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EL PUENTE QUE SE CAYÓ SOLO

El puente Heredia de Cartagena, señores y señoras, se cayó solito, víctima del infortunio y recién inaugurado. Plum, plaf, crash. Noblecito, eso sí, pues tuvo la consideración de caerse cuando nada ni nadie pasaba sobre él para no causar estragos mayores. Las cosas del destino. Las fuerzas del más allá. Los espíritus diabólicos del corredor de Chambacú y los fantasmas de los bucaneros ingleses que recorren las murallas de La Heroica en busca de puentes para tumbar.

Porque después de las investigaciones exhaustivas de la Fiscalía seccional correspondiente, de los juiciosos dictámenes periciales y del largo listado de absoluciones y exculpaciones que señalan que no hay ningún responsable por la caída del puente, la única conclusión razonable es que esas fuerzas del mal, Santo Dios!, desataron su furia contra el indefenso y reluciente puente Heredia.

Será, oh fuerzas de las alturas, un castigo por tanto escote, tanta minifalda y tanta tanga en las proximidades de las parroquias. No lo sé. En todo caso, alerta cartageneros, que los fantasmas que tumban puentes pueden andar deambulando por ahí, haciéndoles el casting a sus próximas víctimas.

* * * Claro que tampoco se debe armar una tormenta en un vaso de agua. Al fin de cuentas, no había costado mucho. Escasos 2.100 millones de pesos, según dicen. Bicocas, chichiguas en comparación con los grandes desfalcos.

No entiendo, entonces, por qué tanta alharaca. Como si no fueran suficientes las voces extranjeras que espantan al turismo del corralito de piedra. Válgame Dios! A todas las dificultades para atraer turistas sumarle ahora cuentos de puentes que se caen solos.

Por lo demás, David Copperfield, Houdini, Gustavo Lorgia, Carlos Zea, José Simón y el profesor Abracadabra han demostrado que los objetos pueden desaparecer por arte de magia y que los polvitos de la madre Celestina son suficientes para convertir un conejo jaspeado en una hermosa caribeña piel canela, 90-60-90. Por qué, entonces, no se puede caer un puente? * * * También está la hipótesis del ciclón invisible. A diferencia de los ciclones gringos, bautizados con nombres de personajes de novelas de Grisham, este pertenecería al género de los ciclones N.N. que nadie conoce, que nadie siente, que nadie escucha, pero que de pronto se ensañan contra una determinada obra hasta dejarla en ruinas.

Y aunque su validez científica es un poco más discutible, las sesudas conclusiones de los encargados de las investigaciones penales y civiles podrían haber encontrado fundamento en las pruebas de desintegración terrícola efectuadas por los Power Rangers que habitan en la Galaxia del Esturión.

Ciertamente, la literatura sideral es reiterativa en afirmar que en los primeros milenios de la era de la explosión Omega se desatará una furiosa guerra intergaláctica y que el planeta Tierra podría convertirse en campo de práctica y polígono de entrenamiento de los combatientes. Por qué descartar la hipótesis según la cual el puente Heredia fue derrumbado por un Terminator lumínico de mala puntería? * * * Las palabras de Bernard Gilchrist, director ejecutivo de la Fundación por la Defensa de los Bienes Públicos de Cartagena Fundebién no pueden quedar en el vacío. El puente se cayó, sencillamente porque hubo fallas y este caso necesariamente debe tener responsables .

En igual sentido, el concejal Nicolás Pareja dijo: es desconsolador, por decir lo menos, que un fracaso tan estruendoso, tan estrepitoso, tan costoso y con tantas repercusiones morales en Cartagena, quede sin responsables .

El Fiscal Alfonso Gómez Méndez, el Procurador Jaime Bernal Cuéllar y los ciudadanos que le han hecho seguimiento al caso, tienen la palabra. Conociéndolos, estoy seguro de que ninguno de ellos les teme a los fantasmas, ni a los ciclones ni a los Power Rangers.

NOTA: Por motivo de viaje, esta columna no aparecerá durante las próximas semanas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
31 de agosto de 1998
Autor
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