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JUAN PABLO II CRITICA EL CAPITALISMO SALVAJE

El Papa Juan Pablo II dio a conocer ayer su nueva encíclica, Centesimus Annus , en la que detalla los errores del socialismo, ataca los defectos del capitalismo y presenta la situación del Tercer Mundo. Señala que, pese al fracaso del marxismo, existen fenómenos de marginación y explotación en los países más pobres del mundo.

El documento, de 114 páginas, conmemora el centenario de la Rerum Novarum , del Papa León XIII, la primera encíclica papal.

La solución marxista ha fracasado, pero persisten en el mundo fenómenos de marginación y explotación especialmente en el Tercer Mundo , afirma Juan Pablo II en su encíclica social Centesimus annus, presentada ayer en El Vaticano.

El documento, de 144 páginas, conmemora el centésimo aniversario de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, la primera de la Iglesia sobre doctrina social y en la que se defendía la propiedad privada, pero criticaba la explotación de los obreros.

El Pontífice, refiriéndose a los países más pobres del mundo, dice que muchos hombres viven en ambientes donde la lucha por lo necesario es absolutamente prioritaria, donde están vigentes todavía las reglas del capitalismo primitivo junto con una despiadada situación que no tiene nada que envidiar a la de los momentos más oscuros de la primera fase de industrialización.

Dedicó una buena parte del documento de 117 páginas a enumerar los errores del socialismo y al análisis del año 1989, momento culminante de la caída de los regímenes del socialismo real.

Atacó los defectos del capitalismo desarrollado consumismo, droga, pornografía, desastres ecológicos y recordó que para los países en desarrollo todavía siguen siendo válidas muchas de las premisas de la Rerum Novarum, que entonces criticó el capitalismo salvaje reinante en Europa.

En el Tercer Mundo todavía existen casos de explotación inhumana, de semiesclavitud, dijo el Pontífice, y agregó que Dios ha dado la tierra a todo el género humano (...) sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno , y que aunque la propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes (...) deben ser considerados como una ampliación de la libertad humana , no son un derecho absoluto .

Se inclinó a favor del libre mercado como instrumento más eficaz para colocar los recursos de una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa y en la participacion , y de la democracia como sistema político, y criticó los estados totalitarios y los regímenes que sostienen la doctrina de la seguridad nacional.

Atribuyó a tres factores principales la caída de los regímenes del Este: la violación de los derechos del trabajador, la ineficiencia del sistema económico y el vacío espiritual provocado por el ateísmo .

En el capítulo dedicado a la propiedad privada, escribe que, pese a los grandes cambios acaecidos en las sociedades más avanzadas, las carencias humanas del capitalismo, con el consiguiente dominio de las cosas sobre los hombres, están lejos de haber desaparecido.

Es más añade, para los pobres, a la falta de bienes materiales se ha añadido la del saber y de conocimientos que les impide salir del estado de humillante dependencia .

Recuerda que estos aspectos típicos del Tercer Mundo, que no se debe entender sólo en el ámbito geográfico, se dan también en los países desarrollados.

Entre sus sugerencias para ayudar al mundo en desarrollo se incluyen: aliviar, prorrogar o incluso cancelar la deuda externa; otorgar acceso equitativo a los mercados internacionales y compartir la tecnología y experiencia.

Sin mencionar países, criticó las sociedades de consumo por intentar demostrar cómo una sociedad de mercado libre puede lograr una mayor satisfacción de las necesidades humanas que el comunismo, al tiempo que excluye igualmente los valores espirituales.

En realidad dice, esa sociedad está de acuerdo con el marxismo, en el sentido de que reduce totalmente al hombre a la esfera de lo económico y la satisfacción de las necesidades materiales .

Igualmente, señala que sobre los esfuerzos positivos pesa el problema todavía no resuelto, en gran parte, de la deuda exterior de los países más pobres que, aunque deben ser pagadas, no es lícito exigir o pretender su pago cuando llevará al hambre a poblaciones enteras. Cuál será el camino? El Papa le advierte a Occidente que no debía considerar su estilo de vida reivindicado por el derrumbe de los gobiernos marxistas.

Se puede decir, quizás, después del fracaso del comunismo, que el capitalismo es el sistema social victorioso y el capitalismo debería ser el objetivo de los países que ahora se esfuerzan por reconstruir su economía y sociedad? , pregunta el Pontífice.

Es éste el modelo que debe ser propuesto a los países del Tercer Mundo, que buscan la senda del verdadero progreso económico y civil? (...) La respuesta es obviamente compleja , dice.

Propone, ante la crisis del marxismo, a la doctrina social de la Iglesia como su alternativa superadora. LAS REACCIONES JOHN CARR, secretario de desarrollo social y paz mundial de la Conferencia Católica de EE.UU., dijo que para aquellos que se preguntan si la justicia social es parte de las enseñanzas de la Iglesia o una parte esencial de la evangelización, esta encíclica responde con un enfático sí . GEORGE WEIGEL, de la organización conservadora Centro de Etica y Políticas Públicas con sede en Washington, dijo que este es el apoyo papal más directo a la libre economía en 100 años . EL REVERENDO J. Bryan, del Instituto Kennedy de Etica de la Universidad George Washington, dijo que era una devastadora crítica al marxismo, pero apoya el esfuerzo de los obispos estadounidenses que favorecen el trato preferencial para los pobres.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
3 de mayo de 1991
Autor
AP-EFE

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