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LOS PEQUEÑOS NO PUEDEN COMPRAR BANCOS

Con la venta del Banco Popular registrada el pasado jueves en la bolsa Bogotá, surgen nuevamente los interrogantes que despertó el proceso de privatización del Banco de Colombia, tres años atrás.

La entidad se vendió a un precio justo? fracasó el proceso de democratización? se está concentrando más el sistema financiero en determinados grupos económicos? Estos cuestionamientos que se escucharon a comienzos de 1994 cuando el Banco de Colombia pasó a manos del Grupo Gilinski cobran fuerza hoy.

Y es que los dos procesos de venta son muy parecidos. Las dos entidades pasaron a manos privadas luego de sortear obstáculos que retardaron la venta; los dos bancos fueron adquiridos en un gran porcentaje por un conglomerado; y en los dos la participación de los trabajadores y el sector cooperativo fue muy pequeña.

En el caso del Banco de Colombia el 75 por ciento de las acciones quedaron en poder de Isaac y Jaime Gilinski que pagaron un total de 295.000 millones de pesos. Un paquete restante, equivalente al 13,8 por ciento quedó en manos de inversionistas minoritarios.

Con la venta del Banco Popular la organización Luis Carlos Sarmiento Angulo adquirió el 80 por ciento de las acciones por un valor de 272.000 millones de pesos. Los trabajadores sólo compraron el 0,11 por ciento y el resto, es decir, el 13 por ciento restante siguió en manos del Gobierno.

Con ello, y es lo que más preocupa a algunos observadores, el 20 por ciento de los activos de los bancos quedó bajo el control del grupo Sarmiento.

No todos contentos Por supuesto la operación no podría dejar a todos contentos. Los primeros en protestar fueron los trabajadores que señalaron que no tuvieron mayor opción de compra. El sector cooperativo también expresó su posición ya que durante más de dos años intentó adquirir la entidad, primero a través de Uconal y posteriormente mediante la unión de Uconal y la Caja Popular Cooperativa (ver recuadro).

Este proceso demostró que no hay una verdadera voluntad política para fomentar la participación de inversionistas pequeños en la adquisición de esta clase de entidades y que lo contemplado en la Constitución es letra muerta dijo el ex superintendente bancario y actual presidente de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), José Elías Melo, De acuerdo con el artículo 60 de la Carta Política, el Estado deberá adoptar medidas tendientes a democratizar la titularidad de las acciones, ofreciendo a los trabajadores y a las organizaciones solidarias, condiciones especiales para acceder a dicha propiedad.

De hecho, el Gobierno ha otorgado condiciones especiales como líneas de crédito, la adquisición de las acciones a un precio base y la primera opción de compra a trabajadores, fondos de empleados y cooperativas.

Pero el sector solidario considera que esto no es suficiente. Esas garantías no nos sirven de nada si el precio de la entidad es alto. Además, cualquiera preferiría endeudarse en el exterior, porque el costo del crédito afuera es mas barato, que tomar un préstamo en Colombia con altas tasas de interés , dijo Melo.

Por ello insistió en que es necesario adoptar otra clase de mecanismos o eliminar las restricciones discriminatorias como la prima de compra, para evitar la concentración de la propiedad en el sector financiero.

El dirigente gremial cuestionó el precio del banco y dijo que por dilatar más de dos años el proceso de venta el Estado salió perdiendo recursos. El 93 por ciento del Banco Popular se ofreció a un precio base de 317.000 millones de pesos, precio similar al de 1994 cuando fue fijado en 300.000 millones de pesos.

El Gobierno habla Una posición contraria tiene el Gobierno. Para el director del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafin), Francisco Azuero, estaban dadas las condiciones para que los inversionistas pequeños participaran en el proceso de privatización. No obstante reconoció que en el caso colombiano uno de los principales problemas es que aquí no hay una cultura para invertir en acciones. Las sociedades tienen miedo de emitir, de abrirse al público, y los particulares no están acostumbrados a comprar acciones .

Además, enfatizó que no se pueden hacer excepciones en cuanto al tratamiento para un sector porque la principal preocupación de un gobierno es garantizar la seguridad de los recursos del público y la solvencia de las entidades.

La participación de inversionistas pequeños no se logra con medidas paternalistas, sino con el desarrollo de un mercado de capitales y una mayor cultura de posesión de acciones .

Un hecho claro es que si el sector cooperativo, los trabajadores o cualquier otro grupo quiere participar en un proceso de este naturaleza tiene que organizarse y aglutinar el mayor número de personas para competir con los otros inversionistas. De lo contrario cualquier intento resultará en fracaso.

La compra del Banco Popular por parte de un grupo fuerte y especializado ofrece confianza al mercado y eso es bueno para el sistema y para el usuario , puntualizó Santiago Madriñán, consultor bancario.

Y el usuario qué? Otra inquietud que queda en el ambiente es en qué se beneficia o perjudican los usuarios del sistema financiero con la compra de un banco por parte de determinado grupo financiero.

En este aspectos las opiniones se mantienen divididas porque hay quienes consideran que al concentrarse la propiedad hay más posibilidades de que un grupo económico ejerza un mayor control sobre la fijación de precios, en este caso las tasas de interés.

Para Azuero es muy poco factible que ello ocurra ya que cada día en el país hay mayor competencia. Actualmente hay 129 entidades financieras entre bancos, corporaciones de ahorro, compañías de financiamiento comercial, entre otras, peleando por los recursos del público. Con este tipo de dispersión no pueden existir condiciones para que haya acuerdos entre entidades financieras sobre qué remuneración reconocerán por los ahorros o que interés cobrarán por los préstamos .

Esta posición cobra vigencia tras el ingreso de inversionistas extranjeros al mercado local. El sector es consciente de que con la llegada de bancos como el Bilbao Vizcaya las entidades tendrán que ser más eficientes si desean captar más público.

Además, nadie duda de que el país necesita de un sistema financiero más fuerte que esté a la par con otros países.

La tendencia mundial es la consolidación de grandes emporios financieros porque ellos posibilitan una mayor eficiencia por reducción de costos.

Hay muchos ejemplos en el mundo de grandes fusiones como la de los bancos Bilbao y Vizcaya (hoy accionistas del Banco Ganadero), el Bankone en Estados Unidos es producto de fusiones, todos los bancos oficiales españoles se unieron en una sola corporación llamada Argentaria.

Los grandes bancos pueden distribuir sus costos entre un mayor número de usuarios. Esto mejora la competitividad , dijo José María Ayala, presidente ejecutivo del Banco Ganadero.

Lo que sigue SI bien el Banco Popular quedó con un nuevo dueño, todavía hacen falta algunas cosas para poner la casa en orden. Una de ellas es qué va a pasar con las acciones que no se lograron vender y que equivalen al 12,9 por ciento de la entidad.

El director de Fogafín precisó que éstas serán vendidas durante 1997 en sucesivas operaciones a través de las bolsas de valores. Sin embargo el precio se ajustará de acuerdo con el índice de inflación.

En torno a los depósitos judiciales el vicepresidente comercial de la entidad, Sergio Restrepo, confirmó que se estudia la posibilidad que este servicio sea prestado por la Caja Agraria, no obstante, señaló que se requerirá de una gran infraestructura.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Economía
Fecha de publicación
24 de noviembre de 1996
Autor
JACQUELINE GUEVARA Y JAIME MEJIA

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