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MUJERES QUE DONAN ÓVULOS

En una pequeña habitación Sara* toma con calma unos bocados de caldo y gelatina después de una pequeña cirugía. Tranquila y un poco adolorida esta joven mujer de 22 años asume que lo que acaba de hacer es un acto humanitario. Ella, al igual que Esperanza*, otra mujer en la habitación continua, donó sus óvulos a una pareja que por problemas de fertilidad no puede concebir un hijo.

Como ellas dos, más de cuarenta mujeres han dado el sí para que a través de una aspiración por vía uterina se puedan sacar sus óvulos para hacer la fertilización in vitro con el esperma de un hombre que en algunos casos no conocen, ni conocerán.

El Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad Cecolfes que dirige el doctor Elkin Lucena, en Bogotá, lleva a cabo este programa desde hace varios años y con él han logrado cumplir el sueño de varias parejas para ser padres, a pesar de las deficiencias hormonales de la mujer.

De acuerdo con la explicación del doctor Lucena, desde el primer nacimiento de reproducción inducida, ocurrido en julio de 1978 en Inglaterra, se hicieron cambios en el manejo y diagnóstico de la salud reproductiva de las parejas. Estos tratamientos llevaron a conocer que existen mujeres jóvenes que tienen una falla ovárica prematura.

Algunas son mujeres que no producen óvulos; otras, que nacen con un problema congénito sin ovarios, lo que se llama síndrome de Turner; también hay personas que por casos de cirugías radicales de pelvis se les quita el ovario pero se conserva el útero y por último, existen problemas por cáncer de ovario o también por quistes gigantes benignos .

Una mujer puede conocer que tiene problemas ováricos cuando se realizan estudios hormonales. Si las cifras están elevadas, quiere decir que no produce óvulos de manera normal.

Algunas de ellas, quienes están informadas y cuentan con los recursos necesarios, deciden tomar un camino diferente, para recibir el óvulo de mujeres donantes..

Yo tuve mi primer hijo después de ocho años de casada. Luego de una operación en el Hospital Militar, en donde me sacaron quistes de los ovarios, quedé embarazada cuando tenía 29 años.

Llevamos 20 años de casados y teníamos un hijo de 13 que era toda nuestra alegría. Era un muchacho bueno, estudioso y alegre que iluminaba nuestro hogar. En enero pasado al niño le dio dengue hemorrágico cuando estábamos de vacaciones visitando al papá en Puerto Perales, en el Magdalena medio, donde él trabaja en una petrolera. Después de dos días lo tuvimos que trasladar a Bogotá y en cuidados intensivos del Hospital Militar, murió.

A los 15 o 20 días de la muerte del niño dijimos: hágase Señor lo que Dios quiera, y desde hace tres meses estamos en tratamiento con el doctor Lucena. Me hicieron exámenes y ecografías para iniciar el tratamiento, me dijeron que estaba en buenas condiciones para tener mi hijo a los 43 años y me dijeron que lo más rápido y efectivo era un bebé probeta. Me hicieron control de hormonas y ovulación para que se aspirara el óvulo y se fertilizara in vitro, pero cuando ovulé, solo tenía agua dentro de las células.

Podíamos hacer otro intento pero el tratamiento es muy caro y pensé que no teníamos tiempo para perder. Por eso pensé en una donadora. Unas sobrinas nos ofrecieron donar, pero uno piensa mucho y preferimos conseguirlos por nuestra cuenta para no quedarle debiendo favores a la familia .

Debido a las circunstancias, una familia amiga que vivió el drama de los esposos Rodríguez, con la muerte del muchacho y el tratamiento de la señora, decidió ayudarlos. Por eso Sara se ofreció a ser donante y aceptó las condiciones.

De acuerdo con la reglamentación interna de Cecolfes, ninguna mujer puede cobrar por donar sus óvulos. Solamente se le reconocen los gastos necesarios de transporte y alimentación, y la familia receptora debe pagar todo el tratamiento médico.

Sara lo pensó mucho.

Nosotros vivimos en el mismo conjunto residencial y vimos sufrir mucho a la familia Rodríguez por la muerte del niño. Mi mamá es amiga de la señora y le contó el caso de la donación, así que mi mamá fue la que me dijo. Yo lo pensé mucho porque no sabía cómo se hacía el tratamiento y porque me preocupaba que ese hijo tuviera parte de mí, pero al final me convencí porque quiero ayudarles. Yo los vi sufrir tanto con la muerte del niño. Yo lo conocía, era amigo de la casa y era un muchacho muy inteligente, bueno y alegre.

Después fui al centro de fertilidad y me explicaron todo. Me hicieron los exámenes de sangre para saber que estaba sana y me dieron una droga para empezar a producir más óvulos. Fueron pastillas e inyecciones por una semana y todos los días tenía que venir a un examen de control de hormonas, además de una citología diaria durante nueve días .

Recostada todavía en la cama de la clínica, Sara habla pausadamente mientras toma los sorbos de caldo. Son las nueve de la mañana de un domingo soleado y ella se queja por un pequeño dolor abdominal. Se toma la buscapina que la enfermera le entrega, y sigue hablando.

Para mi es difícil porque mi óvulo es como una semilla y es todo lo que yo pongo como si fuera el cascarón, los genes son míos y el bebé puede nacer parecido a mi, pero creo que estoy haciendo un buen acto con ellos .

Todo por la hermana En la habitación contigua a la de Sara, Esperanza se repone de la anestesia. A ella siempre se le baja la tensión y se siente mareada cuando la duermen.

Pero a diferencia de Sara y la familia Rodríguez, Esperanza está haciendo esto por su hermana y su cuñado, que es hermano de su esposo.

Esto lo hago por mi hermana al ver como ha sufrido sin poder quedar embarazada. Yo tengo la posibilidad de darle esa esperanza y eso me da mucha tranquilidad .

Margarita es una mujer de 27 años que ha tratado de tener familia durante los últimos cinco años.

Llevábamos tres años de casados y decidimos tener un hijo, pero me encontraron unos pequeños quistes y me operaron, pero nada. Ahora llevamos cinco años de casados y a pesar del primer tratamiento para hacerme producir óvulos y de hacer la fertilización, no resultó, la prueba de embarazo salió negativa .

Luego del primer intento, hace tres años, la familia Pérez decidió una segunda opción con el bebé probeta. Se hizo la fertilización in vitro, pero aunque los médicos de Cecolfes no encuentran una causa, pues aparentemente ambos están sanos y pueden tener hijos, no se produce el embrión.

Finalmente, Margarita y su esposo optaron por aceptar la donación de los óvulos de Esperanza.

Soy consciente que es una parte de mi y que le estoy colaborando, dice Esperanza, pero es mi hermana. Parte del crecimiento del bebé se produce en el vientre de ella, por eso yo creo que esto es como donar sangre.

Lo pensé mucho, pero es mi familia y a mi me parte el alma ver como sufre Margarita cuando no queda embarazada. Yo sé que por plata no lo haría .

A pesar de ser una práctica cuestionada por la Iglesia Católica, tanto la familia Rodríguez como los Pérez creen que están haciendo lo correcto. Ambas parejas son católicas, pero asumieron esta opción.

Al respecto Margarita fue clara: No queremos adopción porque no tiene nuestra sangre, por lo menos así sabemos que tiene las características del papá y de mi hermana y eso nos da mucha tranquilidad .

Marta, la mujer de 43 años a quien hace nueve meses se le murió su hijo dijo: Dios dijo ayúdate que yo te ayudaré, por eso nos pusimos a escoger una buena donante. No sé como voy a afrontar mi relación con ella cuando llegue el niño, pero uno lo que hace es acelerar el tiempo porque la vida se nos está acortando .

A la espera de la legislación A pesar de que no existe una reglamentación oficial en Colombia frente a la donación de material genético, bien sea óvulos o semen, el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad se acoge a las disposiciones de la Federación Internacional de Medicina.

De acuerdo con esta reglamentación, el material genético debe ser donado y recibido para hacer procesos de fertilización en mujeres que por problemas genéticos o por operaciones, no pueden producir óvulos. Es decir, solo se puede utilizar para la reproducción humana.

En este sentido, explica el doctor Elkin Lucena, existe un grave riesgo con la manipulación, tanto de semen, como de óvulos, cuando se hace un mal uso de éste y prácticamente se roba. Esto puede suceder cuando a una mujer se le extraen varios óvulos y los que sobran, luego de utilizar los que se necesitan con la pareja que ella ha autorizado, se toman los restantes y se hace otro procedimiento con otra pareja .

La única forma de evitar una situación así, es que los donantes firmen una declaración en la cual autorizan utilizar el material para otras parejas. Si no es así, comenta Lucena, no se puede hacer uso de ellos .

En principio la donación debe ser anónima, pero las reglas del juego cambian en casos de familias; por ejemplo hermanas que aceptan ser donantes o en el caso de parejas que escogen a los voluntarios directamente.

Las donantes de óvulos deben hacerlo libremente y deben someterse a una serie de exámenes, entre ellos el de sida, hepatitis y toxoplasmosis. Como requisito indispensable, deben ser mujeres menores de 35 años, ser sanas y tener disposición de tiempo.

Las donantes de óvulos, después de pasar las pruebas médicas, deben someterse a un tratamiento durante varias semanas, en el que deben tomar medicamentos y realizarse exámenes para controlar la producción de óvulos. Normalmente una mujer produce un óvulo al mes, con el tratamiento, pueden llegar a producir ocho ó más.

Ninguna persona donante, bien sea de semen o de óvulos, puede cobrar, por eso a los voluntarios sólo se les reconoce los gastos de transporte y alimentación en la etapa del tratamiento y los gastos de hospitalización y droga son sufragados por la pareja que recibirá la donación.

Los procedimientos de fertilización con óvulo donando tienen una efectividad mayor a la de otro tipo de fertilización, con un 55 por ciento de efectividad de embarazos en mujeres menores de 35 años, De acuerdo con las normas que existen en Cecolfes, también pueden donar óvulos las pacientes que están en tratamiento de fertilidad y producen muchos óvulos. A ellas se le dejan los que necesita para su bebé y se extraen 3 o 4 para otra donación, si la mujer acepta.

En la actualidad hay un proyecto de ley sobre la reproducción asistida, que se ha presentado en dos oportunidades en el Congreso pero que no ha sido debatido. La ponente de este proyecto es la representante María Paulina Espinosa, quien comentó que espera que en esta legislación haga curso.

La Iglesia Católica no acepta este tipo de procedimientos, por lo tanto es cada pareja quien debe tomar la decisión, de acuerdo con las posibilidades de fecundidad y también deben aceptar las condiciones estipuladas en el consentimiento que firman en Cecolfes. De acuerdo con ello, aceptan voluntariamente recibir el procedimiento de fertilización in vitro y transferencia embrionaria y deben comprometerse a tratar al hijo que resulten de la fertilización como otro miembro de la familia, con los mismos derechos que cualquier hijo biológico.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
26 de octubre de 1997
Autor
Claudia Cerón Coral Redactora de EL TIEMPO

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