DOS CLASES DE UNIVERSIDADES

DOS CLASES DE UNIVERSIDADES

En medio del conflicto que nos tiene arrinconados, estimula conocer planteamientos de fondo sobre algunas de sus causas estructurales. Esa sensación produce la lectura de un estudio intitulado para una Política de Estado en Materia de Educación Superiorelaborado por un excelente grupo de expertos del Icfes. Una carta de navegación que nos señala, sin paliativos, sus falencias y posibles soluciones.

8 de octubre de 2001, 05:00 am

En medio del conflicto que nos tiene arrinconados, estimula conocer planteamientos de fondo sobre algunas de sus causas estructurales. Esa sensación produce la lectura de un estudio intitulado para una Política de Estado en Materia de Educación Superiorelaborado por un excelente grupo de expertos del Icfes. Una carta de navegación que nos señala, sin paliativos, sus falencias y posibles soluciones.

He tenido el privilegio de residir en países bandera en el tema educativo: Alemania, Japón, E.U. y Chile, respectivamente. En todos ellos se ha coincidido en reconocer a la educación como punto de partida y de llegada dados sus grandes efectos sinérgicos, distributivos y potenciadores , según palabras textuales del Ex Minhacienda chileno Eduardo Aninat. Allí fue donde se operaron económicos, fruto de unos altos niveles basados en la investigación científica, en las humanidades y en la difusión cultural. De lo contrario no habrían resultado posibles sus asombrosas recuperaciones económicas dignas del Ave Fénix. Ciertamente, todos los planes Marshalls imaginables no habrían bastado si el hombre ario, nipón o austral no hubiese estado habilitado en lo sicológico, cultural y político para reedificar su sociedad a partir de sus escombros y de la enmienda de sus propios errores.

Un educador de tanta respetabilidad como Pablo Oliveros, Director del Icfes durante los gobiernos de López y Turbay, fue quien planteó primero una división cruda pero cierta de nuestra Educación Superior y con buen eco advirtió dos clases de Universidades: las de verdad y las de garage El abismo que las separa sigue siendo su visión del mundo consistente en que las unas habilitan al alumno, fuera de su especialización, para integrarse a la sociedad con una mentalidad globalizada y humanística mientras las otras se reducen a fabricar tecnólogos sin más horizonte que su inmediatismo profesional. Fernando Savater dice al respecto hay motivos para preocuparse de la decadencia de las humanidades y sobre todo del oscurecimiento del ideal de educación humanista entendida como una formación integral de la persona y no solo como su preparación restringida por urgencias laborales .

En síntesis, las instituciones de Educación Superior: o son un negocio en el que preponderan las reglas de juego del capitalismo salvaje, o, por el contrario, su carácter de fundaciones sin ánimo de lucro las destina a construir al hombre del futuro como eje de una sociedad más igualitaria en pleno proceso evolutivo. Esa la razón, por la cual el estudio de Mineducación y el Icfes referido sintetiza el compromiso de las universidades de verdad recalcando que dado que en el hombre no coincide su ser con su deber ser, éste es susceptible de formación .

Al Estado corresponde colocar la educación en el centro de sus prioridades financieras e ideológicas. El subdesarrollo solo lo vence un sistema educativo adecuado que tenga en cuenta la indudable relación existente de causa a efecto, directa e indirecta, entre educación y crecimiento económico; educación e igualdad de oportunidades; educación y calidad de empleo; y, léase bien, educación y pobreza.

Asociaciones tan autorizadas como Ascun, Aciup, Aciet y Acicapi tienen la palabra.