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DE LOS JUDÍOS EN LA HISTORIA DE COLOMBIA

Prólogo del libro que acaba de publicar Editorial Planeta La participación de los inmigrantes hebreos en la creación del Nuevo Mundo en Colombia, tal como ocupó los últimos años de la vida de Daniel Mesa, forma un libro ejemplar.

uiero decir que servirá de ejemplo para estudios parecidos que se hagan en México, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador o cualquier otro lugar de nuestra América. El caso de Colombia era más difícil y complejo. Por tradición o por sospecha, hablamos siempre de colonias judías en la colonización o en la vida de Antioquia, la Costa Atlántica y otras regiones. Sin precisar. Movidos por el instinto o la circunstancia de ciertos caracteres raciales, o la costumbre de usar nombres bíblicos en las familias. Solo Daniel Mesa se tomó el trabajo de un estudio sistemático que le ocupó los últimos años de su vida, hasta dejar este trabajo que evidencia cómo aparecen los de sangre hebrea participando en la política, la industria bancaria, la música, las matemáticas, la literatura, la astronomía, el ajedrez y cuanta actividad ha tenido que ver en la formación del Estado colombiano. Desde el primer día ha sido necesario un escrutinio laborioso de años para seguir este proceso que evidencia algo que va mucho más lejos de lo que se pensaba.

Tuvo la suerte Daniel Mesa de dejar su trabajo prácticamente terminado, y con él a la vista, notamos cómo se ensancha el concepto de cultura hispánica que una política reaccionaria reducía a los límites fanáticos del sambenito, la vela verde y la hoguera de quemar judíos.

Lo que se impone como primera consecuencia del estudio de Daniel Mesa es la rectificación en la idea que trataba de imponer la corriente imperial reaccionaria de la cultura hispánica. Para ser exactos, los liberales de nuestra América supimos del pensamiento europeo a través de traducciones que publicaban las editoriales de Barcelona y de Madrid, en donde nos tocó beber todo lo del mundo en la forma más amplia a través de traducciones excelentes. O de ediciones populares que circulaban caudalosamente por todos nuestros países. Los hebreos, que habían formado parte con los moros de la vida intelectual española, al producirse la reacción bajo los Reyes Católicos, emigraron masivamente a nuestra América. Fueron densas las colonias hebreas en el Caribe, en México, en Argentina, en Chile, en Brasil. Muchas veces favorecían la emigración los mismos reyes que habían trabajado con los hebreos, sobre todo en la creación de la hacienda real. La expulsión fue estimulada por corrientes populares que castigaban a quienes perseguían por ricos. A la Nueva Granada, la inmigración llegó en proporción que hasta la fecha no se conocía bien. Sorprende por el estudio de Daniel Mesa llegar a conclusiones como esta: Ya José Toribio Medina había señalado los dos primeros procesos de la Inquisición en Cartagena: el primero contra Luis Franco Rodríguez y el segundo contra Pedro López, los dos cristianos nuevos de origen portugués. De ahí en adelante, lo que sigue son apellidos que todavía se encuentran en Cartagena, donde funcionan sinagogas, no tantas como en Curazao, pero siempre bajo la complacencia española, que hacía la vista gorda para que pudieran avecindarse los que en la península se encontraban bajo la mirada recelosa del pueblo pobre español. Cartagena había convivido próspera y tolerante, al extremo de que hoy quedan como testimonio la catedral, la sinagoga y la mezquita, erigidas en una misma calle por los que emigraron en busca de un terreno libre. Comenzaba el Nuevo Mundo bajo el signo de la tolerancia que había desaparecido en la madre patria.

Lo fascinante en el comienzo del Nuevo Mundo es ver cómo el nuevo derecho va apareciendo a partir de las lecciones de Vitoria que registran en Salamanca el fenómeno americano. Lo que se está produciendo en América tiene en España esa resonancia que cambiará todos los derechos.

No se trataba de nada fácil, porque al principio bramaban de ira los encomenderos al ver cómo se cercenaba su ambición de reducir al indio a un régimen parecido al de la esclavitud española. Pero la vehemencia de la prédica del padre Las Casas, la convicción con que el padre Vitoria llevó al nuevo derecho su acento de justicia, fueron tan vehementes que los derechos humanos quedaron impuestos, a lo menos en la ley escrita, al extremo de que al cabo de los siglos se han convertido en la ley de la humanidad y son hoy un código moral de todas las naciones.

Esto es, en último término, el resultado de la carta Mundus Novus en que se anuncia la aparición de un Nuevo Continente, que no es Asia, ni Europa, ni el Africa, sino otra cosa en donde va a iniciarse el sueño platónico que el ateniense había dejado sepultado en un mar de lodo.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
2 de diciembre de 1996
Autor
GERMAN ARCINIEGAS

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