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UN JUEGO DE NIÑOS QUE SE VOLVIÓ TRAGEDIA

Parecía un cohete. Los cuatro niños contemplaron con curiosidad la granada de fusil que tenía forma de nave espacial en las manos de su primo José Darío Anás, de 16 años. Les pareció divertido ver cómo José intentaba abrirla y se quedaron alrededor suyo.

Todo era como un juego hasta que el artefacto se activó. La explosión arrojó a los niños a unos metros de distancia y alcanzó a herir a Ana Anás, de 29 años, que en ese momento limpiaba un lote de terreno para sembrar maíz.

Los habitantes de Toribío, en el oriente del Cauca, corrieron hacia el sitio del estallido y ayudaron a llevar al hospital local a los cinco menores y a la mujer, que presentaban heridas ocasionadas por las esquirlas.

No recuerdo bien lo que pasó. Creíamos que la granada estaba desactivada porque mi primo estaba abriéndola para sacarle la pólvora , dijo Roberto Albeiro Méndez, de nueve años, que permanece en el Hospital Universitario del Valle (HUV), de Cali, a donde fue trasladado la tarde del miércoles luego del incidente.

El niño explicó que su primo sacó la granada de un sitio en donde quedó abandonada luego de un combate entre el Ejército y la guerrilla, ocurrido el año pasado. Parecía un aparato normal, que ya no funcionaba , señaló el pequeño.

Junto a este menor de edad, que sufrió una herida en el tórax, también se recupera su hermano Julio, de 5 años, que será sometido a exámenes clínicos para determinar si las esquirlas afectaron el funcionamiento de la arteria de una pierna.

En el HUV también fue recluido José Darío Anás, que fue operado debido a las heridas que sufrió en la cabeza. Entre tanto, en el hospital de Caloto se recuperan Ana Anás y su hijos Misael y Enrique, de 15 y 11 años.

A los niños más pequeños les pareció que la granada era un juguete. Lo grave es que ese artefacto estaba abandonado desde hace un año. Los miembros de la comunidad le dijimos al Ejército que la desactivaran o que se la llevarán lejos, pero los soldados la enterraron para que nadie saliera lastimado , dijo Juan de Dios Méndez, padre de Roberto y Julio.

No sé por qué la desenterraron, tampoco sé si la granada estaba sepultada a una profundidad adecuada, pero lo cierto es que la guerra nos sigue afectando porque si hace un año salimos ilesos del combate, ahora resultamos afectados por una granada que se había quedado sin estallar , agregó.

Este indígena paez aseguró que siempre ha llevado a sus hijos por los caminos de la paz, pese a las historias de violencia que se escuchan y se viven diariamente en las montañas del Cauca.

Al parecer la curiosidad por las armas hizo que José Darío quisiera abrir la granada como si se tratara de un juego , explicó.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a que solo le tengan odio a las armas , señaló mientras acomodaba la sábana que cubre la pierna de Julio, salpicada de pedazos de metal, en una de las camas del hospital.

Para pagar los costos de los tratamientos, Méndez dice que recibirá apoyo del cabildo de Toribío.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de septiembre de 1997
Autor
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