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PELOTERA EN GRANAHORRAR

La crisis de la industria de construcción, vivida por el país en los últimos dos años, provocó una garrotera entre los accionistas de Granahorrar, la cual desembocó en denuncias ante la Superintendencia Bancaria por parte de los socios minoritarios contra quienes son dueños de la mayoría de las acciones.

Los protagonistas de la pugna son Julio Carrizosa Mutis dueño del 52 por ciento de Granahorrar, la familia Robayo Ferro con el 28 por ciento de la corporación, Jorge Enrique González, poseedor del 18 por ciento de las acciones y Jorge Amaya Pacheco, actual presidente de la entidad.

Granahorrar es la única corporación de ahorro y vivienda cuyos dueños son constructores, quienes en los últimos años han sufrido serios problemas de liquidez, por la caída de ese sector de la economía.

En vista de la necesidad que tenía González de contar con recursos frescos, para sacar a flote inversiones en el área de la construcción, ofreció a los accionistas mayoritarios vender su participación en Granahorrar.

Para tener un mayor poder de negociación se alió con los Robayo, para ofrecer en venta no sólo su 18 por ciento, sino el 28 por ciento de este último, con lo cual subían su propuesta de negociación al equivalente del 46 por ciento del capital total de Granahorrar.

Antes de adelantar la operación definitiva resolvieron contratar la asesoría de UBS Securities y Finanzas y Proyectos S.A., la cual no pudo concretar el negocio, porque, según reveló esta empresa internacional en informe dirigido a González y Robayo, los accionistas mayoritarios se abstuvieron de dar a conocer una información detallada sobre el desempeño y la estrategia financiera de Granahorrar.

Igualmente, la filial de la Unión de Bancos Suizos sostuvo que la falta de cooperación por parte de los accionistas mayoritarios de Granahorrar significó que el futuro papel de un inversionista minoritario en la corporación, desde el punto de vista de sus decisiones estratégicas y operacionales, no fuera claramente definido.

Compra de Horizonte Sin embargo, la llave González - Robayo se rompió cuando Carrizosa decidió favorecer a éste en la solución de sus problemas de iliquidez y adquirió a nombre de Granahorrar el 15 por ciento de la administradora de fondos de pensiones y cesantías Horizonte, operación que fue calificada por el apoderado de González, el abogado Luis Alberto Suárez Alonso, como de pésima elaboración .

Según este jurista, existe conflicto de intereses en la operación como quiera que los vendedores de las acciones negociadas son a la vez accionistas de Granahorrar .

La adquisición del 15 por ciento de las acciones de Horizonte por parte de Granahorrar, según sostuvo el apoderado de González, se realizó por un precio excesivo, ya que se pagó a 7,5 veces su valor intrínseco, lo cual fue más delicado aun si se tiene en cuenta que fue para comprar una porción minoritaria de la compañía.

Es importante recordar que la mayoría accionaria de Horizonte la adquirió el Banco Ganadero, al pagar 7,21 veces su valor intrínseco.

En oficio dirigido el dos de diciembre pasado a la Superintendente Bancaria, María Luisa Chiappe por parte del apoderado Luis Alberto Suárez, éste sostiene que la operación de Horizonte arrojó una pérdida inmediata por la diferencia entre el valor intrínseco y el valor de compra de aproximadamente 15.500 millones de pesos.

Este gasto y pérdida, aseguró el abogado, sufridos por la compra de Horizonte, impidió el reparto de dividendos. Además, para compensar la pérdida hubo necesidad de hacer una operación de titularización de los activos inmuebles de Granahorrar, ya que de lo contrario los socios habrían tenido que capitalizar.

Como conclusión el apoderado del accionista de Granahorrar Jorge Enrique González, afirmó que el presidente de la corporación, Jorge Enrique Amaya Pacheco, su mayor accionista Julio Carrizosa y demás miembros de la junta directiva que aprobaron la negociación de Horizonte, procedieron indebidamente, sin ninguna diligencia, sin lealtad con la corporación, favoreciendo irregularmente a unos accionistas y perjudicando los intereses representados .

Leasing Patrimonio La pugna de González con Carrizosa y Amaya Pacheco, se agudizó, en el momento en que la junta directiva de Granahorrar decidió en su sesión del 20 de noviembre pasado aprobar la compra de Leasing Patrimonio S.A., por la suma de 10.000 millones de pesos.

De acuerdo con la denuncia sobre esta operación, presentada por el apoderado de Jorge Enrique González, la familia Carrizosa, accionista mayoritaria en Granahorrar (54,25 por ciento de las acciones) compró a la misma familia Carrizosa (poseedora del 98,35 por ciento de Leasing Patrimonio), la sociedad Leasing Patrimonio.

Esto quiere decir, según el abogado Suárez Alonso, que uno mismo el comprador y uno mismo el vendedor, realiza la operación, pero los dineros con que paga no son en su totalidad de la familia Carrizosa, compradora, sino en proporción de los demás accionistas .

En la misma queja, el jurista sostuvo que la familia Carrizosa, por intermedio de otra sociedad de la misma familia, Finanzas Estructuradas S.A., fijó en los 10.000 millones de pesos el precio para la operación, cuando en realidad no solamente la compra en sí representa pésima inversión, sino que su valor optimista no pasa de 300 millones de pesos, lo que hace que en definitiva obtenga una utilidadi de 9.700 millones de pesos, que representa una pérdida para los demás accionistas e inclusive para los ahorradores .

Según copia de la escritura número 1958 de la notaría 29 de Bogotá, los socios de Finanzas Estructurales S.A., son Julio Carrizosa Mutis, su hijo Alberto Carrizosa Gelzis, Jorge Enrique Amaya Pacheco, Presidente de Granahorrar, Fernando Ricaurte Ardila y Rafael Francisco Navarro Díaz - Granados.

El objeto social de la compañía es prestar el servicio de asesoría en los procesos de titularización, así como adelantarlos directamente y desarrollar banca de inversión.

En el oficio a la Superbancaria, el abogado recordó igualmente que hasta marzo de 1997, la sociedad Leasing Patrimonio estuvo integrada en un 78 por ciento por la familia Carrizosa y en un 20 por ciento por Jorge Enrique Amaya, pero posteriormente, a la fecha de autorizarse en noviembre la operación de compra por parte de Granahorrar éste último ya no apareció como accionista de la mencionada compañía de leasing.

Según los accionistas minoritarios, encabezados por Jorge Enrique González, Granahorrar sobrepasó el tope autorizado por la junta directiva para realizar una inversión en certificados de depósito a término emitidos por Leasing Patrimonio.Mientras el límite establecido por la junta directiva de Granahorrar fue de 800 millones de pesos, la inversión ascendió a 2.410 millones de pesos, es decir hubo un exceso frente a lo autorizado de 1.610 millones de pesos, es decir el 201 por ciento más.

La revisora fiscal de Granahorrar, Jeanneth Ortega Hernández, en comunicación dirigida el 29 de agosto de 1997 al presidente de la compañía, Jorge Enrique Amaya Pacheco, afirmó que realizadas las inversiones de la corporación con corte a esa fecha, se observó que existen certificados de depósito a término de Leasing Patrimonio cuyo monto total excede los límites de inversión establecidos por la junta directiva .

Ortega Hernández recuerda en su carta que las compañías de financiamiento comercial especializadas o no en leasing atraviesan por una crisis financiera, lo que unido al tamaño y las pérdidas de Leasing Patrimonio constituye una inversión de riesgo.

Más adelante en la misma comunicación a Amaya Pacheco, la revisora fiscal expresa: La corporación debe tener en cuenta estos factores para evaluar el riesgo de solvencia, asignando una calificación que refleje en forma más adecuada la situación financiera del emisor (leasing Patrimonio) y la constitución de provisiones si es necesario. Igualmente, este aspecto debe considerarse al evaluar el riesgo de mercado, ya que el margen utilizado como componente de la tasa de descuento deberá incrementarse cuando se advierta deterioro en las condiciones de solvencia del emisor o riesgo de liquidez que reduzca el valor del título .

Finalmente, en su carta la revisora fiscal, advierte: Agradezco que me informen los procedimientos que adoptará la corporación para el cumplimiento de los límites de inversión establecidos por la junta directiva y la adecuada valuación de los riesgos de solvencia y de mercado de estas inversiones con el objeto de cubrir posibles pérdidas y minimizar el riesgo .

Al ser consultado sobre la pugna desatada en Granahorrar, el presidente de esta corporación, Jorge Enrique Amaya Pacheco confirmó que sí comprará a Leasing Patrimonio, porque cree que la entidad debe diversificar sus negocios, para competir con los grandes grupos que están fusionando varias de sus empresas.

Según Amaya, la junta directiva aún no ha aprobado la compra, porque está a la espera de conocer el estudio técnico que están realizando sobre la valoración de Leasing Patrimonio las firmas Price Water House y Inverlink, así como también la respuesta que dé la superintendencia bancaria sobre la viabilidad de la operación.

Sin embargo, reconoció que la empresa Finanzas Estructuradas hizo una valoración de Leasing Patrimonio de 10.234 millones de pesos, que es lo que vale la venta según Granahorrar y no 300 millones de pesos, como lo afirman los socios minoritarios, quienes según Pacheco utilizaron una metodología de valorización completamente equivocada, pues el patrimonio de la entidad suma más de 8.000 millones de pesos.

Sobre la compra del 15 por ciento de Leasing Horizonte a los Robayo, por 18.000 millones de pesos, dijo que aunque reconoce que Granahorrar quedó en una posición débil con un total del 30% de las acciones de la empresa, frente al 70 por ciento del Banco Ganadero, la operación de compra de dicho paquete de acciones se justificó como estrategia operativa de Granahorrar, pues necesita consolidarse como entidad captadora de ahorro del público.

Aceptó que si bien es cierto Horizonte arrojará un balance negativo este año, confía en recuperar la inversión en 18 meses. Dijo que es cierto que la adquisición de las acciones de Horizonte impidieron pagar el dividendo a los accionistas durante el primer semestre de este año.

Negó que Granahorrar haya sobrepasado el tope autorizado para invertir en Leasing Patrimonio, a través de certificados de depósito a término, ya que el exceso de 1.610 millones de pesos al cual se refiere la revisora fiscal corresponden a la compra por parte de esta última empresa de cajeros automáticos para la corporación, con el compromiso por parte de ésta de fondear posteriormente la operación.

Admitió que fue accionista de Leasing Patrimonio, pero vendió en agosto su participación minoritaria del 16,5 por ciento al socio mayoritario.

En relación con la negación de información sobre Granahorrar a la Unión de Bancos Suizos, sostuvo que esta entidad pidió datos de conocimiento reservado y restringido, que por ningún motivo está dispuesto a revelar, porque de hacerlo traicionaría la confianza que en mi han depositado más de 1.800.000 ahorradores y 100.000 deudores hipotecarios .

Los que mandan Para Amaya Pacheco es indiscutible que la pugna presentada en Granahorrar, obedeció ante todo a la necesidad que tienen algunos accionistas de contar con una mayor liquidez, para compensar los problemas que han venido afrontando como consecuencia de la situación de recesión atravesada por la industria de la construcción.

Atribuyó la falta de interés de varios inversionistas para adquirir el porcentaje que poseen los accionistas minoritarios al hecho reconocido por todo el mundo en nuestro país, en el sentido de que vale la pena comprar una empresa siempre y cuando la operación asegure el dominio de por lo menos el 51 por ciento del capital. De lo contrario, carece de interés contar con un 15 o 16 por ciento de una compañía.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
10 de diciembre de 1997
Autor
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