LA VERDADERA HISTORIA DE DON JUAN DE LOS PALOTES

LA VERDADERA HISTORIA DE DON JUAN DE LOS PALOTES

Hay injusticias en este mundo hasta con ciertos apodos. Es el caso de Don Juan de Ezpeleta y Sabater -noble ancestro de Goyita, el del Gran Combo- a quien los negros en los tiempos de la colonia llamaban Don Juan De los Palotes, y le apodaban Perico por su gran parecido a sus mascotas. Según el Gran Registro General a las Indias Americanas, fue un talentoso ornitólogo, que Habíase hecho famoso, gracias a sus pícaras ocurrencias, refranes y dichos que a menudo ridiculizaban las pretenciosas y rígidas elucubraciones establecidas en la época.

6 de septiembre de 1997, 05:00 am

Burlábase de Descartes, a quien apodaba el cojito, y aseguraba que nunca dijo pienso luego existo sino Pienso, luego existo? Odiaba Don Juan a René?, no hay porqué pensarlo, pero lo describía diciendo -Se la pasa rondando los salones de clase- con su látigo racionalista de nueve colas, acechante, rígido, reprimiendo la flexibilidad del pensamiento hasta en las facultades de arte. René ha sido un Des-arte para la belleza - eso pensaba Don Juan.

El siglo de las luces, en el que le tocó vivir, le quebró el espinazo a sus locuras y lo arrojó al foso de las burlas, pagando así el haberse convertido en el filosofo burlón de frases lapidarias, casi versos, que los negros y criollos espetaban sobre el establishment de la época. Juan proclamaba el estilo de vida simple y la filosofía del sentido común. Don Perico de los palotes, al igual que Sancho Panza, era un hombre sencillo que en el fondo despreciaba la fama. Ella, por venganza, lo atropello.

Hoy en día, cuando se quiere dar a entender que alguien es una persona brillante, o que algún concepto tiene validez científica, no obstante su sencillez se dice no vayas a creer que eso lo dijo cualquier Juan de los Palotes . En otras áreas del Caribe es sinónimo de Pablo Pueblo, es decir, pueblo ignorante.

No crean, señores estudiados, que todo el mundo es cualquier. Perico de los Palotes. Ese caballero fue injustamente ajusticiado, como todavía sigue ocurriendo, con gente en apariencia ignorante, que anda por ahí como huéspedes de sórdidos lugares que evocan el séptimo círculo del infierno del Dante. Pobreza no es necesariamente brutalidad.

Rubén Blades quiso rendirle un homenaje con su canto a Pablo Puebla, pero no alcanzó a superar la trampa lastimera del panfleto aleccionador. Uno que prefiere el observar atento, el aprendizaje a través de historias y el disfrute de la profundidad en la sencillez de la literatura, asume darle gracias a todos los pericos de los palotes del mundo, campesinos de mi tierra, cargadores de bulto en el puerto, emboladores, prostitutas, vendedores ambulantes, pescadores, lavanderos, curiosos, latoneros y gente común, como mi madre, que con una sonrisa y una mirada, lo dicen todo sin hablar, gracias por enseñarme a ver en su sabia humildad un ejemplo en El Camino.

El método interior , eso que Juan de los Palotes, a lo mejor no sabía que existía, eso que los grandes maestros de Oriente exaltan como intuición, sentido común, clarividencia de la experiencia en los viejos, o también clarividencia de la inocencia en los niños, eso que está sistematizado con una metodología de proceso en Oriente, ha sido injustamente vituperado en Occidente y condenado al ostracismo en los medios académicos.

Gracias al Cielo las cosas han cambiado, para que muchos fenómenos inexplicables se esclarezcan a la luz de la ciencia. Ya no nos sacan los ojos -al menos los físicos- a aquellos que, de cara al sol naciente, creemos en la posibilidad de hallar El Conocimiento, a través de una vivencia interior, donde podríamos hallar otras razones del acontecer del mundo exterior.

Volviendo a Don Juan de los Palotes, se que muchas personas educadas que leen estas barbaridades querrán saber la página exacta de la fuente consultada. En la biblioteca de Alejandría había un letrero que rezaba: Hombre, no hay nada en los libros, que no esté escrito en tu corazón .

Y Por eso digo ahora: que viva la ignorancia! pero que vivan también los libros, porque sin ayuda nunca hubiera podido divertirme hoy, con esta dulce venganza con mi profesor de filosofía del colegio. El famoso Pollo Rafa .