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Jueves 19 de enero de 2017

EL JARDÍN, UNA SEMILLA DE APRENDIZAJE

La historia demuestra la gran importancia de la educación y de la formación cultural. Ejemplos claros se encuentran en la realeza europea que gustaba de la compañía de grandes eruditos, como es el caso de Catalina la Grande de Rusia con el filósofo Inmanuel Kant o de la reina Cristina de Suecia con Rene Descartes.

Por: NULLVALUE

La educación especializada y privada que ofrecían las familias aristocráticas o adineradas a sus hijos hecho bellamente representado en la serie de televisión norteamericana Las aventuras del joven Indiana Jones , en donde se mostraba la cultura obtenida por el niño Indy gracias a su tutora.

Es decir, se reconoce la importancia de la educación y de la formación cultural en cualquier época de la vida.

Sin embargo, es de vital importancia el proceso de desarrollo del niño, que durante los años de ingenuidad e inocencia marca el derrotero de su vida.

Es por eso que se hace imprescindible que los padres observen con cuidado el plantel educativo donde el niño iniciará su vida escolar.

No obstante, hay un paso previo al colegio y conveniente para la plena formación del niño, que muchas veces se mira por encima del hombro: el jardín infantil.

La importancia del jardín radica en que ahí se inicia el proceso de aprendizaje y socialización de los pequeños , asegura Martha Montoya, directora del jardín infantil Ipler.

Según ella, la Ley no exige que el niño tenga un proceso de escolarización no formal antes de ingresar al colegio. Sin embargo, es contraproducente para el niño que tenga su primera experiencia escolar a los 4 ó 5 años, ya que estaría en desventaja con quienes comenzaron con anterioridad su período de aprendizaje.

Claro que hay familias donde la madre puede quedarse con su hijo hasta la edad de comenzar su proceso formativo en el kinder de algún colegio. Pero con el fin de evitar algún problema de adaptabilidad al nuevo y desconocido ambiente al que se enfrentará, se le deben estimular sus capacidades motrices y de lenguaje, labor muchas veces descuidada.

Formación integral Por otra parte hay que desalojar de la mente la idea de que el jardín es simplemente el sitio donde cuidan al niño mientras los padres trabajan.

Debido a ello es necesario aclarar la diferencia entre guardería y jardín infantil. El primero, comenta Montoya, solo realiza la labor de cuidar a los pequeños y efectuar actividades recreativas. El segundo ofrece los anteriores servicios y programas de aprendizaje del lenguaje y desarrollo motriz, que ayudan en el crecimiento personal de los niños.

Este proceso busca desarrollar su potencial, sus habilidades y socializarlo para que tenga un buen desempeño escolar.

En este período de aprendizaje los pedagogos, terapeutas, fonoaudiólogos y sicólogos hacen un seguimiento del pequeño con el objetivo de hacer al terminar la etapa del jardín un examen cuidadoso de sus capacidades y debilidades, para aconsejar a los padres los colegios donde mejor se desampeñarían.

En esta etapa los padres deben guiarse por las aptitudes de sus hijos y no por el capricho de que estudien en el mismo plantel en el que ellos estudiaron, porque se pueden generar problemas de adaptación, que se reflejarían en el mal desempeño estudiantil del infante.

Además, concluye Montoya, el niño debe colaborar en la elección de su futuro colegio y para ello debe conocer los planteles que va a escoger, con el fin de que perciba el ambiente más acogedor, en el que se siente más seguro y contento .

De ahí la importancia de elegir un buen jardín infantil, que además de guiar al niño colabore en las dudas o inquietudes que los padres tengan en la educación del pequeño.

Una luz para el progreso Protección, atención pedagógica y nutricional, son algunos de los beneficios que tienen las familias en los jardines infantiles para hogares de escasos recursos.

No todos los padres de familia tienen la capacidad de costear un jardín infantil. Sin embargo, tienen la obligación de dejar el cuidado de sus niños en otra manos, debido a la necesidad de trabajar.

Por esa razón, para la educación y protección de los niños que pertenecen a familias de escasos recursos, el Departamento de Bienestar Social del Distrito y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) tienen jardines infantiles orientados por expertos profesionales en pedagogía infantil.

El Departamento de Bienestar Social del Distrito tiene 83 jardines, dirigidos a los estratos 0, 1 y 2, que atiende diariamente a 12 mil niños desde las siete de la mañana y hasta las seis de la tarde.

El programa está enfocado a niños entre 3 meses y 5 años, quienes mediante un adecuado proceso pedagógico son preparados para la vida y para la escuela, comenta Ana María Cano, asesora del departamento.

Según Cano, su proyecto de pedagogía parte de considerar el jardín infantil como un espacio en el cual los niños se socializan, y donde los adultos y la entidad son quienes definen el sentido y la orientación de esa socialización. Es decir, se siembra la semilla para la construcción de los nuevos ciudadanos y ciudadanas .

Por tal motivo, el jardín es un espacio acogedor y respetuoso, en donde a los niños se les enseñan normas básicas de convivencia pacífica. Igualmente que se estimula el desarrollo de su inteligencia, además de fomentarles la capacidad de apropiarse de su cuerpo y utilizarlo para jugar y expresarse.

Incluso les ofrece un complemento nutricional, que favorece su desarrollo físico y subsana las carencias alimenticias que puedan tener en sus hogares.

La funcionaria aclara que los jardines de bienestar social, que cubren toda Bogotá, en ningún caso son guarderías y que tienen una trayectoria de más de 38 años, tiempo en el que se han ajustado a las necesidades y condiciones de la ciudad.

Bienestar para todos Por otra parte, el ICBF tiene 104 jardines infantiles enfocados a pequeños desde tres meses y hasta seis años, de estratos 0, 1 y 2, a quienes se les ofrece protección al niño, con asesoría pedagógica y nutricional, y con todo lo inherente a la atención y cuidado del menor.

En estos jardines, que reciben en Bogotá a 17.820 niños, la jornada comienza a las siete de la mañana y termina a las cinco de la tarde.

Los programas de bienestar se crearon no sólo con el propósito de proteger a los niños del abandono y del maltrato, sino también para que el niño se adapte a la vida escolar desde muy pequeño, pues la idea es ubicarlos en colegios o escuelas distritales por medio de la Secretaría de Educación.

Además, el ICBF tiene convenios con el Departamento Administrativo de Bienestar Social (DABS) y la Fundación de Apoyo a la Comunidad (Fundac) a los que subsidia 115 jardines infantiles, que trabajan con niños en edad de lactancia y preescolar.

De esta forma miles de familias se benefician y ven los jardines, no solo como el lugar donde les cuidan los niños sino también como una luz que ayuda a que sus hijos se conviertan en futuros ciudadanos de bien.

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