LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO , UNA NUEVA ERA DE LA HUMANIDAD

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO , UNA NUEVA ERA DE LA HUMANIDAD

Un cambio vertiginoso y constante esta viviendo la humanidad sin que miles de millones de personas se percaten de ello. Es un cambio silencioso, progresivo y altamente incidente. Miles de personas al rededor del mundo están trabajando por formar un nuevo mundo en lo que se ha denominado como la sociedad del conocimiento .

21 de julio de 1997, 05:00 am

Estamos asistiendo a la corta infancia de una época sin precedentes. Descartes, quien en el siglo XVII alcanzó a ejercer como matemático, filósofo, astrónomo y físico, observaría hoy, atónito, que la erudición es casi una graciosa metáfora antigua que muy probablemente quedará consignada en los tratados filológicos e históricos, como cierta capacidad cognitiva privilegiada de la que gozaron unos pocos individuos en épocas incipientes del desarrollo de la especie humana .

El avance y difusión de la fronteras de los saberes, la especialización, el aumento casi exponencial del volumen cognitivo que maneja la especie, el desarrollo implacable de la tecnología y la revolución en las comunicaciones han desembocado en lo que se conoce como Era de la Información , que a fin de cuentas no es otra cosa que el presente real del otrora sueño de Aldea Global esbozado por McLuhan.

Intentar una definición de los múltiples procesos y fuerzas que están operando en todos los países y sociedades es una tarea extremadamente compleja debido a que su característica principal es el continuo cambio.

Pero sí se pueden resaltar algunos de los factores determinantes de las mudanzas que se están imponiendo a las tradicionales estructuras económicas, políticas, sociales y culturales.

El acelerado desarrollo y convergencia de las tecnologías de la información y comunicaciones, que se hacen cada día más rápidas, baratas, accesibles y versátiles; la creciente globalización de la producción de bienes y servicios, los mercados, las finanzas, y las consecuentes expectativas que se están generando, particularmente en los grupos sociales menos privilegiados.

Los nuevos retos al papel y la soberanía de los estados, como resultado de los vínculos cada vez más estrechos entre aspectos domésticos e internacionales o el amplio escenario para la innovación en la industria y el comercio, generado por la reducción radical de antiguas limitaciones de distancia, tiempo, fronteras y hasta idioma, son factores que esbozan los constantes cambios que la humanidad esta viviendo.

Uno de los resultados visibles de esta revolución en progreso, es el marcado desplazamiento de los fundamentos de la prosperidad, desde la producción en masa basada en recursos naturales y gran cantidad de mano de obra, hacia actividades en la frontera del saber, de alta tecnología e intensivas en conocimiento.

Esta mudanza hace que el más apreciado capital de las sociedades se concentre en las habilidades, capacidades y conocimiento de sus miembros, así como en los mecanismos que promuevan su desarrollo. Adicionalmente, y a diferencia de los recursos renovables, el conocimiento crece con su uso intensivo, en lugar de agotarse.

Las promesas de la sociedad del conocimiento son grandes, como también lo son sus potenciales riesgos. Dentro de los primeros puede identificarse la posibilidad de combatir eficazmente la pobreza, de eliminar el aislamiento de sociedades y de grupos dentro de ellas, de contar con información abundante y accesible, que impulse la productividad del planeta y permita que los países menos desarrollados consigan saltari costosas etapas de desarrollo e integrarse a la sociedad global.

En contraposición, existen los riesgos, muy reales, de saturación de información, confusión de las comunicaciones, exclusión de los no conectados, creación de castas del conocimientoi, a nivel mundial, que profundicen las divisiones sociales y dejen a miles de millones de habitantes irremediablemente marginalizados.

La historia de la era de la información se está escribiendo ahora. Las decisiones que se tomen, o se dejen de tomar están afectando la forma que tenga la Sociedad del Conocimiento en las próximas décadas. Este es el momento de conseguir que la expresión globali realmente signifique la inclusión de todos.

Es la oportunidad de analizar la repercusión que estos cambios están teniendo en grupos minoritarios, mujeres, y sociedades rurales. Es el momento de crear mecanismos que garanticen el respeto a las culturas locales y al conocimiento tradicional y autóctono, dentro de un ambiente multi-cultural. Es la oportunidad, en fin, de potencializar la participación del ciudadano y permitirle ser actor en la decisión de su propio futuro.

En este ambiente de gran dinamismo, responsabilidad y oportunidad, se desarrollaron las Conferencias, mundial en Toronto, y nacional en Bogotá sobre el tema de El Conocimiento Global . Es indudable que la conjunción de las experiencias obtenidas en los dos eventos, así como las resultantes de la continuada y ampliada discusión de los temas principales a través de las redes que en ellos se generen, habrá de potencializar los procesos de definición e implantación de políticas y estrategias que faciliten el avance de Colombia hacia la Sociedad del Conocimiento.