300.000 abortos clandestinos al año, en un gran parte a jóvenes que afrontan un primer embarazo no deseado. Pero también las mujeres casadas lo escogen como una forma de control natal (vea nota anexa).

EL 54.6 POR CIENTO SON CASADAS Aunque el imaginario colectivo señala que el aborto inducido es un recurso para mujeres solteras en su primer embarazo, en Colombia los datos no lo confirman: el 54,6 por ciento de las mujeres estaban casadas o tenían una unión estable y otros hijos en el momento del aborto .

Esta conclusión de la socióloga Lucero Zamudio, en su investigación sobre el aborto como problema de salud pública, presenta parte de la faceta oculta de una práctica a la que en nuestro país han recurrido un millón y medio de las mujeres que alguna vez han estado embarazadas.

Cuando estas cifras se complementan con las respuestas ofrecidas por 33.275 mujeres, que en todo el país hicieron parte de una investigación de la Universidad Externado de Colombia, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, el aborto termina revelándose cada vez más como una técnica de control natal.

Hoy los grupos tradicionalmente considerados de riesgo comparten la frecuencia de esta modalidad con las mujeres con más de tres hijos, y con las que vuelven a quedar embarazadas en el período posparto.

Es decir, se amplía el espectro del problema, que ya no está asociado exclusivamente a adolescentes sin acceso a métodos de anticoncepción, madres solteras o mujeres violadas.

Más de una vez Tal como se presenta la realidad del aborto en Colombia, durante la última década una de cada tres mujeres embarazadas ha recurrido a él por presiones sociales, dificultades económicas o problemas afectivos.

Para la sicóloga María Isabel González el hecho se relaciona, en parte, con el nuevo rol social femenino: Muchas mujeres sostienen económicamente a su familia y además tienen trabajos independientes que sólo les garantizan bajos ingresos. Por eso, después de dos o tres hijos deciden no tener más. No soportan la carga que ello significa. Claro, a veces las razones también se relacionan con problemas de pareja que nunca se resuelven y derivan en decisiones tan drásticas como el aborto .

Más allá de esas motivaciones, la pregunta que surge cuando se trata de este sector de población es si aún en nuestro medio la prevención del embarazo no ocupa un lugar tan destacado como la corrección .

Este interrogante se valida cuando se observa el crecimiento en de las mujeres reincidentes. Un mito que está a punto de caer es el de que las mujeres que abortan sólo lo hacen una vez en la vida.

En Colombia, una quinta parte (20,8 por ciento) de las mujeres que han recurrido a la práctica, aceptan haberlo hecho más de una vez. De ellas, 1,2 por ciento acepta haberlo hecho cuatro veces o más.

Ante este panorama, los métodos de planificación familiar tienden a perder la pelea, pese a los riesgos físicos, psicológicos y legales que corre alguien que se somete a un aborto inducido.

Según la sicóloga, para encontrar una solución al problema habría que permitir a las mujeres hacerse cargo de la prevención, permitiéndoles decidir libremente si quieren protegerse o no.

Además, anotó, hay que desligar la sexualidad de tener hijos y eso es muy complicado, cuando la Iglesia todavía la dirige a la procreación .

DESPENALIZARLO SI HAY MALFORMACIONES SEVERAS No está de acuerdo con el aborto ni lo comparte, ni siquiera en casos de violación, ni de embarazos no deseados, pero considera que si científica y técnicamente se detectaran malformaciones severas en el ser que fue concebido, se podría pensar en su despenalización.

El ministro de Salud Virgilio Galvis se refirió al tema justo cuando en el Congreso se presentó un nuevo proyecto que busca despenalizar el aborto en casos específicos.

Simplemente he querido generar un espacio de reflexión a una sociedad hipócrita que, por los medios sociales, no está de acuerdo , dijo.

Precisó que en se aplicaría a casos en los que se tenga genéticamente la información de que viene un ser anencefálico, sin cerebro, o que tiene una malformación severa que riña contra los principios sociales de una comunidad No estoy diciendo que se practiquen abortos, en absoluto lo voy a aceptar. En caso de una violación tampoco. Si hubo una violación carnal que la justicia la castigue, pero yo no puedo aceptar que se vaya a matar a una persona porque un absurdo de la sociedad engendró un ser humano , agregó.

Dijo Galvis que la Ley de Etica médica ya es muy obsoleta en este sentido y por eso se está modificando.

Galvis invitó a los especialistas en los temas éticos de la medicina, a colaborar con la elaboración de un proyecto de Ley de Bioética, que permita abordar no solo el tema del aborto sino el de la eutanasia, la inseminación artificial y otros relacionados MAL RECUERDO, PERO NO SE ARREPIENTE Lucía*. Tenía 19 años cuando decidí que aún no quería ser madre. Antes de tomar la determinación lo pensé muchas veces, sin contárselo a mi novio, porque estaba aterrada de la posibilidad de traer un bebé a este mundo sin dinero y sin un hogar asegurado.

A duras penas lograba mantenerme con la plata que me enviaban mis papás para estudiar en Bogotá y eso me preocupaba más. No tenía nada. Simplemente era una estudiante de tercer semestre de teatro en estado de embarazo. Lo único de valor eran mis sueños de ser una gran profesional, pero en ese momento todo parecía derrumbarse.

Mi novio era una buena persona, pero se la pasaba fumando marihuana y tomando trago con amigos que no estudiaban ni trabajaban. Ahora sé que estaba enamorada por capricho. Jamás lo volví a ver.

Me la pasaba con los ojos abiertos todas las noches. Me imaginaba convertida en toda una mamá y me imaginaba al bebé. Nunca supe si fue niño o niña. Tan raro, pero eso me duele un poco. Me imaginaba el llanto de mi madre, la cólera de mi padre, el retraso de mi carrera, el estigma de madre soltera. Tenía que abortar.

Me convencí de que era la decisión correcta. Me causa malos recuerdos, pero no me arrepiento. No fue fácil. También pensaba en la criatura y sabía que no era justo darle vida para hacerla sufrir.

Lo malo de esto es que a veces no hay certeza de en qué manos se va a caer. Una amiga me recomendó una clínica clandestina. Para evitar el horror de la palabra aborto le decíamos el legrado. Finalmente, una prima me prestó plata y lo hice.

Hoy no lo volvería a hacer, pero lo defiendo. Las mujeres estamos amarradas a límites, las creencias religiosas y familiares que solo contribuyen a sepultar la autonomía sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.

No es justo dar a luz a un niño cuando tiene pocas posibilidades de disfrutar del amor de un hogar y de una vida normal. Eso no es ser madre, sino una máquina de hacer bebés .

Nombre cambiado. Actualmente, tiene 25 años y planea casarse y tener hijos.

UN PROBLEMA DE SALUD PUBLICA Margarita Londoño Congresista Por qué su propuesta de despenalizar el aborto en algunos casos? En los países con una legislación restrictiva, como la vigente en nuestro país, el aborto se convierte en un grave problema de salud pública, sobre todo para las mujeres de menores recursos económicos. Según cifras médicas, en Colombia los abortos son la segunda causa de muerte maternas.

Pero, no es la despenalización total del aborto? No se puede confundir la despenalización para casos excepcionales con la legalización del aborto.

La Iglesia se ha opuesto inclusive a la atenuación de la pena para casos excepcionales.

Esta es una ley civil y no un debate sobre el Código Canónico.

EL PAIS NO ESTA PREPARADO Por qué se excluyeron las atenuaciones de la pena para el aborto en caso excepcionales, como lo propuso la Fiscalía? Los ponentes del Código Penal analizamos el tema y aunque teníamos posiciones personales concluimos después de recibir cartas firmadas por miles de colombianos, que el país todavía no está preparado para la despenalización del aborto en algunos casos.

Este tema todavía genera discusiones morales y religiosas en todos los sectores sociales y ni la ley, ni los legisladores podemos desconocer esa realidad. Por eso decidimos dejar la norma como está actualmente, a la espera de que haya un debate más amplio sobre el tema.

UNA POSICION INMODIFICABLE Monseñor Juan Francisco Sarasti.

Vicepresidente Conferencia Episcopal.

Estamos en contra de cualquier tipo de aborto voluntario. La vida humana empieza en el momento mismo de la concepción y nuestra obligación es defenderla.

Aunque reconocemos lo doloroso y oneroso que resulta para una familia tener un hijo con malformaciones o problemas genéticos, la actitud de la sociedad no debe ser la de librarse de su responsabilidad con los más débiles, sino ofrecerles mejores condiciones de vida y promover leyes a su favor. En ningún caso apoyaremos la iniciativa del Ministro de Salud \ CLANDESTINIDAD QUE MATA\ Se estima que 200 millones de embarazos en el mundo se presentan anualmente y que de ellos, aproximadamente 75 millones (la tercera parte) no son deseados.\ Juan Carlos Vargas, ginecólogo, asesor científico de Profamilia, dice que estos embarazos pueden contribuir a problemas de salud materna de dos formas: \ 1. Pueden agravar la salud de la madre y poner en peligro la vida de la mujer.\ 2. Algunos son terminados en forma clandestina, con peligros de muerte o de incapacidad permanente.\ Estos últimos suman 20 millones de casos al año y son responsables de una de cada ocho muertes maternas. En Colombia se calcula que se producen unos 300.000 abortos al año, con grandes riesgos para la mujer, ya que son clandestinos.\ La atención de complicaciones de abortos clandestinos pueden utilizar más del 50 por ciento del presupuesto hospitalario , dice Vargas.\ Para Herman Redondo Gómez, ginecólogo y obstetra, del Hospital Simón Bolívar, el aborto provocado en Colombia es cada vez más frecuente y su costo social, económico y de vidas humanas no se ha determinado. Los riesgos principales son:\ nfección por condiciones no higiénicas (pueden llevar a la necesidad de extraer el útero y la matriz).\ Hemorragia.\ Perforación uterina.\ A largo plazo, dolor pélvico crónico e infertilidad.\ Secuelas psicológicas