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CERROS, UN SUELO BENEVOLENTE

Un terreno árido, sin esperanzas de vegetación y erosionado, era el dolor de cabeza en predios del Batallón Pichincha. Por su proximidad al centro campestre, la piscina mantenía convertida en un lodazal ante la cantidad de polvo levantada por el viento.

Un biólogo con 35 años de estudio en recuperación de suelos, Eduardo Grimaldi, hizo la propuesta para recuperar ese espacio en la unidad militar, al sur de Cali. La idea consistía en acondicionar el terreno con recortes de pasto para formar una especie de colchón que retuviera la humedad. La celulosa se encargaría modificar el PH y reducir la acidez, para generar de paso, hongos y enzimas. La proteína resultante atraería lombrices en forma masiva. Esto originaría la perforación del suelo y por tanto lo haría apto para la filtración necesaria en el proceso. Un terreno en estas condiciones se convertiría en propicio para el cultivo, en solo dos meses. Y efectivamente, en ese lapso, el suelo comenzó a mostrar formas de vida vegetal. Se inició el proceso de siembra mediante plantíos de zapallo, balso, higuerillo, urapanes, arrayanes, ceibas y limón. Transcurridos tres meses, el balso, las ceibas y el higuerillo mostraron un crecimiento de dos metros y medio. El zapallo se esparció por todo el territorio y alcanzó una producción de 346 frutos en un área de 300 metros cuadrados. Accidentalmente se dieron otras especies en el terreno, como tomate, guayaba, helechos y flora nativa. De siete plantas de tomate milano, cada una arrojó un rendimiento de 30 frutos sanos y carnosos. La razón, el arribo de fauna de la región, como aves, lagartijas, grillos y batracios que ingieren semillas en otros territorios y con su migración fertilizan y siembran a través de sus excrementos, Todos estos fertilizantes naturales, sumados a las ayudas que pueda brindar la mano del hombre, convirtieron el terreno del Batallón en una selva húmeda, las raíces se profundizaron, el suelo se fertilizó al tener un drenaje que permite absorber nutrientes y expeler el material procesado. La descomposición lenta y paulatina de líquenes, musgo y hojarasca acelera el proceso de fertilización, esta se ha ido dando con el transcurso del tiempo, sin la necesidad de la intervención de la mano del hombre. Aunque si se quiere frenar la creación de un suelo enmarañado para aprovecharlo en cultivo, se debe limpiar constantemente para evitar que las raíces de las plantas denominadas malezas absorban nutrientes que pueden servir a las productivas. Esta clara demostración de recuperación sencilla y económica, se está planeando realizar en los cerros tutelares que rodean la ciudad y están amenazados por la erosión debido al maltrato que los habitantes de las laderas hacen de ellos y, en general, al descuido oficial. Las quemas, la tala y el uso indebido que hacen del suelo, pueden ser solucionables por medio de un estudio previo de las zonas afectadas. En varias muestras de terreno, tomadas del cerro de las tres cruces, Cristo Rey, Bataclán y el Cerro de la Bandera, estudiadas por el biólogo Grimaldi, sepudo comprobar la benevolencia del suelo para aceptar la edafogénesis o creación del suelo. Grimaldi dijo que inicialmente se hizo un cálculo aproximado de la inversión y el tiempo que demandaría la recuperación de los cerros tutelares. Se llegó a la conclusión que en 14 meses y con una inversión de cuatro millones de pesos, se pueden reforestar más de mil hectáreas erosionadas en los alrededores de la ciudad. De esta manera se pueden evitar los deslizamientos de tierra en época de invierno, pues las lluvias son absorbidas por el suelo y el subsuelo, transformando de paso los barrancos ásperos y rocosos en estanques revitalizadores de hongos y bacterias que mantienen el hábitat de las lombrices. Según manifestó el biólogo Grimaldi, su interés es dejar un legado ecológico a los ciudadanos amantes de la naturaleza que estén empeñados en conservar el medio ambiente, ilustrándolos acerca de la preparación y aplicación de su método. Fórmula Grimaldi La recuperación de suelos a través de hongos y bacterias, las cuales transforman un suelo árido en un terreno esponjoso y fértil, se comprobó aplicando la fórmula del biólogo Eduardo Grimaldi, que a continuación transcribimos: Para conseguir el filtrado de micro-organismos que transformen a campo abierto la celulosa en factor proteína y vitaminas del grupo B, o Fleish Erzats, se debe raspar con una cuchara la mucosa o revestimiento interno del rúmen de un vacuno, y con medio vaso de esto se obtiene una suspensión en medio litro de suero de leche fresco. Luego este filtrado se mezcla con medio litro de una solución de nutrientes químicos preparada así: Sacarosa 10 gramos, Nitrato de Calcio 1/2 gramo, Sulfato de Magnesio 0.003 gramos, Fosfato de potasio 0.1 gramo, Sulfato de amonio 0.5 gramos, Sulfato Ferroso 0.2 gramos, Agar Agar 10 gramos. El Agar Agar puede ser sustituído por 1/4 de banano maduro licuado en la misma solución. El litro de mezcla resultante se diluye en cuatro litros de agua, se llena el tanque de la fumigadora y se esparce ligeramente el mulch o acolchonamiento de recortes de pasto, tamo de cereales o bagazo de caña, previamente tratados con calphos para regular el PH. Esta solución es suficiente para media hectárea y se hace invirtiendo 385 pesos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
25 de marzo de 1992
Autor
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