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EXPEDICIÓN AL CORAZÓN DE LOS RÓBINSON

No están tan solos como los pintan. Alrededor de los concursantes de Expedición Róbinson hay 150 personas que no los desamparan. Cámaras de televisión con luces infrarrojas, 14 lanchas, radioteléfonos, cámaras de televisión, helicópteros y equipos de rescate forman parte del montaje del primer reality show que se realiza en Colombia. (VER GRAFICO: OPINIOMETRO)

No están tan solos como los pintan. Alrededor de los concursantes de Expedición Róbinson hay 150 personas que no los desamparan. Cámaras de televisión con luces infrarrojas, 14 lanchas, radioteléfonos, cámaras de televisión, helicópteros y equipos de rescate forman parte del montaje del primer reality show que se realiza en Colombia. (VER GRAFICO: OPINIOMETRO).

Las islas donde se desarrolla esta aventura de supervivencia forma parte del archipiélago de Bocas del Toro, en el occidente de Panamá, a 40 kilómetros de Costa Rica. Allí, además del equipo técnico, viven nativos de la comunidad indígena Nobé y transitan los turistas que visitan este atractivo refugio ecológico. Allí también han sido grabados otros programas de televisión real, entre ellos, el de Argentina.

Los cuidados sobre los participantes en este concurso se pusieron en funcionamiento la semana pasada, cuando una Róbinson resbaló y quedó inconsciente. De inmediato, fue atendida por paramédicos y al lugar llegaron, no se sabe de dónde, lanchas, camillas y cuellos ortopédicos.

Pero aunque los concursantes sí tienen algo de contacto con la civilización, deben cumplir las severas reglas de juego: conseguir comida y construir ellos mismos la casa que los proteja de la lluvia y del sol del Pacífico que abrasa el exótico lugar.

La audiencia, que ve en el concurso una muestra de cómo salen a relucir los defectos y virtudes de las personas en la convivencia y cómo se enfrentan a los triunfos y las derrotas, ya quedó atrapada por el espectáculo del hombre enfrentado a sus semejantes y a la naturaleza.

Beatriz Quiñones, socióloga del Instituto de Estudios en Comunicación de la Universidad Nacional, y las sicólogas Eloísa Infante y Elvia Vargas, encuentran que esta es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo que significa convivir, tomar decisiones en conjunto y respetar las ideas de otros.

Vargas va más allá. A ella le preocupa más saber cómo evaluaron a los concursantes y cómo los eliminados regresan a su vida normal después de ser eliminados por sus propios compañeros en el consejo , en cada episodio.

Jorge Roa, gerente de mercadeo del Canal Caracol, explica que un sicólogo acompaña al eliminado a superar el impacto desde el momento en que sus compañeros lo rechazan, hasta cuando considera que puede volver a su vida normal.

Pero no solo lo sicológico ha sido tenido en cuenta. El aspecto físico también está bajo protección. Aunque los concursantes participan por su cuenta y riesgo, tanto ellos como los miembros del equipo técnico tienen seguro de vida. Y si alguno se llega a quebrar un pie, el Canal Caracol corre con todos los gastos. En ninguna parte del mundo se ha muerto alguien porque la regla número uno es la seguridad. No estamos abandonando a 16 tipos así no más , dice Roa.

Lo que no saben los televidentes es que el concurso ya terminó. Sus protagonistas, los eliminados y el triunfador o triunfadora del grupo de los Atcha o los Gukup, ya están en casa viendo el programa. Quién se convirtió en el Róbinson colombiano y se alzó con los 200 millones de pesos. Cómo lo logró? En qué orden fueron eliminados?.

Es tal el misterio del que se rodea al concurso, que se dice que todo aquel que haya tenido contacto con el programa y se atreva a contar algo de lo que vivió, tendrá que pagar una multa de 500 millones de pesos, según un contrato de confidencialidad suscrito por tres años. Pero el Canal Caracol no lo confirma.

RECHAZO A LA CAZA.

Por esta vez, no ha habido quejas. Benedicto Morales, administrador regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (que rige el tema en Panamá y dio el permiso para grabar) le dijo a EL TIEMPO que en las dos ocasiones anteriores en que se hizo el concurso, hubo reacciones.

La Fundación Vida Silvestre de Argentina acusó a Expedición Róbinson de destruir la naturaleza, por la captura de dos iguanas y la muerte de una de ellas. Los nativos también se quejaron, porque les robaban los cocos, y los turistas, porque los productores no los dejaban transitar por las playas.

En Colombia, esta semana, tampoco se hicieron esperar las protestas, luego de que unos concursantes capturaron una culebra y un oso hormiguero, los despellejaron, los cocinaron y se lo comieron.

La Asociación Defensora de Animales dijo que emprenderá una campaña para evitar que se siga atacando a la naturaleza , y Luis Carlos Sarmiento, gerente Regional para Suramérica de la Sociedad Mundal para la Protección Animal (WSPA), también sentará su voz de protesta.

Los concursantes saben que tortugas, iguanas, conejos y perezosos son intocables y aprenden a identificar los animales que están en vía de extinción. Sin embargo, para Sarmiento, un programa de televisión no justifica la caza, así se trate de los que no están en peligro de desaparecer. Otros menos radicales, como Jaime Salazar, de Conservación Internacional, creen que más bien es una oportunidad para enseñar cómo se pueden utilizar los recursos de manera sostenible.

En la emisión de hoy se verá cómo los concursantes reaccionan ante un perezoso, animal que no pueden cazar.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de septiembre de 2001
Autor
MARTHA LUZ MONROY G. Redactora de EL TIEMPO

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