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ALVARO URIBE VÉLEZ

Los medios de comunicación han venido haciendo la semblanza humana, las proyecciones de gobierno, las realizaciones, los actos de autoridad y de hombre de Estado, con la suma de todos los posibles atributos que puedan enmarcar la atrayente personalidad del actual gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez, recia personalidad que ha dirigido a su departamento al margen de componendas políticas, de compromisos lugareños, de ambiciones personales que sean distintas de las expectativas antioqueñas.

Un gran caudal de opinión pública advierte en Alvaro Uribe Vélez al auténtico estadista, al gobernante que ve una solución donde los demás plantean un problema. Con decisión asume riesgos, impone autoridad, manda, ejecuta y demuestra ganas de hacer las cosas. Un ejemplo de su autoridad creativa se está dando en Antioquia cuando ha visto prioritario restablecer la costumbre de la paz como único medio de conseguir el desarrollo. Con terquedad de adolescente se ha propuesto derrotar la delincuencia y está demostrando que la ausencia de autoridad es un vacío que ocupa el desorden.

Autoridad y decisión son los mejores atributos de este gobernante y eso es exactamente lo que la situación del país está demandando y ello aglutina todas las voluntades en el monolítico ideal de hacerlo el próximo presidente de Colombia, lo más pronto que sea posible. Hay la certeza de que este coloso de la nacionalidad, dinámico, trascendente e imaginativo, devolverá a la Nación la seguridad en campos, pueblos y ciudades, el imperio de la ley, el orden social y los principios y valores. Así se conseguirá el desarrollo armónico, la igualdad y todos los ejercicios de un pueblo civilizado.

Posiblemente no podrá hacer todas las cosas, pero sí sentar las bases y abrir las brechas para que los colombianos recobren su camino, ideal que hoy está entorpecido por la corrupción, por el desgobierno, por la mediocridad, por el desorden social, por la inoperancia y por la pérdida de las virtudes ciudadanas que un día ya lejano nos identificaron. Llegar hoy a Antioquia y concretamente a Medellín es encontrarse con una ciudad tipo europeo, sin la mediocridad del trópico, en donde se respira aire de progreso, de solidaridad, de orden y comportamiento comunitario, por la única razón de que hay autoridad. El metro, otra gran obra, es conservado con extremada pulcritud, aprovechado y utilizado de manera realmente ejemplarizante.

Desde hace más de doce años EL TIEMPO, con toda generosidad, me ha permitido esta columna; en ella especialmente trato temas del sector agropecuario. A los colombianos nos interesa el campo y vemos con preocupación su desmejoramiento. Clamamos por que se proscriba la violencia, la pobreza, el abandono secular, la miseria, por que haya carreteras, puentes, salud, comercialización, adecuada, buenas semillas y precios. Por que la gente vuelva al entorno rural y el país se reparta para todos. Esta angustia colectiva de patria es la que nos hace buscar con ojos bien abiertos al gobernante que demuestra imponer autoridad y por eso estamos hablando bien de Alvaro Uribe Vélez.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
31 de octubre de 1996
Autor
IVAN ESCOBAR CEBALLOS

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