Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

EL BOROJÓ ES LA FRUTA BENDITA DE LOS CHOCOANOS

El árbol de las cabezas colgantes, como llaman los indígenas al borojó por su gran tamaño, acompaña diariamente a los chocoanos que saborean en cada sorbo de jugo y en cada cucharada de jalea el mito afrodísiaco de esta misteriosa fruta.

Cierto el mito o no, chocoano que se respete mantiene en su despensa este fruto que muchos reconocen como bendito por sus propiedades curativas: cicatrizante, laxante, purgante y hasta calmante muscular, si es utilizado como emplasto.

El auge en las ventas y los comentarios que hay alrededor de sus poderes y que lo hacen más exótico, convocaron este fin de semana a cientos de personas en la cuna tradicional del borojó: Lloró.

A partir de este año y durante muchos más, los lloroseños dedicarán cada tercer domingo de diciembre a la fruta que lleva la imagen del municipio a los lugares más apartados del país y, dentro de poco, del mundo.

Aunque el árbol es típico de regiones de selva húmeda tropical, como la del Chocó, sólo hasta hace seis años los campesinos aprendieron de los holandeses que llegaron a la zona por un convenio binacional, las técnicas para mejorar su producción. Antes, el borojó crecía de modo silvestre y sin ningún tipo de cuidado.

De los 21 municipios del departamento, Lloró es el más reconocido por sus cultivos. A lo largo de los ríos Atrato y Andágueda, cientos de parcelas se pelean por el árbol más cargado y por el fruto más grande. Un solo árbol puede producir hasta 60 borojós y cada fruto puede pesar hasta kilo o kilo y medio.

Ezequiel Arias, un borojosero de la zona rural de Lloró, lo describe como un árbol sin vergenza , por lo poco problemático y agradecido que es. Pero él y los otros cultivadores pasan las maduras en épocas como estas, cuando la sobreproducción pone a 250 pesos el kilo. Tanta es la abundancia que la fruta hasta se pierde.

Con el cansancio de sus 81 años, Fidelino Correa Garrido, recorre semanalmente las cuatro horas de río que lo separan de la cabecera y deja 50 kilos a un antioqueño que les compra fiada la fruta. Los pasajes valen 12.000 pesos y hay veces que me regreso sin un peso en el bolsillo .

El referido comerciante se lleva unas 12 toneladas mensuales y, aunque sean fiadas, ha sido hasta ahora la única forma en que saben que la fruta no se les pudrirá en el suelo.

La trocha que comunica a Lloró con Quibdó tampoco ayuda para la distribución. Por eso la mayor parte de la carga que sale cada mes del municipio, es transportada por el río Atrato.

Mina de oro vegetal El asunto promete mejorar con la reactivación de la Asociación de Productores de Borojó del Alto Atrato (Asoprobo), que administrará una despulpadora y el cuarto frío adquirido por la Umata de Lloró.

Los planes son vender la pulpa a ciudades como Pereira, Medellín y Bogotá y a países de Europa como Suiza. Las negociaciones en el extranjero van adelantadas y el objetivo es que a partir del próximo año, los suizos también queden encantados con las maravillas de la fruta bendita del Chocó.

Cuando a los lloroseños se les pregunta si es cierto lo de los poderes afrodisíacos, muchos de ellos contestan con una risa pícara. Ellos no buscan razones pues están tan convencidos, que no se preocupan por buscarle el porqué de lo mágico del borojó.

Por su parte el director de la Umata de Lloró, Manlio Enrique Gamboa, dijo que sobre estos poderes hay más de creencia popular que de verdad. Sin embargo, sostiene que sí es cierto muchas de sus cualidades medicinales por el alto contenido de fósforo, vitaminas y proteínas.

El subdirector de Calidad y Control Ambiental de la Corporación de Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), Salomón García Córdoba, reconoció que cuando el producto se comenzó a promocionar en el país hace varios años, el gancho que se utilizó fue el de la estimulación sexual.

Para el funcionario de Codechocó, la razón más importante para seguir promoviendo el cultivo del borojó es detener la presión que los campesinos ejercen sobre la selva con la minería y la tala de bosque. Según García, si un campesino vende semanalmente 50 frutos, tendrá más ganancias que si se dedica un día entero a minear en los ríos.

Si la producción sigue aumentando, las palabras del campesino Pedro García Borja se harán realidad: El borojó para el Chocó, será como el café para Colombia .

El café del Chocó La primera pista de que de la semilla del borojó se podía hacer una bebida caliente, la dieron los campesinos que viven alejados de las cabeceras municipales. Ellos, cuando se les acaba el café, las tuestan, muelen y cocinan para remplazar la tradicional bebida de los colombianos.

Por eso Henry Caicedo García, un chocoano estudiante de ingeniería industrial de alimentos de la Fundación Universitaria del Area Andina, comenzó a hurgar en el interior de los granos.

Encontró características muy similares entre el café y la bebida que se obtiene con las semillas del borojó. Después de todo, las dos pertenecen a la misma familia, las rubiáceas.

Mientras la variedad de café arábiga tiene un 1 por ciento de cafeína, el grano de borojó tiene 0.205 por ciento. Esto significa que puede utilizarse como un café descafeinado. Es más, una prueba hecha en Bogotá entre varios tomadores de tinto, arrojó muy buen resultado.

La bebida tuvo un 95 por ciento de aceptabilidad. Muchos pensaron que era tinto , contó el autor de la investigación.

Caicedo presentó hace una semana esta investigación como trabajo de grado, pero dice que aún le falta dos o tres años más de investigación, que dedicará a analizar la vida útil del producto, el empaque y transporte. Dentro de poco viajará al extranjero a continuar con su trabajo, patrocinado por la empresa privada.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de diciembre de 1996
Autor
GLEMIS MOGOLLON V. Enviada Especial de EL TIEMPO

Publicidad

Paute aqu�