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Son días de frío y lluvia. En la represa de El Muña aumenta el nivel del agua; las ratas, casi tan grandes como los gatos, invaden las redes de los alcantarillados mientras que los moscos y zancudos hacen de los eternos y olvidados enfermos del hospital siquiátrico Julio Manrique en Sibaté una presa fácil.
No respetan sexo, edad, ni origen social de los enfermos. Mucho menos, que unos de ellos hayan estudiado alguna vez derecho, pedagogía, educación física, e incluso, idiomas.
Uno de ellos es Mario Luengas, de 78 años. Sus ojos son gran (...)
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