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CUÁNTO VALE SEPARARSE

La separación matrimonial es una pelea que no se gana peleando sino conciliando. (VER CUADRO: COSTOS DEL PROCESO DE DIVORCIO Y LIQUIDACION DE BIENES)

Después meses o incluso años de discusiones, insultos y hasta agresiones físicas, y cuando las parejas ya no quieren volverse a hablar, la mejor alternativa es precisamente esa: dialogar. Al menos, eso es lo que dicen los expertos.

Esta lógica es valedera en todos los aspectos: económico, emocional, anímico y social , dice María Cristina Calderón, jefe de la consejería jurídica de Profamilia. Aquí no importa si la separación es por infidelidad, maltrato, embriaguez o simple incomprensión , agrega la abogada de familia Mercedes Robayo.

Según abogados especializados en el tema, consultados por EL TIEMPO, en Colombia el 60 por ciento de los procesos de divorcio y liquidación de la sociedad conyugal se realizan sin acuerdo entre las parejas. El 40 por ciento restante aceptan arreglar por las buenas. Sin embargo, esta situación ha ido cambiando en favor de los arreglos concertados , sostiene Celmira González, juez tercera de familia de Bogotá.

Las dificultades para conciliar hacen que los procesos se encarezcan como mínimo en 50 por ciento, en comparación con los trámites que se efectúan con pleno acuerdo de la pareja interesada.

Las principales discrepancias en un proceso de divorcio se presentan al momento de liquidar los bienes o de fijar la cuota de alimentos.

Pero, cuanto vale separarse? La cuenta es como las de los servicios públicos: el monto depende del consumo. Lo que importa en este caso es qué tanto participan abogados, peritos y avaluadores en el proceso de separación.

Si es un proceso enredado, en el que los abogados tienen que intervenir mucho y la duración supera los dos años, la cuenta se crece. Igual sucede si a cada paso se presentan apelaciones y recursos de reposición, pues la intervención de los peritos y avaluadores aumenta los costos.

Pero al final, lo que de verdad marca la diferencia en los costos de la separación es el valor de los bienes que se van a repartir.

Como mínimo, un divorcio de una pareja de clase media cuesta entre un millón y un millón y medio de pesos, incluyendo el pago del abogado, los costos del peritazgo, el avaluador y el registro de escrituras que se realiza al final del proceso. El valor máximo depende del valor de los bienes y de lo enredado que sea el proceso.

Una alternativa para rebajar costos es utilizar los servicios de la oficina jurídica de Profamilia, que atiende en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Villavicencio. El valor mínimo que cobra esta institución es de 180 mil pesos. Esta tarifa rige para las parejas que no tienen casa o apartamento y que devengan el salario mínimo. El costo se incrementa a medida que aumentan los bienes de la sociedad conyugal. En otras palabras, Profamilia ocupa la mayoría de su tiempo separando a pobres. Sin embargo, sus mayores ingresos provienen de la representación a familias de nivel medio hacia arriba.

Solo en Bogotá, Profamilia recibe diariamente entre 20 y 25 casos de personas que se quieren separar, de los cuales el 70 por ciento son mujeres y el 30 por ciento hombres.

En concepto de la juez tercera de familia de Bogotá Celmira González, el divorcio menos costoso es el que se hace de común acuerdo entre las parejas. Entre más bravos se pongan los interesados, más costosa les sale la separación .

Sin embargo, por mucho que se pongan de acuerdo, existe un costo que no hay posibilidades de eliminar: el del abogado. Por Ley, ningún proceso se puede realizar sin la representación de al menos un abogado, el cual está en capacidad de defender a la pareja, en caso de que haya mutuo acuerdo. Si no lo hay, cada uno de los interesados debe contratar su propio apoderado.

Los únicos que no necesitan contratar apoderado son los propios abogados cuando quieren acabar sus matrimonios, ya que ellos están autorizados para autorepresentarse.

En definitiva, entonces, los costos de la separación dependen de la agresividad de los cónyuges y del monto de los bienes a repartir.

Procesos sin bienes El divorcio de parejas que no tienen bienes y están de acuerdo con separarse se realiza en un tiempo aproximado de cuatro meses. El costo mínimo es de 500 mil pesos.

Este proceso es el más sencillo y se tramita de la siguiente manera: la pareja acude a un juzgado de familia y manifiesta, por medio de apoderado, su decisión de separarse. El juez fija una fecha para la audiencia de conciliación, que casi siempre es uno o dos meses más adelante. Ese mismo día se puede declarar la cesación de los efectos civiles e iniciar la liquidación de la sociedad conyugal.

Asimismo, se especifican las responsabilidades del hombre y la mujer, para con los hijos. Estas se distribuyen por partes iguales. En este procedimiento se establecen las visitas por parte de la persona que se aleje de los hijos. Estas visitas son obligatorias para ambos. Por un lado, quien conviva con los hijos tendrá que permitir las visitas acordadas, en tanto que quien las hace debe cumplirlas a cabalidad.

Para la liquidación de la sociedad conyugal se acude a una notaría para firmar la minuta o escritura, en la que se aclara la repartición de los bienes. Si no hay bienes, se deja claro que estos no existen. Eso debe quedar escrito, pues de lo contrario se pueden presentar problemas más adelante.

Sin bienes ni acuerdo Según la abogada especializada en derecho de familia, Mercedes Robayo Macías, cuando la pareja no tiene bienes y uno de ellos no está de acuerdo en la separación, el interesado tiene que contratar abogado para iniciar un proceso contencioso ya que el caso debe ser resuelto por el juez de familia.

Por lo general, quien se opone a la separación se niega también a pagar abogado y a asumir algún costo del proceso.

Es decir que, si usted no quiere vivir más con su pareja, la única alternativa que le queda es hacerse cargo de los costos de su divorcio.

Recuerde que el simple hecho de querer separarse no es suficiente. Si su pareja se opone, usted tiene que demostrar que existen causales para ello. Según la abogada Robayo, lo común es que quien quiere separarse se vaya de la casa durante dos años como mínimo, para poder demostrar que durante ese tiempo no hubo convivencia. Esta es una justa causa para que el juez acepte la separación.

Si este es su caso, esté seguro (o segura) de que su pareja se va oponer en cada uno de los puntos en que se requiere un acuerdo bilateral. Si su objetivo es no dejar ni un solo rastro de la unión con su esposa o compañera, el proceso no solamente será demorado, sino que todos los costos serán cargados a su cuenta.

Este caso de divorcio cuesta como mínimo 800 mil pesos.

Bienes y sin acuerdo El siguiente caso es aquel en el que el único acuerdo consiste en que la pareja no se quiere volver a ver. Es decir, cuando hay desacuerdo en todo: el avalúo de los bienes, la repartición y la fijación de la cuota de alimentos.

La abogada Robayo afirma que este es el proceso más costoso y demorado, por cuanto el juez tiene que fallar en cada uno de los pasos y acudir a todos los procedimientos dispuestos en la ley.

El primer sobrecosto se presenta por la contratación individual de abogados. Por sí misma esta es una señal de que el proceso se va a demorar más de lo normal y, por tanto, el apoderado aumenta el valor de sus servicios profesionales. Lo normal es que los costos se incrementen en 500 mil pesos anuales, por cada uno de los abogados.

Posteriormente, si alguno de los dos no está de acuerdo con los cálculos del valor de los bienes de la sociedad conyugal, el juez tiene que designar un perito que diga cuánto vale el patrimonio familiar. Este perito tiene unos honorarios que deben ser pagados por la pareja y dependen del monto total de los bienes. Por ejemplo, si un hogar tiene un patrimonio de 50 millones, los honorarios para el perito son de 250 mil pesos aproximadamente. La versión del perito solo se puede objetar una vez.

Si al momento de repartir los bienes se presenta un desacuerdo, el juez designa un partidor, con honorarios similares a los del perito. La repartición también se puede objetar una vez.

El paso siguiente es que el juez declara la cesación de los efectos civiles y se procede a la liquidación de la sociedad conyugal. Este proceso puede ser demorado en caso de que no se llegue a un acuerdo rápido sobre la cuota de alimentos, la cual puede ser aplicada al hombre o la mujer, según el caso. Por lo general, el aporte alimentario es de responsabilidad del hombre. Sin embargo, si la mujer es la que abandona el hogar y se aleja de sus hijos, el juez puede fijarle a ella la cuota de alimentos.

De acuerdo con la Ley, la cuota de alimentos incluye alimentación, vestuario, educación, servicios médicos, recreación y establecimiento o vivienda.

En estos términos, una separación cuesta mínimo dos millones de pesos.

Cómo se calcula la cuota de alimentos Primero se hace un balance de los ingresos de la persona a la que se le va a fijar el aporte mensual. El cálculo se efectúa con base en el ingreso neto, es decir, que se tienen en cuenta las deudas que la persona ha adquirido para atender necesidades del hogar. Por ejemplo, cuota de apartamento, vehículo y estudio de los hijos, entre otros aspectos.

Esto significa que si una persona gana un millón de pesos pero los descuentos para salud, pensiones y pago de deudas suman 500 mil pesos mensuales, la cuota solo se puede fijar sobre los 500 mil restantes. El máximo establecido por ley es el 50 por ciento de ese ingreso neto, es decir, que en el caso citado, la cuota sería de 250 mil pesos mensuales.

Sin embargo, la abogada Bayona sostiene que lo común es que la cuota sea del 30 o 40 por ciento del ingreso neto.

María Cristina Calderón, abogada de Profamilia sostiene que en los casos atendidos por la institución, la cuota más baja que se ha aplicado es de 30 mil pesos mensuales, mientras que la más alta es de un millón y medio de pesos.

El incumplimiento en el pago de la cuota de alimentos es causal de cárcel, además de que imposibilita a los responsables para salir del país.

Una separación barata * Olga Cecilia, una señora con 14 años de casada, descubrió que su esposo Fernando le era infiel. Tras varios intentos por recuperar su matrimonio y alejar a su competidora, decidió separarse de su marido. El estuvo de acuerdo, pues consideraba que su futuro estaba en crear un nuevo hogar.

El proceso se inició en busca del divorcio y la liquidación de la sociedad conyugal. No hubo ningún inconveniente en la repartición de los bienes, ni se presentaron problemas de embargos de salarios. Eso facilitó las cosas, hasta el punto de que contrataron un solo abogado.

Olga Cecilia dice que desde un principio pensó que si el matrimonio se acababa no había razón para hacerle daño a su ex esposo, especialmente en asuntos económicos. Yo creo en la teoría de que si él está bien económicamente, mis hijas también. No necesito nada para mi . Agrega que desafortunadamente en Colombia la gente piensa al revés. Las parejas creen que entre más daño se hagan al momento de separarse, más exitoso es el proceso. Lo ideal sería que los desacuerdos siempre se arreglaran por las buenas .

En el caso de Cecilia y Fernando, ni siquiera se fijó una cuota de alimentos, porque él se comprometió a responder por sus dos hijas, de 14 y 12 años. Ella nunca dudó de su compromiso. Como tenían dos carros y una casa, cada uno cogió un vehículo y la escritura de la casa la reformaron de tal manera que el inmueble quedara a nombre de ella y de sus hijas, ya que él les cedió su parte a las niñas.

El proceso costó 500 mil pesos, los cuales pagaron de por mitad. Ambos trabajan en el sector salud Lo curioso de este caso es que, a pesar de que el proceso de separación no tuvo ningún contratiempo, hoy, Olga Cecilia y Fernando escasamente se saludan y cruzan una que otra palabra relacionada con el bienestar de sus hijas. Ella dice que la infidelidad no se puede perdonar.

*El nombre fue cambiado a petición suya.

(Ver: Un disgusto que costó $ 6 millones)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Economía
Fecha de publicación
30 de marzo de 1997
Autor
EDMER TOVAR MARTINEZ Redacción económica de EL TIEMPO

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