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URGENCIAS, EN EMERGENCIA

La semana pasada Marino Millán*, un trabajador de 24 años, tuvo una riña callejera. Recibió severas heridas con arma cortopunzante.

La semana pasada Marino Millán*, un trabajador de 24 años, tuvo una riña callejera. Recibió severas heridas con arma cortopunzante.

Su estado era crítico. Sin embargo, el hospital público al que fue trasladado de urgencia condicionó su atención a informar primero a la Policía de los hechos y, luego, a asegurar el pago de los servicios.

Se demoraron dos horas en brindarle atención médica. Cuando finalmente la institución recibió al joven, ya era tarde. Por las hemorragias internas y externas se desangró y murió .

El testimonio es de una de las funcionarias de la División de Calidad de la Superintendencia Nacional de Salud. El caso de Marino es uno de los 30 que investiga este organismo por fallas en urgencias en hospitales públicos y privados.

Anualmente, la Supersalud recibe un promedio de 300 quejas relacionadas con este servicio. Este año se han impuesto 23 sanciones a clínicas y hospitales -cuyos nombres se omiten por solicitud de la entidad- por negación, demora o mala calidad en el área de urgencias.

Pero los problemas del sistema no se reducen a ese número de quejas que la Súper demora incluso un año en investigarlas.

EL TIEMPO consultó el funcionamiento de las urgencias con la Secretaría Distrital de Salud (SDS), Empresas Promotoras de Salud (EPS) -como Famisanar, Salud Total, Colmena y Colseguros-, el Colegio Colombiano de Médicos de Urgencias y varias clínicas y hospitales de la capital.

En ese sondeo se encontraron fallas que van desde la saturación de la capacidad del sistema en tiempos pico -viernes, festivos, quincenas y Navidad- hasta el déficit permanente de camas en áreas tan sensibles como neurocirugía, cuidados intensivos, pediatría y neonatos.

Hasta dos horas.

Las urgencias hospitalarias en el último año se dispararon. En el sector público pasaron de 873.856 en el 2000, a 917.217 en lo corrido del 2001, según estadísticas de la SDS.

El crecimiento se debe al aumento de accidentes de tránsito -por el incremento de la velocidad de los vehículos- y a los elevados índices de violencia urbana, dice el director del Centro Regulador de Urgencias (CRU) de la SDS, Gabriel Paredes.

Hoy se calcula que entre hospitales públicos y privados se atienden alrededor de 5.500 urgencias diarias.

La demora en la ubicación del paciente y en la prestación del servicio es el problema que más preocupa.

Hemos recibido casos en donde estos factores han causado la muerte de los pacientes o el agravamiento de sus lesiones , dice la funcionaria de la Supersalud. También lo confirma Camilo Salazar, presidente del Colegio Colombiano de Médicos de Urgencias.

Según la Secretaría, la ubicación de un paciente desde el momento en que solicita el servicio hasta que lo obtiene puede tomar de 2 a 40 minutos, un promedio aceptable.

No obstante, en tiempos pico ese promedio -en su tope máximo- se puede hasta triplicar. La situación se complica cuando se necesita atención especializada.

En casos de alta complejidad -cuidados intensivos o hemodiálisis- puede demorar incluso cuatro días , asegura Carlos Rincón, jefe de Servicios de Apoyo de la clínica San Pedro Claver.

Oscar Emilio Guerra, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), agrega que hay déficit en las áreas de pediatría y cuidados intensivos. El diagnóstico coincide con EPS como la de Colseguros, una de las más importantes del sector. No existen realmente , ratifica Fernando Robledo, presidente de la EPS Colmena.

Cuando hay epidemia de gripa -que en el caso de un niño puede significar la muerte- no se encuentra ni una sola cama , afirma Guerra.

El secretario Distrital de Salud, José Fernando Cardona, admite la deficiencia. Inclusive dice que lo mismo ocurre en especialidades como la de neurocirugía y de recién nacidos, no solo por capacidad sino, además, por falta de soporte tecnológico.

Otro problema de estos servicios es la escasez de personal, afirma Salazar.

Un hospital como Kennedy no cuenta con oftalmólogos, otorrinos, cirujanos plásticos y urólogos para una emergencia, afirma la coordinadora de la red nacional de Salud Total, Angélica Moreno. En esos casos, los pacientes se remiten , responde Gloria Rojas, jefe de urgencias del centro asistencial.

En una ciudad donde nacen al año 130 mil niños y viven dos millones de menores, solo hay 200 camas para recibir a neonatos en unidades de cuidados intensivos (UCI). La situación empeora cuando hay cerca de 900 mil pequeños sin seguridad social.

Y los adultos? Tampoco tienen suficientes camas en las UCI. Para cerca de cuatro millones, únicamente hay 630 camas de un total de 1.208 disponibles en urgencias de la ciudad.

Clínicas como la San Pedro Claver alcanzan una demanda que rebasa su capacidad en un 200 por ciento , comenta Carlos Rincón, jefe de Servicios de Apoyo de la institución.

Mala paga.

Pero no siempre la negación del servicio de urgencias está ligada a la falta de cupos o de personal.

La barrera surge por el riesgo económico que dicen correr las clínicas, hospitales o centros médicos al atender a un paciente sin recursos, pese a que la ley los obliga y el Estado responde a través del Fondo de Solidaridad y Garantías (Fosyga).

Nadie se quiere arriesgar a que cuentas que sobrepasan varios millones de pesos se demoren hasta tres meses en el Fosyga , asegura el vocero de una de las EPS consultadas.

El Estado sí está pagando y las deudas pendientes no representan un factor de quiebra para ninguna institución , responde una alta funcionaria de la Supersalud.

Por ley y por sentencia de las altas cortes, ninguna EPS o institución puede negarse a atender estos servicios, agrega el secretario Distrital de salud, José Fernando Cardona.

Lo cierto es que siguen presentándose casos en los que los pacientes son rechazados si se niegan a firmar un pagaré en blanco o no tienen con qué respaldar los costos de la prestación del servicio, expresan funcionarios de la Supersalud.

Pero también hay muchos casos en los que el sistema de urgencias se ve copado por falsas urgencias. Los pacientes abusan del servicio porque saben que a través de él reciben atención rápida, en ocasiones gratuita o mucho más económica, señala Guerra.

Al respecto, Ana María Salazar, jefe administrativa de la Unidad de Urgencias del Hospital San Ignacio, dice que de los 350 pacientes que recibe a diario, entre 100 y 150 no requieren atención de emergencia.

Rincón considera que el 40 por ciento de los pacientes que solicita el servicio de urgencias lo hace de manera irracional, cuando podrían ir a consulta externa. Falta más cultura de sanidad , dice.

Lo cierto es que aun cuando la Secretaría de Salud y la Superintendencia del sector aseguran que el sistema de urgencias en Bogotá es bueno y está preparado para una emergencia colectiva -inundaciones, explosiones, intoxicaciones, etc.- las EPS no opinan lo mismo.

Rincón dice que la ciudad no está en capacidad de recibir una demanda que rebase bruscamente los servicios actuales. Se debe al déficit de camas, espacio físico, recursos, escasez de laboratorios, imágenes diagnósticas, bancos de sangre, salas de cirugía y UCI.

Por eso, todos coinciden en señalar que no solo es urgente educar a los pacientes para el buen uso del servicio. Igualmente, se requiere ampliar la capacidad y calidad del servicio. En esa tarea está la Secretaría que -afirma- el próximo año ofrece nuevas salas de urgencias en los hospitales de Suba, Engativá y en la clínica Fray Bartolomé.

Pese a las fallas de las urgencias, también se reconoce que miles de vidas se han salvado en esas áreas críticas.

QUE HACER.

- En caso de una urgencia, llamar al 125 de emergencias. Es el número del Centro Regulador de Urgencias (CRU) de la Secretaría Distrital de Salud que moviliza los pacientes y los ubica en los hospitales según la gravedad del caso.

- No acudir a las urgencias innecesariamente por el padecimiento de una gripa, una diarrea o indigestiones, que saturan los servicios y le quitan el cupo de atención a un paciente más grave.

- La urgencia, como su nombre lo indica, significa el padecimiento de un problema de salud grave. Por tanto, se acude en casos como el de una dolencia cardíaca, un sangrado inusual, dificultades respiratorias o para caminar, etc.

- Cuando el problema es muy grave, se debe ir a hospitales de alta complejidad, como el Simón Bolívar, El Tunal, y demás grandes centros asistenciales de la ciudad. Si el problema es de menor complejidad, ir a instituciones del primer nivel como los hospitales Meissen, Tunjuelito, Bosa, Pablo VI.

- En caso de urgencia, si no se es médico, esperar a que uno de ellos indique lo que se debe hacer. Así se evitan equivocaciones que pueden resultar fatales para el paciente.

Fuente: Secretaría Distrital de Salud.

*Nombre cambiado.

FOTO/Gerardo Chaves EL TIEMPO.

Hospitales como el Simón Bolívar reciben 150 pacientes en urgencias cada 24 horas. Por eso, vive copado y para ampliar la capacidad ha colocado camas en los corredores.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
16 de diciembre de 2001
Autor
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