SANTA FE, DE CORAZÓN, GRACIAS!

SANTA FE, DE CORAZÓN, GRACIAS!

El aplauso se demoró en salir. La mente, confundida por el caudal de emociones, no sabía que órdenes impartirle al cuerpo. Luego, cuando los jugadores del Lanús comenzaban a dar la vuelta olímpica, el que inició el reconocimiento fue el propio técnico Pablo Centrone, que se paró, al borde del campo, y aplaudió uno a uno a sus dirigidos.

5 de diciembre de 1996, 05:00 am

Santa Fe acababa de derrotar 1-0 al cuadro argentino, pero no alcanzó a bañarse en la gloria del título de la Copa Conmebol, debido a que en el choque de ida, en Buenos Aires, perdió 0-2. El trofeo del tercer torneo continental reposará en las vitrinas del cuadro granate, pero el orgullo quedará en los corazones de los santafereños.

A Santa Fe, léase sus jugadores, cuerpo técnico, junta directiva, personal administrativo y auxiliares, solo se le puede decir una palabra: GRACIAS! Sí, en mayúsculas, porque así la sensación que produjeron en toda la comunidad que nació con genes albirrojos.

Gracias, porque de la más profunda humillación, que significó la eliminación del torneo colombiano en la temporada reciente, se pasó al estrellato en el concierto internacional. De pagar escondederos a peso, el hincha de Santa Fe se convirtió en el orgulloso exponente de una forma de vivir y de sentir la vida, todo por cuenta de los resultados alcanzados por el cuadro de Centrone.

Gracias, porque la fe que parecía perdida resurgió con una fuerza inusitada y causó una conmoción enorme en los cardenales . Esa pasión que se transmite genéticamente, esa amor a la camiseta rojiblanca que se enseña de padres a hijos, y de estos a los nietos, igual que los valores, volvió a ser el motor conductor de la existencia de muchos colombianos.

Gracias, porque durante unos meses, desde el 12 de septiembre hasta ayer, el hincha santafereño tuvo un motivo para alegrar su vida, una razón para creer en los milagros, un paliativo para sus tristezas. Como si fueran fantasmas que brotaran de la tierra, los aficionados rojiblancos empezaron a destaparse, desenfundaron otras vez las banderas, las balacas, las camisetas, la pintura, toda la parafernalia para demostrar el amor por la institución.

Gracias, porque el país tuvo un digno embajador en el exterior, siempre leal, siempre guerrero, siempre limpio. Durante casi cuatro meses, por los triunfos de Santa Fe, en el exterior se habló bien de Colombia, se supo que hay una nueva raza de jóvenes dispuestos a brindarse enteros por un sueño, que tienen solidaridad, unión y sacrificio para luchar por sus ideales.

Gracias, porque se logró despertar una euforia incontrolable, mucho mayor que la envidia y de la mala que nació de los corazones de los que siempre creyeron derrotado al equipo y después recibieron la cachetada de la victoria, de los que se quedaron esperando que Lanús diera el baile, de los que preferían voltear la cara a mirar el rostro de alegría del santafereño.

Gracias, porque se generó un sentimiento de admiración de colombianos que, si bien profesan su amor por otras divisas, tuvieron la nobleza de reconocer la grandeza de la gesta cardenal y aprendieron a compartir al alegría producida por las atajadas de Dudamel, la personalidad de Grígory, el corazón del Gordo Flórez, la berraquera de Villamizar, la calidad de Wittinghan, la gambeta de Salcedo y, así, por las virtudes de todo este grupo.

Perder es una de las tres posibilidades que da el fútbol. Pero sería injusto sentirse defraudado o triste porque el título no se dio. Dios anoche decidió que no era el turno para Santa Fe, y ni siquiera eso puede empañar el orgullo que hoy siente todo aquel que ame la casaca rojiblanca. Si esta vez no fue, será porque mejores cosas están reservadas en el futuro...

SANTA FE 1 LANUS 0 Estadio: El Campín Asistencia: 41.870 aficionados Taquilla: $ 237 130.900 Arbitro: Antonio Pereira (5) Santa Fe: Rafael Dudamel (6); Nelson Flórez (6), Orlando Garcés (6), Wilson Gutiérrez (5) y Oscar Upegui (6); Jorge Salcedo (7), Roberth Villamizar (6), Roberto Vidales (5) y Francisco Wittinghan (6); Silverio Penayo (5) y Gustavo Díaz (4).

Cambios: John Mario Pérez (5) por Vidales (1 ST), Farley Hoyos (6) por Díaz (13 ST) y Alejandro Zea por Flórez (27 ST).

Goles: Wittinghan (4 PT, penalti).

Amonestados: Pérez, Penayo y Villamizar.

Expulsados: no hubo.

Lanús: Carlos Roa (8); César Loza (5), Gustavo Falaschi (6), Gustavo Siviero (5) y Armando González (5); Juan Fernández (4), Daniel Cravero (5), Hugo Morales (6) y Ariel Ibagaza (5); Gonzalo Belloso (6) y Ariel López (4).

Cambios: Juan José Serrizuela (4) por Fernández (19 ST), Claudio Enría por Belloso (29 ST) y Claudio Lacosegliaz por Ibagaza (35 ST).

Goles: no hubo.

Amonestados: Morales, González y Serrizuela.

Expulsados: no hubo.

Figura: Roa (8).