TRADICIÓN E HISTORIA A LA MEMORIA DE KAJIC

TRADICIÓN E HISTORIA A LA MEMORIA DE KAJIC

Cajicá, hoy puede contar su historia gracias a una muralla. La fortaleza de piedra, fue la responsable de que la comunidad que dio origen al municipio, se defendiera de sus agresores y pudiera conservar por muchos años una estabilidad política y social avanzada.

22 de marzo de 1997, 05:00 am

Era una muralla en piedra de cuatro metros de altura, casi impenetrable, que se constituyó en una de las obras más importantes del imperio muisca liderado por el cacique Kajic.

Sin embargo, fue Gonzalo Jiménez de Quesada el primero en superarla, y uno de los de los hombres que ganó la maldición que según muchos, se obtenía cuando se cruzaba sin permiso, la muerte por una enfermedad. Años después Jiménez de Quesada moriría de lepra.

Historias como esa, hacen parte de las inagotables tradiciones indígenas de Cajicá, región constituida como municipio en 1798 en el sitio llamado Las Manas, Cajicá es uno de los pocos municipios del departamento que no fue fundado , dice Octavio Munar, ex alcalde de la localidad.

Cuando Gonzalo Jiménez llegó, los Muiscas tenían una organización social envidiable que defendieron hasta ser vencidos por el poder de la caballería española. agrega Munar.

A pesar de la invasión, muiscas y españoles formaron un equipo y trabajaron juntos en favor de la región.

La posición estratégica de Cajicá, la convirtió, en la época de la colonia, en un centro de mercado y producción muy importante en todo el reino.

En 1783, los artesanos abastecían de curtiembres y utensilios elaborados en cuero a regiones del occidente del departamento.

Era así como en Cajicá se recogía la expresión de diferentes pueblos aledaños como Umbita, Tunja y Ramiriquí.

En estos mercados se vendían desde herraduras hasta alpargatas y tapetes, elaborados en lana por las hilanderas de la región.

Fue tan famoso el trabajo en el tratamiento del hierro, que hasta la región llegaron pedidos de espadas forjadas y herraduras para la Guerra de los Mil Días.

Tradición cultural Uno de los hechos más recordados fue la creación de el Centro Experimental Botánico de Cajicá liderado por el arzobispo Caballero y Góngora entre los años 1779 y 1781.

El centro estudiaba especies de flora de la sabana, y en poco tiempo se convirtió en la primera escuela vocacional agrícola del país El centro experimental ubicado en la capitanía de Chuntame fue uno de los más famosos por ser único en su género. Se cultivó entre otros el Te de Bogotá descubrimiento de la época, del cual se decía , era superior al te chino.

Octavio Munar, que fue cuatro veces alcalde de Cajicá y que por muchos años dirigió la Casa de la Cultura, recuerda que el municipio fue, también por mucho tiempo, una de las zonas líderes en el cultivo de trigo.

El recuerda cómo hace 30 años observar cientos de personas mientras trabajaban en la siega del cereal era todo un espectáculo.

Ese cultivo fue desplazado por la importación y el auge del cultivo de la papa.

Pero la historia de Cajicá no solo se teje entre historias y costumbres indígenas.

También ha sido el lugar de nacimiento de grandes personajes que le dieron resonancia a nivel nacional.

En medio de las festividades que reúnen a toda la población, llega el recuerdo de dos personajes oriundos de la región: Roque Gutiérrez y Pompilio Martínez.

El primero, célebre herbolario de la expedición y auxiliar de Celestino Mutis, y el segundo, el primer cirujano del país, pionero en adelantos médicos.

Todos son relatos contenidos en 460 años de historia y tradiciones que le dieron vida a Cajicá, un pedazo de Colombia rodeado de paz.

PIE DE FOTO. Desde las diez de la mañana, el parque central de Cajicá recibirá a sus habitantes en el inicio de los actos culturales de conmemoración.