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LAS COOPERATIVAS NO TIENEN QUIEN LAS RONDE

María Mélida Conde y su esposo, Sabash Rocha, vivían en una casa en el barrio Las Colinas, al sur occidente de Bogotá. Hace tres meses esta pareja de pensionados decidieron salirse del barrio y buscar un mejor lugar para vivir.

Y lo encontraron en la urbanización Madelena, en donde el próximo siete de diciembre les entregarían una nueva casa. Una vez concretado el negocio, vendieron la vivienda que tenían en Las Colinas y junto con las cesantías de Rocha reunieron 13 millones que invirtieron en un CDT, a dos meses, en la Caja Popular Cooperativa, mientras llegaba la hora de entregar esa plata. Nosotros le dijimos al gerente de la sucursal del barrio Gustavo Restrepo que esa platica nos tocaba entregarla el siete de diciembre. El nos ilusionó y porque nos aseguró que nos pagarían más intereses.

Unos días después de que Rocha y su esposa entregaron su dinero a la Caja Popular, el Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas (Dancoop) intervino administrativamente dicha entidad. Ahora el futuro de estos dos pensionados es incierto porque no saben si van a recuperar la totalidad de su dinero. Lo único que saben es que quedaron sin casa, sin la plata y sin el apartamento que les entregarían próximamente. Estamos arrimados en la casa de una hija y no sabemos hasta cuándo , dijo doña Mélida.

Otro caso es el de la familia Soto, de Cali, que invirtió 150 millones de pesos en varios títulos en la Cooperativa Joreplat. Sin embargo, no ha sido posible que devuelvan los recursos, a pesar de que los títulos se vencieron en marzo pasado, y la única respuesta que les han dado es que la entidad está en una situación de iliquidez. Las inversiones que tiene la gente en dicha entidad ascienden a más de 14.000 millones de pesos. Joreplat está en la mira del Dancoop para ser intervenida.

Estos son apenas dos ejemplos de la situación en que están miles de ahorradores que invirtieron sus recursos en cerca de una docena de entidades financieras cooperativas que han sido intervenidas en lo que va corrido del año por problemas relacionados, en la mayoría de los casos, con malos manejos administrativos.

Si bien son muy pocas las entidades que están en esta situación (en el país hay más de 1.100 cooperativas financieras), no por ello deja de preocupar ya que este mal ejemplo podría extenderse a otras instituciones, más aún si no existe un adecuado control. Un deterioro de la confianza es muy dañino se tiene en cuenta que más de tres millones de colombianos tienen depositados sus recursos allí y acuden al sector solidario por préstamos que no le suministra el sistema financiero tradicional. Por lo general son usuarios de bajos o medianos ingresos que han visto en las cooperativas su única alternativa de financiación.

Orígenes de la crisis Los problemas que afrontan varias cooperativas financieras (ver gráfica) tiene varios orígenes. Sin duda, varias de ellas se entusiasmaron más de la cuenta y comenzaron a meterse en negocios que nunca habían manejado, abandonando su filosofía de atender el mercado de los pequeños ahorradores y deudores.

El caso de la Caja Popular Cooperativa es un ejemplo claro. La administración de la entidad, en cabeza de Jorge Arturo Moreno que fue presidente de la mista durante los últimos 10 años, tomó la decisión de adquirir la Corporación Financiera de Desarrollo, Corfidesarrollo a un costo de 12.500 millones de pesos y pocos meses después la vendió en cerca de 8.000 millones.

Al momento de adquirir Corfidesarrollo, ésta venía saliendo de serias dificultades financieras que se conocieron cuando Camilo Arturo Cabal ocupó la presidencia de esa institución. Cabal fue después presidente del Banco del Estado y a su salida el balance de la entidad tampoco fue satisfactorio, a tal punto que el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafin) salió en su ayuda mediante un capital garantía por 25.000 millones de pesos.

Además, la Caja invirtió millonarios recursos en activos no productivos como por ejemplo en la compra de un club de golf. Para qué le sirve a una entidad cooperativa, cuyo mercado es la clase de bajos y medianos ingresos, comprar un club de golf? Algunas cooperativas entraron en negocios que se salían de su ideal solidario y no tuvieron la precaución de analizar a fondo los riesgos que eso traería para su estabilidad. Además, mientras en el sistema financiero tradicional es de amplio conocimiento que algunas personas o empresas representan alto riesgo para hacer negocios con ellas u otorgarles créditos, las cooperativas afectadas no tuvieron la precaución de indagar sobre esos aspectos señala José Elías Melo, presidente de la Confederación de Cooperativas de Colombia.

En el caso de Avancemos, que fue intervenida en marzo pasado, se aprobaron créditos a personas y empresas sobre las cuales existían serias dudas de su solidez. Las garantías que respaldaban esos préstamos no eran lo suficientemente fuertes para amparar los montos de recursos desembolsados. La entidad entregó créditos a la empresa Atlantic Coal que estaba en concordato y al empresario Rodrigo Bernal, propietario del centro comercial Chipichape de Cali. Este último le adeuda a Avancemos más de 14.000 millones de pesos.

Otra de las causas que contribuyó a las dificultades de varias cooperativas fue la decisión del gobierno de prohibir a todas las entidades oficiales realizar depósitos en entidades que no fueran vigiladas por la Superintendencia Bancaria. Como el sector cooperativo no es vigilado por la Superbancaria, sino por el Dancoop, esta medida hizo que en menos de un mes salieran de las cooperativas recursos oficiales por más de 50.000 millones de pesos. Aunque esa decisión del Gobierno fue reversada tiempo después, el daño ya estaba hecho.

Como ha sucedido en muchos sectores de la economía, la lucha contra el narcotráfico afectó también a alguna cooperativas que decidieron cerrarle las puertas a dineros de dudosa procedencia.

Quién las vigila? A los problemas administrativos y a las malas inversiones se suma el hecho de que el sector cooperativo está casi que a la deriva en materia de supervisión y control.

Aunque la tarea de vigilancia está a cargo del Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas (Dancoop), el propio sector reconoce que esta entidad es ineficiente.

El presidente de Confecoop, José Elías Melo, sostiene que el Dancoop es una entidad politizada y con poca capacidad técnica para ejercer su labor. De los 426 funcionarios con que cuenta ese organismo muy pocos son profesionales.

Las estadísticas más recientes del sector cooperativo corresponden a 1995 y eso gracias a que fueron las propias entidades solidarias las que se encargaron de consolidar la información disponible.

A pesar de que EL TIEMPO intentó dialogar con la directora del Dancoop, Myriam Cristina Juri, no fue posible localizarla.

Confecoop ha insistido en la necesidad de que la vigilancia de las cooperativas financieras pase a manos de la Superintendencia Bancaria y que el Dancoop sea sometido a una reestructuración total.

A través de un proyecto de ley que cursa en el Congreso de la República, se pretende elevar al Dancoop al grado de Superintendencia y dotarlo de más herramientas para que ejerza la vigilancia del sector solidario. Este proyecto, pese a que fue presentado el año pasado no ha logrado salir adelante en el Congreso.

Por lo pronto, el gobierno expidió un decreto con fuerza de ley para que la Superintendencia Bancaria asuma la vigilancia de las cooperativas financieras a partir de junio del próximo año. No se puede estigmatizar a todas las cooperativas financieras por el hecho de que algunas hayan tenido problemas, dijo la superintendente bancaria, María Luisa Chiappe, quien agregó que esta semana vendrán al país representantes de las más grandes cooperativas de España, Alemania y Canadá para explicar cómo operan los mecanismos de vigilancia solidaria en esos países.

La funcionaria dijo que una vez el sector pase al control de la Superintendencia Bancaria, las entidades solidarias de ahorro y crédito quedarán en cintura porque deberán someterse a los requisitos de las demás entidades financieras, es decir, normas de encaje, capitales mínimos y calificación de cartera, entre otras.

Quién responde por la plata? La gran preocupación de los ahorradores afectados por la liquidación de algunas cooperativas financieras o que están bajo intervención administrativa es si podrán recuperar sus depósitos y, si es así cuándo lo harán? Contrario a lo que sucede con el sector financiero tradicional, las cooperativas de ahorro y crédito no tienen un fondo de garantías como el Fogafin que respalde los ahorros del público así sea de manera parcial.

El propio sector solidario está impulsando la creación de un programa de autocontrol y de apoyo a la liquidez de esas instituciones, estableciendo una especie de seguro de depósitos con los recursos de las cooperativas afiliadas.

El programa de autocontrol contempla el trabajo de revisores fiscales y auditores que se encargarán de seguirle la pista a los organismos solidarios que se sometan al plan. Esta iniciativa pretende subsanar la labor que debería estar en cabeza del Estado.

Cuando un organismo cooperativo entra en liquidación, los ahorradores y acreedores pueden recuperar su dinero en la medida en que se vendan activos de la entidad afectada, lo cual puede tardarse un buen tiempo.

La nueva administración de la Caja Popular Cooperativa puso en marcha un plan de recuperación de cartera y venta de activos para obtener liquidez y poder responderle a sus 214.000 ahorradores que tienen depósitos por 176.000 millones de pesos.

Más del 90 por ciento de los ahorradores de la Caja posee depósitos inferiores a un millón de pesos y la nueva administración determinó pagar de a 100.000 pesos diarios en la medida en que se recupere cartera.

Con esta decisión se evita que pocos ahorradores retiren de un golpe la totalidad de sus recursos y dejen a otros sin opción de recuperar los suyos.

La nueva administración de la Caja está gestionando un crédito con el IFI o con el Banco de la República por 40.000 millones de pesos para solucionar su problema de iliquidez. Además, se adelantan negociaciones con el Bancoop para que este adquiera algunas oficinas.

Los administradores han señalado que la entidad le responderá a su clientela en la medida en que cuente con nuevos recursos.

Cooperativas intervenidas Nombre Acción Cooperativa multiactiva para Toma de posesión para liquidar el desarrollo Nacional, Coodesnal Cooperativa financiera Renacer Toma de posesión para liquidar Cooperativa de ahorro e inversión social, Cooservir Toma de posesión para liquidar Coofinanza Toma de posesión para administrar Coop. Multiactiva Andina de los Llanos Ltda. Villavicencio Toma de posesión para administrar Caja Popular Cooperativa Toma de posesión para administrar Coop. de Exempleados Bancarios Copexbanca Toma de posesión para liquidar Cooperativa financiera Avancemos Toma de posesión para administrar Coop. Multiactiva El Porvenir Toma de posesión para liquidar Caja Cooperativa del Pacífico Toma de posesión para liquidar.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de diciembre de 1997
Autor
LA REDACCION ECONOMICA DE EL TIEMPO

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