COLOMBIA CANJEA DEUDA POR MEDIO AMBIENTE

COLOMBIA CANJEA DEUDA POR MEDIO AMBIENTE

Algo favorable debía haber detrás de las deudas externas que agobian a las naciones de Latinoamérica y en concreto a Colombia: en menos de un mes, el país entrará en la onda del canje de deuda por proyectos ambientales. Trece millones de dólares que se le deben a Canadá se destinarían a trabajos de medio ambiente que involucren componente social. Esto hace parte del anuncio que hizo en la pasada Cumbre de Rio el primer ministro canadiense, Brian Mulroney, de reducirle a los países de América Latina su deuda externa a cambio de que se invierta en trabajos de beneficio ecológico y ambiental.

13 de marzo de 1993, 04:00 am

Adicionalmente, el Departamento Administrativo de Planeación Nacional (DAPN) está gestionando que los intereses de una deuda de Asistencia Social para el Desarrollo (AID), que contrajo Colombia con Estados Unidos, se destinen también a la financiación de proyectos ambientales. Son 46 millones de dólares, que serían distribuidos durante diez años, a razón de 4.6 millones anuales. En menos de dos meses se concretaría el acuerdo.

Esos 46 millones son los intereses de una deuda de 500 millones de dólares con los Estados Unidos, de los cuales ya se le condonaron a Colombia 30. En este caso, el perdón de una parte de la deuda y la inversión de los intereses en medio ambiente hace parte de la política estadounidense llamada Iniciativa de las Américas.

La idea del canje de deuda por medio ambiente no es nueva. Como antecedente figura el que hizo un banco internacional con una Organización No Gubernamental (ONG) para concretar proyectos ambientales en Bolivia durante 1987. Por esa época, 650.000 dólares que le debía ese país a un banco se invirtieron en la protección de un parque nacional. Primero las ONG Es ya usual que las deudas externas comerciales se trabajen como una bolsa de valores. La paradoja es que las que más se compran a los bancos internacionales son las de países que figuran como malos deudores. Es decir, los que no pagan.

Estas se cotizan más bajo que su valor real, y es ahí cuando entran las ONG a adquirirlas para que se inviertan, con su valor real, en medio ambiente. Un ejemplo: un dólar de deuda puede comprarse en 30 centavos de dólar, según la cotización del deudor.

El caso de Colombia es bien curioso: como entre los bancos internacionales tiene fama de buena paga , sus deudas están muy bien cotizadas y casi nadie acepta venderlas.

Pero esa no es razón para que otras deudas (como las contraídas directamente con los gobiernos de otros países) no sean negociables. Es el caso de los canjes que están a punto de concretarse con Canadá y Estados Unidos.

Hace dos años, el DNP vio la posibilidad de que en Colombia se optara por esa modalidad. Se realizaron contactos con las ONG estadounidenses y se llegó a la conclusión de que el país clasificaba en la Iniciativa de las Américas: los requisitos básicos, tener buenas relaciones con la banca comercial y estar en la onda de la apertura.

Finalmente, en diciembre de 1992, la Iniciativa de las Américas dio el parte de que se harían gestiones de canje con Colombia, Chile, Uruguay y El Salvador. También en diciembre se firmó la condonación de los 30 millones de dólares a Colombia.

Aparte de que la inversión sea para medio ambiente, existen otros requisitos. Uno de ellos es que ese tipo de dineros los manejen las ONG del país.

Para ello se formó el Ecofondo (también desde hace dos años y por iniciativa del DNP). Se trata de una organización que agrupa a 190 ONG que trabajan activamente por el medio ambiente en el país.

Eso sirve para asegurar el flujo constante de recursos que ofrecen muchas naciones desarrolladas (no solo canjes, también donaciones), con la condición de que sean manejados por estos organismos.

En Latinoamérica ya existen ecofondos en países como Costa Rica (el que más se destaca por la realización de canjes), Bolivia, Guatemala y El Salvador. En otras latitudes se destaca Filipinas.

Como soportes de la creación del Ecofondo está, en primera instancia, el hecho de que Colombia es uno de los países del continente que registra mayor actividad de las ONG en cuestiones ambientales: se calcula que existen por lo menos 500 organismos de este tipo que trabajan en favor de la naturaleza.

Y en segunda instancia está una recomendación del documento del Consejo de Política Económica y Social (Conpes) para el medio ambiente. En uno de sus incisos habla de delegar en las ONG y otras formas privadas de asociación, en lo posible, la ejecución de programas y proyectos de gestión ambiental.

Ese mismo documento pide que se solicite al Ministerio de Educación Nacional desarrollar el Plan Nacional de Educación Ambiental , en coordinación con autoridades ambientales y organizaciones no gubernamentales. Eco-realidad El Ecofondo colombiano se creó formalmente (por acta) en septiembre de 1992. Actualmente su junta directiva la integran representantes de la Fundación Natura de Bogotá, el Cabildo Verde de Duitama, el Centro para Estudios Ambientales de Córdoba, la Organización Penca de Sábila de Medellín, la Fundación para la Comunicación Popular del Cauca (cuyo director es el actual presidente de la junta directiva), el Centro de Investigaciones y Estudios Populares (Cinep). Por el lado oficial están el gerente del Inderena, el jefe de la División de Política Ambiental y Corporaciones Autónomas Regionales del DNP.

Inició trabajos con una primera donación de 500.000 dólares de parte del Gobierno estadounidense, que actualmente se destinan a la creación de doce consejos regionales de medio ambiente. Estos funcionan en cuestiones administrativas de forma similar a las alcaldías locales de cada una de las veinte zonas en las que está dividida Bogotá.

Los consejos regionales (habrá en todo el país) serán el primer filtro entre las comunidades y el Ecofondo para establecer las prioridades en lo que se refiere a sus necesidades ambientales. Existe el compromiso de que inicien labores en seis meses.

Por estatutos, entre las funciones del Ecofondo se cuentan la captación de recursos para financiar proyectos ambientales como la generación de usos alternativos de recursos naturales que sean a la vez económica, ecológica y socialmente sostenibles. Allí irán a parar los dineros de los canjes de deuda externa con Canadá y Estados Unidos.

Además, está la transferencia de tecnología ambiental, económica y socialmente viable; lo mismo que la educación ambiental a través de procesos de información, capacitación, divulgación y participación comunitaria para la conservación y manejo ambiental de los recursos naturales.

También se encuentra entre sus funciones el manejo integral de cuencas hidrográficas y la conservación de áreas de importancia ecológica.

El Ecofondo realizará, así mismo, investigaciones acerca de temas ambientales de importancia para las comunidades. Y creará los mecanismos legales y económicos para la protección, defensa y gestión ecológica, y para la resolución de conflictos.