PATRIA HERMOSA Y DESCUIDADA

PATRIA HERMOSA Y DESCUIDADA

Hace poco escuchamos que Pinochet, el longevo más peligroso de Latinoamérica, fue capturado en Londres. Por fin sus crímenes serán cobrados.

25 de noviembre de 1998, 05:00 am

Por aquellos días, el dolor de las madres que veían caer en su pecho las gotas de la sangre de sus hijos asesinados o secuestrados por los hombres del referido hombre de dinamita y mostacho, se extendía por todo Chile y conmovía a todo el resto de la inerme Latinoamérica, que se ocupaba por unir fusiles y evangelios.

Muchos chilenos se fueron de su país imitando el ejemplo de los acechados judíos, se esparcieron por todo el mundo, vieron impotentes cómo Chile era destruida, y regaron por calles extranjeras su inútiles lágrimas.

Esto es un ejemplo de lo que podrá pasar en Colombia si la situación actual continúa creciendo. Entonces, veremos a miles o millones de compatriotas en una tercera diáspora radicados en otros países, viviendo en ghettos.

Seremos tristemente colombianos extrañando el país y diciéndoles a nuestros hijos que una vez vivimos en una patria maravillosa de páramos, ríos de colores y mujeres bellas.

En aquel momento, ya estaría convertido en un refugio de roedores y vermes, y en un amontonamiento de animales amantes de la podredumbre, que consumen lo poco que queda de los últimos compatriotas y las bellezas de un paraíso con nombre de paloma: Colombia.

Supuesto hogar de estas aves, pero de palomas que nunca llegaron, al ver que un hombre de Dios les puso aguijones en el carcomido techo de su catedral a sus compañeras de lucha.

Veremos entonces tumbas, gritos, aves oscuras, y cadáveres petrificados rogando por sus propias vidas, mientras la muerte desnuda, satisfecha y descarada, juega dominó con cada uno de sus muertos.

Por eso, amigos míos, jóvenes, ancianos, hombres, mujeres, héroes anónimos y poderosos, todos juntos debemos luchar por la patria, que una vez fue boba, porque si seguimos así, será una tierra de arrepentimiento, de destrozos y de furibundos túmulos de recuerdos, y de inútiles oraciones.

Fernando Alberto Vargas Valencia Colegio Champagnat grado 9 jornada de la tarde.