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LAS LETANÍAS: EN EL CLAVO

Un mal pensamiento, una crítica, un indirecta bien directa o simplemente la verdad, son elementos que hacen de las letanías uno de los principales atractivos de la cultura popular del Carnaval de Barranquilla. Los grupos de letanías se constituyen en la atracción del barrio; de puerta en puerta van pregonando sus rezos, pintorescos algunos, y casi todos bastante atrevidos.

Entonaditos con ron o aguardiente, la mayoría se ven vestidos de capuchones recorriendo calles o animando fiestas familiares, y se escuchan con frecuencia en las emisoras radiales y hasta en los buses.

Sus temas nunca pasan de moda, porque están a la par de los acontecimientos del mundo y conocen los chismes de Barranquilla y toda Colombia, y los pregonan con la típica chispa costeña, como en estas letanías: El ministro Rudolf Hommes/ se metió con los cerveceros/ como dio su informe/ se le alborotó el avispero. Coro: Le pidieron destitución/ porque se metieron con la mama de la Nación. El Junior de Barranquilla/ ya nos tiene jartos / se parece a la bacenilla/ porque siempre termina en el cuarto . Coro: El Junior de Barranquilla que no salga pajarilla .

Aunque siempre se han caracterizado por ser picantes , en los últimos años las letanías han perdido calidad; la vulgaridad y la chabacanería casi las mata, cambiando el humor fino, creativo y original, por lo grotesco.

Hace poco empezó el proceso de revindicación, manejando el lenguaje sin que éste deje de ser atrevido. Sin embargo, como hay para todos los gustos, se instauraron tres tipos de letanías: la mondonga o roja, que es la más vulgar; la del doble sentido o verde, para los término medio y la amarilla, que es apta para todos los públicos.

El concurso de letanías se realizará este lunes en el coliseo Elías Chewing, donde se enfrentarán más de cincuenta grupos de diferentes estilos y gustos, como Los lengua mocha de Montecristo, Las ánimas rojas, La rezandera de rebolo, Los bacanes de las delicias, Los universitarios, El nómada de Ciénaga, Los siete lenguas de Santamaría y Los babillos de Chiquinquirá, entre otros.

Además de un pasatiempo, rezar letanías es una buena oportunidad de rebusque, pues cada grupo obtiene diariamente alrededor de cinco mil pesos.

Grupos como los diez miembros de Los lengua mocha por ejemplo, viven en función de crear nuevas letanías. Desde 1952 vienen dando rejo a políticos, viejas chismosas, gobiernos y personajes de la farándula. Son críticos por naturaleza; sólo ponen picardía, algo de espíritu costeño, doble sentido o disfraz, y sale una rima.

Se destacan porque son los más fieles representantes de los grupos de barrios populares. El rezandero, Ernesto Watts, tiene 21 años de estar en esa actividad, siendo el más antiguo en el oficio en toda Barranquilla.

El coro está conformado por: Geovanni Viloria, David Santos, Dickson Peña, Luis Hernández, Darwin Acosta, Alías Demoya, Juan Carlos González y el director, Leonardo Barros.

Ellos viven de la bacanidad , de lo curioso. Van a todas partes, como es tradición, de barrio en barrio y de puerta en puerta, recorriendo cantinas, bares, tiendas y casetas.

Los babillos de Chiquinquirá, otro grupo, son la nota diferente de las letanías; ellos innovaron y les dieron un nuevo toque y estilo, pero por acciente.

La primera vez que concursaron, hace cinco años, les colocaron un micrófono y del susto el rezo les salió como cantado. La gente que los escuchó se burló en un principio, pero después les pidió más.

Ahora no solo bailan, actúan, tienen coreografía y dicen letanías, sino que además tienen a Carlitos Martínez, que con seis años es el más joven de todos los pregoneros de Curramba. Se sabe de memoria más de 450 letanías, que recita sin parar ni equivocarse, y se dice que en una ocasión cuando ganaron un premio, se emocionó tanto, que hizo llorar hasta al locutor radial que estaba con ellos.

Los otros miembros del grupo son Gabriel, el director, Adolfo y Andrés Martínez, Jorge Zárate y Jairo Goméz, quienes aseguran que los Carnavales les dejan buenas ganancias (por lo menos 150 mil pesos por cada uno).

Su labor principal está en las emisoras radiales, donde anualmente son contratados durante toda la temporada precarnestoléndica y durante las fiestas.

Sus letanías son costumbristas y picantes, aseguran que no incluyen lo vulgar por respeto al público y como una contribución a la cultura costeña, pues descienden de un gran pregonero de letanías: Manuel Gómez.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de febrero de 1993
Autor
YEXENIA DIAS BAYUELO

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