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EL LUPUS, OTRA ENFERMEDAD MORTAL

en Guamal, Acacías y Villavicencio. No tiene cura y tampoco es contagiosa.

Durante cuatro años Alfonso Flórez* ha convivido con una enfermedad que aún no tiene cura.

A sus 19 años, este estudiante de décimo grado del Colegio Integrado del municipio de San Martín, dice estar consciente de que le puede llegar la muerte en cualquier momento, pero que espera vivir lo suficiente para dejar una huella de su paso por la vida.

Cuando apenas cumplía 15 años le fue diagnosticado Lupus Eritematoso Sistémico, una enfermedad poco conocida y que lo tuvo en estado de coma, al borde de la muerte.

El Lupus es una enfermedad crónica y actualmente no es curable, aunque existen tratamientos que pueden lograr controlarla.

Esta enfermedad, que es nueve veces más frecuente en las mujeres que en los hombres, no es producida por una bacteria. El Lupus es una enfermedad autoinmune, lo que significa que los anticuerpos y otros elementos del sistema de defensa del organismo atacan las células de ciertos órganos, porque no las reconocen como propias.

Son múltiples los órganos que pueden ser afectados: la piel, las articulaciones, los pulmones, el sistema digestivo, los riñones y otros.

La primera vez que Alfonso escuchó hablar del Lupus fue en 1993, cuando una estudiante del grado décimo del Colintegrado murió como consecuencia de esa patología.

Hoy, conoce la enfermedad que le cambió no solo la vida sino sus actividades diarias y hasta su físico, pues ya no es ese muchacho con cuerpo atlético de hace cuatro años, sino un joven con apariencia obesa que evita exponerse al sol.

En esa época, Alfonso, sin saber que un año después le tocaría el turno, lideró una campaña en su municipio para conseguir apoyo económico para su compañera, fue así como decidió escribir a todos los establecimientos comerciales con el fin de buscar aportes para el tratamiento de su compañera de colegio.

Este año, el Lupus también acabó con la vida de uno de sus compañeros de colegio y al parecer amenaza con llevarse a otra joven de ese municipio.

En noviembre de 1994, luego de un extenuante día, en el que trabajó a sol y agua en un taller de su pueblo, vio cómo su piel se resquebrajó, al tiempo que empezó a tornarse de color rojo.

La epidermis empezó a levantarse, se presentó dolor en las articulaciones, fiebre, diarrea y perdí capacidad de audición y visión , cuenta al referirse a los primeros síntomas que le ocasionó el Lupus.

En los tres meses siguientes consultó a médicos, visitó tiendas naturistas y hasta tomó brebajes recetados por brujos, pero sin encontrar alivio.

No obstante su padecimiento comenzó cuando un médico rural le formuló un examen para determinar la cantidad de anticuerpos en su sangre, encontrando que padecía una enfermedad que lo podía llevar a la muerte.

En un mes perdí 14 kilos de peso, dijo, pero luego empezó a notar cómo sus extremidades inferiores se inflamaban. Así permanecí hasta cuando sufrí un paro respiratorio y fui trasladado de urgencia al Hospital San Juan de Dios en Santa Fe de Bogotá .

En el viaje sentí que no iba a volver y me asustaba ver que de ese integrante de la selección de baloncesto del colegio ya no había nada , recuerda este joven estudiante.

Ese día, sobre las cinco de la tarde ingresé por urgencias al Hospital San Juan de Dios, donde me fue diagnosticado un Lupus Eritematoso Sistémico y me informaron que tenía posibilidades de seguir con vida.

Después de cuatro días de permanecer recluido en la sala urgencias fue trasladado al área de pacientes crónicos, en donde compartió cuarto con portadores de Sida.

Como había perdido las defensas y una simple gripa le podía ocasionar hasta la muerte, según cuenta, las enfermeras que lo atendían siempre ingresaban a su cuarto con batas esterilizadas y tapabocas.

Esas enfermeras, a las que nunca les veía el rostro, también le leían las cartas de sus compañeros de colegio, que con sus mensajes hicieron revivir el interés por seguir con vida.

Fue dado de alta dos meses después de haber sido recluido en el Hospital San Juan de Dios, y al otro día estaba de regreso al colegio de su pueblo natal.

Luego inició un tortuoso tratamiento que consistía en la realización de un examen de quimioterapia cada mes, ingerir alimentos dosificados, sin sal ni azúcar, y no tomar más de dos vasos de agua por día.

Ahora, señaló, soy como un carro, que no funciona sin combustible, pues si no tomo los medicamentos me voy a sentir muy mal, y así lo debo hacer hasta que se encuentre una cura para el Lupus .

Mientras ese momento llega, Alfonso Flórez espera seguir apoyando a los integrantes de la banda de guerra del colegio en la conservación de los instrumentos, terminar su bachillerato y luego obtener una beca para ingresar universidad con el fin de estudiar contaduría.

*El nombre del paciente fue cambiado Enfermedad muy extraña El subdirector científico del Departamento Administrativo de Salud del Meta (Dasalud), Víctor Rojas, afirmó que el Lupus Eritematoso es una enfermedad supremamente rara y difícil de tratar.

Es una enfermedad no contagiosa y se presenta con poca frecuencia en personas que tienen predisposición genética.

En el Meta, según la misma entidad, se han presentado muy pocos casos, solo se tienen reportes de los diagnósticos clínicos de unas 12 personas en los municipios de Villavicencio, Acacías, Guamal y San Martín.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Salud
Fecha de publicación
18 de noviembre de 1997
Autor
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