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LLEGÓ LA ÉPOCA DEL LULO I

El lulo es considerado una de las frutas con mayor potencialidad para el mercado interno, por sus múltiples usos en la agroindustria y el consumo en fresco.

Fruto de la investigación iniciada por el ICA y concluida por Corpoica, en días pasados se dio a conocer el nuevo híbrido (material mejorado para Colombia) de lulo La Selvai.

Contrario a la tradicional variedad que se siembra en Colombia (lulo de Castilla), el nuevo híbrido carece de espinas, es resistente a la plaga de los nemátodos y de mayor precocidad (acelerado desarrollo). Sus frutos son algo más pequeños, pero de mejor sabor, olor, color y calidad industrial.

Igualmente permite que sea sembrado a plena exposición solar, con lo cual el productor obtiene períodos productivos más largos.

Cómo nació? El nuevo híbrido es el resultado de cruzamientos entre las variedades lulo de perro (Solanum hirtum) y lulo común o de Castilla (Solanum quitoense), investigaciones que se iniciaron en 1980 y concluyeron hace pocos meses en el Centro de Investigación La Selva de Corpoica.

En su fase experimental, el cultivo dio rendimientos promedio de 14,4 toneladas por hectárea en el primer año de producción.

Según las investigaciones de Corpoica, en cultivos comerciales con buenas prácticas de manejo se pueden esperar producciones de hasta 25 toneladas por hectárea.

La cifra es muy superior a las 8,6 toneladas por hectárea que se obtienen regularmente en el país con el lulo común o de Castilla.

Dependiendo de la altitud de la finca, después de la siembra se pueden ver los primeros frutos a los 240 días. Y una vez iniciada la cosecha, ésta es continua por un período de hasta tres años.

Condiciones ambientales El lulo La Selva ha demostrado adaptación en zonas comprendidas entre los 1.200 y los 2.600 metros sobre el nivel del mar, aunque lo más recomendable es entre los 1.800 y los 2.300 metros.

* Clima: la temperatura media de la zona del cultivo debe oscilar entre los 16 y 24 grados centígrados.

* Los suelos ideales para el cultivo son los ricos en materia orgánica, profundos, de textura media y bien drenados, con pH entre 5,3 y 6.0.

* La preparación del suelo depende de la calidad del mismo y de la pendiente del terreno. Para ello es preciso tener los resultados de un previo estudio de suelos y recibir la asesoría de un agrónomo o técnico agrícola.

Fertilización del cultivo La fertilización debe iniciarse a los cuatro meses de realizada la siembra y debe hacerse sin afectar la gran cantidad de raíces superficiales que poseen las matas.

Los expertos recomiendan hacer tres o cuatro huecos de 10 centímetros de profundidad alrededor de la planta, para depositar allí los fertilizantes que luego se cubren con tierra.

Dependiendo del resultado del estudio de suelos se hace el plan de fertilización.

En cultivos comerciales se han obtenido buenos resultados fertilizando con 900 kilos por hectárea del llamado 10-30-10 y de 4 a 5 toneladas por hectárea de materia orgánica (puede ser humus de lombriz). Esta última se debe aplicar en 3 o 4 dosis durante el año.

Igualmente el cultivo requiere de fertilizantes menores, de los que se recomiendan 150 kilos por hectárea al año en dos aplicaciones, una cada seis meses

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de septiembre de 1998
Autor
JUAN CARLOS DOMINGUEZ

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