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CRÍMENES DE UNA BRUJA

La Hermana María o Doña Conchita se aparecía en las casas de incautos creyentes ofreciéndoles medicinas traídas del más allá para curar sus dolencias del cuerpo y el alma y sacar la sal de sus negocios en quiebra.

Pero los conjuros y las pócimas solo servían para estafar a sus víctimas y luego desaparecerlas en ritos sangrientos. Hoy, María Concepción Ladino está en prisión respondiendo en ocho procesos por una cadena de crímenes que, según las primeras investigaciones de la Fiscalía, su primer eslabón se remonta a 1994. También hay dos taxis detenidos.

El 15 de agosto de ese año llegó a la casa de Carlos Julio Montaña, en Fontibón, y tomó en arriendo el primer piso de su casa. Cuenta su esposa que desde ese mismo día comenzó a trabajarlo para quedarse con la casa.

Le dijo que para su edad (54 años) estaba muy demacrado, pero que no se preocupara porque ella traía droga del más allá que curaba hasta lo incurable , recuerda su esposa.

Primero le dio unas pastas y unos purgantes empacados en unos frascos oscuros que valían más que el arriendo. Luego lo sometió a continuos baños con hierbas que espantarían los malos espíritus de su cuerpo. A sus tres pequeños hijos también los puso en tratamiento .

Terror en la oscuridad Día a día fue incrementando su dominio en la casa de los Montaña, hasta que llegó el 13 de octubre, el día del horror. Hacia la una de la tarde envió a los pequeños para la calle y luego subió al segundo piso a llevarle dos vasos de refresco a su víctima, aprovechando que su esposa no estaba en casa.

A las 6 de la tarde, la esposa de Montaña regresó y le extrañó que el almuerzo que había dejado preparado estaba sin tocar. Entró despacito a la alcoba conyugal y en medio de la oscuridad que dominaba la pieza vio desde el umbral de la puerta a su esposo profundamente dormido.

En eso llegó la bruja y me dijo que no lo fuera a despertar, porque él estaba en un trance espiritual para curarse de las dolencias del corazón , sostiene.

Una hora más tarde reunió a la familia en su apartamento del primer piso y dio inicio a una sesión de espiritismo dizque por la salud de quien ya estaba muerto. Decía unas oraciones raras. Tan así que la cabeza empezó a darme vueltas , dice.

De un momento a otro, el frío de la muerte invadió mi cuerpo y corrí hasta donde mi esposo. Estaba helado y nadando en un pozo de sangre. Pensé que se había muerto de un infarto y que se había reventado , agrega.

La bruja intentó fugarse con el argumento de que iba a llamar a la Policía, pero uno de los niños ya se le había adelantado y se topó de frente con los patrulleros. Ella actuó con normalidad incluso cuando uno de los policías levantó con su carabina el cuello de mi esposo y me dijo que había sido degollado , afirma.

La viuda tuvo miedo y no quiso denunciar nada. Luego empezó a recibir cartas, supuestamente escritas desde el más allá por su esposo, en la que le decía que confiara en doña Concepción. Ella no quiso confiar más y cuando iba a firmarle unos papeles a la bruja, con los cuales se apoderaba de la casa, se arrepintió y amenazó con denunciar todo.

Agua verde La bruja desapareció como por arte de magia y voló a otro sector de Fontibón. Esta vez apareció en la casa de Nebardo Adalberto Guevara Torres, dueño de dos carros que se varaban a diario.

Un cuñado de mi esposo nos dijo que él conocía a una señora que negociaba con gallina y que podía sacarles la sal al taxi y a la camioneta , comenta su esposa.

Le dijo a Guevara que no solo los carros estaban salados, sino que él también, pero que no se preocupara, porque por millón y medio de pesos alejaría los malos espíritus y pondría en retirada a las personas que le estaban haciendo mal.

Empezó a citarlo a su casa, en La Serafina, para bañarlo y darle a tomar unos vasos de agua verde que dizque sabía a horroroso , afirma.

Aburrido y desencantado por los pobres efectos de las pócimas, Guevara colocó un aviso de prensa para vender los carros. Tan pronto se enteró, le ordenó a mi esposo retirar la publicación, que ella tenía un hijo que estaba a punto de recibir una buena platica , dice.

Guevara le entregó el taxi con la promesa de que tan pronto le saliera la plata se lo pagara. Al mes, la bruja también le pidió la camioneta. Cerraron el negocio en 11 millones de pesos, pero ella nos pagó con unos cheques posfechados , sostiene.

Cuando se acercaba el día de que el banco devolviera los cheques que eran de una chequera robada, la bruja citó a su nueva víctima con el argumento de que iba a hacerle un baño en el río Cáqueza para cambiarle el físico y así protegerlo de sus enemigos.

Le dijo que se llevara una muda de ropa clara. Recuerdo que se llevó un pantalón beige, una camisa azul clarita, unas chanclas y una pantaloneta. Desde entonces, no volví a saber de mi esposo , sostiene.

Llegaron las cartas del más allá pidiéndole que confiara en doña Concepción. Ella tampoco siguió confiando y la denunció. La Policía la capturó por estafa, pero, ante la falta de pruebas por la desaparición de Guevara, recobró su libertad.

Sus andanzas se extendieron a Bucaramanga, esta vez se hacía llamar La Hermana María . En agosto de 1996 se acercó a Heidy Forero, una mujer de avanzada edad que quería alejar las malas energías de su negocio de joyas.

Vinieron los rezos y las aguas verdes y los baños. Cuando el botín ya estaba en sus manos, le dio un somnífero y se la llevó en su propio carro.

La metió al carro y en un paraje solitario se bajó, la roció con gasolina y le prendió candela , revela la investigación de la justicia.

El cofre de la muerte De la Ciudad de los Parques voló otra vez a Bogotá, más exactamente a un rancho de la calle 19 con 17. Se hizo amiga de una mujer que tenía guardados tres millones de pesos. Le dio una pócima de escopolamina que no la mató por la consistencia física de la víctima. Cuando despertó, quiso denunciar, pero la amenaza de la bruja la obligó a guardar silencio.

El año pasado, Doña Concha se instaló en el barrio Ciudad Jardín del Norte de Bogotá. Con las mismas aguas se apoderó de 15 millones de pesos de dos ancianos. El cuerpo de la señora apareció en el río Amarillo. El de su esposo no se sabe dónde está.

En ese barrio, según varias llamadas hechas a EL TIEMPO, la bruja estafó a más de 20 personas, las cuales no denuncian por temor a que detrás de ella haya una organización que pueda atentar contra sus vidas.

La última acción de la bruja, que fue la que la llevó a prisión, tiene que ver con el asesinato de tres hermanas a las que les robó 13 millones de pesos producto de una herencia.

El hermano de las víctimas, Santiago Bello, hoy dispuesto a enfrentar a la bruja sin importar las consecuencias, recuerda que esa mujer se aprovechó de la enfermedad de su señora madre para estafar a las tres muchachas.

Mi mamá sufría de un cáncer en el cuello que no se lo habían detectado. Mis hermanas encontraron en esa señora una posible ayuda para salvarla y eso les costó la vida , relata.

La enferma murió el 17 de mayo del año pasado y les dejó a las tres muchachas 13 millones de pesos de herencia. La bruja las convenció de que se sometieran a un rito especial que les duplicaría la plata.

Un día de julio se encerró en una pieza de ellas y les pidió que echaran el dinero en un cofre, el cual debía ser colocado en la pata de una de las camas de las hermanas y que solo podría ser abierto cuatro meses después. Las durmió y puso el baúl debajo de la cama, pero sin la plata , afirma Bello.

También les ofreció servir de médium para que su mamá se comunicara con ellas desde el más allá . Recibieron más de 15 cartas, supuestamente escritas por mamá, en las que les decía que la señora Concepción era su reemplazo, pero que no le contaran a nadie lo que estaban haciendo , afirma.

Una de las hermanas Bello violó las leyes de la bruja y abrió el cofre. De los 13 millones no había ni 40 mil pesos. Entonces, programó un rito en las afueras de Bogotá para devolverles la plata, pero solo encontraron la muerte.

FOTOS: María Concepción Ladino, la mujer acusada de sembrar el terror en Fontibón y Ciudad Jardín del Norte.

Archivo particular La foto de Nebardo Adalberto Guevara Torres, quien recurrió a la bruja para sacarles la sal a sus dos carros y hoy aún se encuentra desaparecido, descansa en la mano de uno de sus seres queridos.

Juan Carlos Escobar/EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de noviembre de 1998
Autor
REDACCION JUDICIAL

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