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PEAJES A PUNTA DE SENSORES

A partir del 22 de abril próximo la evasión del pago, en los ocho peajes más importantes de Colombia y el robo en las casetas de cobro tendrá una cortapiza: sensores ópticios. La historia se remonta a 1993 cuando el ministerio de Obras Públicas, hoy del Transporte, abrió la licitación para la implementación tecnológica de los ocho peajes más transitados de la Nación. Los requisitos fueron claros: evitar la evasión y el robo de que son presa las casetas de cobro por parte de los mismos empleados.

Mintransporte tenía preparada desde 1992 la licitación para la adquisición de equipos de control de tránsito en las casetas de peaje, donde se licitaba la colocación de ocho equipos, cinco en la zona administrada por la firma Wackenhut y tres en la de De la Rue, abarcando con esto los peajes de mayor tráfico a nivel nacional, sin contar con Andes, Chinauta y Chusacá los cuales tienen un sistema de control extranjero contratado por el Ministerio con otra compañía recaudadora.

En la licitación participaron seis firmas de reconocido prestigio internacional. La ganadora fue Thomas de La Rue, que ofreció las obras en un tiempo de entrega no superior a cuatro meses y con un valor aproximado a 800 millones de pesos.

La tecnología propuesta por La Rue, para los ocho peajes (Guarne, Albarracín, Flandes, Gualanday, Tarapaca, Cerrito, Mediacanoa y Cerritos 2), fue la más barata y la que más se ajustaba a las condiciones colombianas.

Los resultados de la licitación, donde se incluían los contadores electrónicos de vehículos, se dieron a conocer el 22 de diciembre de 1993 y deberán ser entregados en funcionamiento el 22 de abril de este año, para que así el Instituto Nacional de Vías pueda continuar con los programas de modernización de los peajes.

El nuevo sistema de control en peajes que estrenará Colombia el próximo mes, se basa en el uso de sensores ópticos para el manejo de la barrera separadora de vehículos, y sensores inductivos para detectar la presencia de masa ferrosa y detección de ejes.

Estos dispositivos determinan la cantidad de ejes y el paso del objeto, enviando a su vez la información al autómata central ubicado en la caseta de la vía que hace las veces de corazón del sistema recibiendo la información e introduciéndola en categorías y demás datos necesarios para cumplir su función de control.

El primer peaje en utilizar este sistema fue el de Albarracín, ubicado en la vía Bogotá-Tunja y por el cual circulan 7.257 vehículos diariamente. En este peaje ya se cumplió la etapa de experimentación y sirvió para poner al descubierto los errores.

Deficiencias El sistema implementado por De La Rue, presenta algunas inconsistencias, como son las fallas que resultan de la clasificación de los vehículos, en las barreras y exigencias de un mantenimiento muy frecuente en los sensores ópticos. Esto llevó la investigación a buscar nuevos elementos que hiciesen al sistema más confiable.

Debido a esto surgió un sistema, aún en experimentación, cuyas aplicaciones han resultado exitosas y se constituyen en el soporte de la propuesta hecha por el Ministerio en la licitación.

En la actualidad se estudian nuevos proyectos de modernización tales como, el pago electrónico del peaje, la cancelación prepagada, la póliza por desastres naturales a quienes posean el tiquete y la publicidad en los tiquetes. Una de los mayores inconvenientes para desarrollar más tecnología en los peajes es la carencia de los servicios básicos en las casetas, pues en algunos sitios no hay sitios agua ni energía.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Tecnósfera
Fecha de publicación
7 de marzo de 1994
Autor
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