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MUSICA COSTEÑA O DE CARNAVAL

Música costeña o música de Carnaval?. El interrogante comenzó a despertar inquietudes hace unos cinco años, cuando la entidad promotora de las carnestolendas barranquilleras inició la campaña Al rescate de lo nuestro , que pretende volver a las raíces de los ritmos autóctonos de la Costa Caribe, peligrosamente desplazados por la penetración de música extranjera, en particular el merengue dominicano.

Paradójicamente la duda y la polémica la acrecentó el hecho de que hubiese sido Carnaval S.A la que inició la campaña, pues expertos en el tema musical como el abogado y profesor universitario, Orielo Alarcón, consideraron que se trataba de una actitud coyuntural, propia de la época, pero que no trascendía para el resto del año y por tanto se perdía cualquier esfuerzo.

Entonces entre muchos se presentaba la dicotomía, era música del folclor costeño en general o música preparada especialmente para el Carnaval, la que se pretendía rescatar?.

Para el musicólogo Mariano Candela la respuesta a la pregunta inicial no admite meditaciones. Es música costeña. La confusión la crearon las emisoras locales, que sólo en temporada de Carnaval programan el vasto y rico repertorio de nuestro artistas .

Sin embargo, considera que si no hubiese existido el Carnaval de Barranquilla, quizás esa música no se hubiese podido realizar, porque las músicas se desarrollan cuando tienen un espacio donde mostrarse y mantenerse, y esto fue lo que hizo el Carnaval en el siglo pasado y hasta los años 30, porque después aparece el disco y la radio .

Mariano Candela, quien además coordina el Centro de Documentación Musical del Río Magdalena y el Caribe Colombiano, entidad que subvenciona Comfamiliar, explica que según crónicas de 1829, los inmigrantes europeos que se asentaron en Barranquilla organizaron el Carnaval de acuerdo con los de Europa, y la música que se hacía en la región comenzó a hacer parte de ese Carnaval.

Las danzas llegaron con su músicos, sus tamboreros, sus maraqueros, sus gaitas y cantantes, y se metieron de lleno a hacer parte de la fiesta.

Esto es más o menos lo que ocurre hasta finales del siglo pasado, pero es importante establecer que se dan dos tipos de música en los carnavales: una, la que traen las danzas y que baila el pueblo en las calles, es decir, la música popular costeña; y dos, la de la elite y la de los comerciantes que dirigían la ciudad y que se hacía en sitios cerrados .

Esto lo corrobora el historiador Alfredo De la Espriella, director del Museo Romántico.

En los clubes sociales no se bailaba la música popular, sólo los ritmos extranjeros como el vals, el fox-trot, las rumbas, incluso tango y jazz. La popular se escuchaba y bailaba en la calle y en los salones burreros. La gente de cierto nivel social y cultural no participaba en los bailes del pueblo .

De la Espriella sostiene que a pesar de esta estratificación musical fue precisamente la música extranjera la que le abrió paso a la música popular vernácula.

En los años 20 y 30 se bailaban mucho los sones de Cuba y la música de Puerto Rico, y es cuando comienza a subir nuestra música. Que yo recuerde la primera que adquirió estatus fue el porro .

A pesar de que estos estilos de música se encontraban diferenciadas, -la que bailaba la clase baja y la de las elites- coincidían en el mismo espacio que era el Carnaval.

En efecto, a principios de este siglo comienzan a organizarse las orquestas del Caribe, en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, y aparecen en Colombia los nuevos formatos musicales, que son los formatos de bandas, de las bandas de las sabanas que hoy conocemos como música de viento , precisa Mariano Candela.

Según el musicólogo, estas bandas reproducen su música en las corralejas, luego se trasladan por toda la Costa hasta llegar al Carnaval, y son acogidas en los salones burreros.

Cuando aparece la industria discográfica comienza otra transformación en la onda musical costeña, debido a que los arreglos son más elaborados. El primer costeño en publicar un tema dedicado al Carnaval de Barranquilla fue el connotado músico local Angel María Camacho y Cano, invitado por la disquera RCA Víctor para que grabara en Nueva York con la orquesta del boricua Rafael Hernández. Corría el año 1929 y el tema llevó por título La música del Carnaval de Barranquilla .

Luego se crea en Cartagena la empresa Discos Fuentes, que lanza con preferencia la música costeña, la cual se baila con más intensidad en carnavales. Nuestro ritmos comienzan también a ganar lugar en las emisoras que se abstenían de pasar música criolla.

También ha influido en esta aparente confusión de música costeña o de Carnaval, hechos como el que se inició en 1936, cuando la Sociedad de Mejoras Públicas abrió el primer concurso sobre una composición alegórica al Carnaval. Las casas disqueras graban estas producciones y las sacan al mercado en las temporadas en que más se baila: el 11 de noviembre en Cartagena, Navidad y Carnaval , manifiesta Candela, quien agrega que si el tema se convertía en éxito en estas fiestas se vendía en toda la región por el resto del año.

Se inicia así una especie de boom de la música costeña con figuras como Pacho Galán. Lucho Bermúdez, José Pianetta, Crescencio Camacho, Pedro Laza, Carlos Román, Alvaro Cárdenas, Climaco Sarmiento, Rufo Garrido, Aníbal Velásquez, Los Corraleros, Peyo Torres, Jesús Nuncira Machado, Julio Ojito, Tony Zuñiga, José Barros, Peyo Torres, entre otros.

En 1954 el maestro Antonio María Peñaloza arregla el tema considerado himno del Carnaval , el ritmo de garabato Te olvidé , cuya letra era un poema del español Mariano San Idelfonso.

La antropóloga Nina S de Friedman define este disco como la articulación del ancestro aborigen con el de las culturas europeas y africanas.

Mariano Candela dice que es la primera vez que se incorpora a las grabaciones un ritmo tomado directamente de las danzas del Carnaval, en este caso de la danza de los congos.

Esta época fue muy prolífica, porque además había la ventaja de que las disqueras Fuentes en Cartagena y Tropical en Barranquilla apoyaban mucho ese talento .

A mediados de los años 60 se da un fenómeno particular, a raíz del auge económico de la Venezuela que nada en petroleo, las orquestas de allá comienzan a grabar música costeña que luego vendían en Colombia, especialmente en el Carnaval de Barranquilla.

El ciclo continuaba, porque después de pegadas había que traerlas para que tocaran en casetas, y comienza así lo que Candela el primer choque y el primer desplazamiento de los compositores y orquestas de aquí.

A esto se sumaría a finales de los 60 y en la década de los 70 el surgimiento de la salsa proveniente de Nueva York y Puerto Rico.

La estocada final se da en los 80, cuando el merengue de República Dominicana irrumpe con todo y llega a convertirse en el ritmo preferido de la gente joven y la música que hay que bailar en la época de Carnaval.

La falta de preparación de los músicos en las academias para que marchen al compás de los tiempos modernos, la desaparición de las dos casas disqueras más importantes de la Costa Caribe, y fundamentalmente la falta de apoyo de la radio y la televisión, son tres de los factores más importantes que han conducido a la crisis en que hoy se encuentra la música costeña.

El concepto es de Mariano Candela, conocedor de la problemática, quien dice que no obstante hay algunas figuras que escapan de esa señalización.

Me parece que hay trabajos interesantes, por ejemplo, lo que hace Juventino Ojito, Chelito De Castro, Chucho Nuncira, Joe Arroyo, Checo Acosta, Pocho Pérez, Juan Piña y Moisés Angulo .

Sin embargo, considera que el grupo es reducido y cree que el número fuera mayor si los músicos comprendieran que necesitan contemporarizarse, porque se están haciendo cosas más modernas y la mayoría no está lo suficientemente preparado.

Con gran incidencia señala a la radio y la televisión, que marginan lo autóctono por las diez mil formas que se inventan los promotores extranjeros para vender su música.

Hay de todo, desde las invitaciones a República Dominicana con todos los gastos pagos, hasta todas las formas para hacerse simpáticos , denuncia.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de enero de 1998
Autor
ROBERTO LLANOS RODADO

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