Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

LOS FÓSFOROS, EL CASO DE UN REVOLCÓN INDUSTRIAL

Mientras en 1995 una paca de mil cajas de fósforos costaba 23.000 pesos, hoy cuesta alrededor de 65.000 pesos. Esta es apenas una muestra del radical cambio en el mercado colombiano de fósforos que se ha registrado desde hace seis años, cuando llegaron al país los representantes del grupo Fierro de España y compraron casi todas las marcas de fósforos que había en Colombia.

Comerciantes y tenderos son testigos de que el mercado de fósforos se transformó fundamentalmente desde cuando Fierro, con su empresa Fonandes, ubicada en Sopó (Cundinamarca), pasó a dominar el mercado nacional, cuya demanda asciende a 500 millones de cajas al año.

La interpretación de lo ocurrido varía dependiendo de la persona a la que se le pregunte. Para algunos, el caso Fierro se acerca peligrosamente a lo que podrían ser unas prácticas de monopolio. Sin embargo, la Superintendencia de Sociedades investigó al grupo y no encontró evidencias de competencia desleal.

Para otros, este es apenas un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando una empresa dotada de recursos financieros y tecnología entra en un mercado adormecido, donde no se había presentado innovación en años y donde los competidores estaban acostumbrados a unas reglas de juego que parecían escritas en piedra eterna.

Qué pasó? Este aumento de precios del 182 por ciento en dos años es inusual en cualquier mercado en Colombia. Resulta aún más exótico si se tiene en cuenta que el aumento del índice de precios al productor acumulado entre 1995 y 1996 fue de 37 por ciento y el acumulado del índice de precios al consumidor fue de 45 por ciento.

Roberto Suárez*, propietario de una tienda en el sector de Kennedy de Bogotá, muestra con facturas en mano que mientras a finales de 1995 una caja de fósforos costaba 30 pesos, hoy cuesta 100 pesos. Sin embargo, las cajas de fósforos que produce Fonandes indican que el precio máximo al público es de 70 pesos.

Alfredo Andrés, subgerente de Fonandes, dice que los precios se han incrementado debido a que la materia prima ha subido demasiado. Andrés no señaló en qué proporción se han reajustado los costos de los insumos para su fábrica. Los expertos sostienen que para producir fósforos se requieren al menos 11 materias primas diferentes.

Lo curioso del mercado de este producto es que a comienzos de la presente década, cuando el grupo español llegó a Colombia, su estrategia de penetración de mercado empezó por empujar los precios hacia abajo.

En una entrevista con el semanario Portafolio, publicada el 19 de junio de 1995, Guillermo Arango Gutiérrez, propietario de fósforos El Rey de Manizales, se quejó de la guerra de precios desatada por Fonandes. Entre 1991 y 1994 los precios de los fósforos subieron apenas 18 por ciento, según Arango, mientras que la inflación de los cuatro años fue superior al 60 por ciento.

El conflicto llegó a la Superintendencia de Industria y Comercio, entidad que abrió investigación formal a finales de 1995, luego de las averiguaciones preliminares sobre presunta violación a las normas sobre promoción de la competencia.

El 7 de junio del año pasado el Superintendente, Marco Aurelio Zuluaga Giraldo, expidió la resolución 1097 que cerró la investigación y se abstuvo de imponer sanciones a la firma Fonandes.

El funcionario dijo a EL TIEMPO que esa decisión fue adoptada porque no se encontró ningún indicio de competencia desleal ni violación a las normas sobre promoción de la competencia. Cuando nosotros visitamos todas las fábricas de fósforos nos dimos cuenta que Fonandes tenía una tecnología avanzada que le permitía vender su producto más barato que los fosforeros nacionales. Era un problema de tecnología .

Sobre la compra sistemática por parte de Fonandes de las empresas colombianas, Zuluaga dijo que esos negocios se hicieron de común acuerdo entre las partes.

Liderazgo premeditado Para los españoles, su incursión en el mercado colombiano de fósforos no fue una casualidad.

Algunos observadores estiman que en su llegada al país fue posible debido a la actitud de los propios fabricantes nacionales, que llevaban toda la vida produciendo fósforos en forma manual, sin invertir mayores recursos en tecnología. Ante esta situación, los españoles vieron el campo libre para montar en Colombia un fábrica tecnificada.

Sin embargo, cuando hicieron el estudio de mercado se dieron cuenta de que los consumidores colombianos tenían preferencias por algunas marcas, lo cual dificultaba la penetración de otras nuevas. Eso los llevó a la conclusión de que había que comprar marcas que existían en el país.

Entre 1991 y 1995 compraron casi todas las marcas nacionales y comenzaron a producir varias de ellas en su nueva planta de Sopó, pero con tecnología avanzada.

De las 12 marcas que había a comienzos de los 90 (El Rey, Birrey, Iris, Fogata, Vulcano, Tres Estrellas, Refuegos, El Viejo, El Sol, El Abuelo, Póker y Estrellas) hoy apenas sobreviven cinco (El Rey, El Sol, Fogata, Póker y Refuegos).

Andrés dijo que las marcas que fueron compradas y que se encuentran fuera del mercado, las tienen reservadas para planes futuros.

En este recorte se quedaron sin trabajo 1.800 personas que laboraban en las siete fábricas nacionales, pues hoy, entre Fosforera Colombiana y Fonandes solo ocupan a cerca de 200 trabajadores en sus plantas de Mosquera y Sopó.

El proceso de expansión Según Carlos Alberto Jiménez*, un comerciante de la Central de Abastos de Bogotá que lleva 35 años vendiendo fósforos, el primer paso de la conquista española se dio en 1991 con la compra de Fosforera Colombiana, que producía las marcas Tres Estrellas y Fogata. El monto de la negociación nunca se dio a conocer. Hasta 1992, esta empresa estaba registrada en la Cámara de Comercio de Bogotá y su representante legal era José del Solar.

Sin embargo, los directivos de Fonandes niegan haber comprado a Fosforera Colombiana y, por el contrario, dicen que esa es una fuerte competencia que tienen actualmente en el mercado.

Pero distribuidores, comerciantes y agentes de ventas aseguraron a EL TIEMPO que Fosforera Colombiana también pertenece al grupo Fierro. Es más, personas de esa empresa, que pidieron no ser identificadas, confirmaron esta versión. Este diario llamó por teléfono a la fábrica de Mosquera (Cundinamarca) y preguntó si esa empresa era de los mismos dueños de Fonandes y la respuesta fue afirmativa.

El propio Superintendente de Industria y Comercio manifestó que en la investigación realizada por esa entidad se comprobó que el grupo español había adquirido todas las marcas nacionales. Nosotros no los podíamos sancionar por eso. Lo que sucede es que el monopolio no es malo por si mismo. Lo que no se permite es el abuso de la posición dominante, cosa que nunca se pudo probar , explicó Zuluaga.

La Compañía Fosforera Colombiana aparece registrada en la Cámara de Comercio de Facatativá con la siguiente composición directiva: Gerente, José Antonio Gutiérrez y suplente de gerencia, César Gaitán Tovar. La junta está conformada por Alfonso Palacio Rudas, Miguel Angel Andrés y José Antonio Gutiérrez, con las suplencias de Alfredo Laverde, César Gaitán Tovar y Rubén Díaz.

Fonandes S.A. tiene su registro en la Cámara de Comercio de Bogotá. El representante legal es Gregorio de Pablo Jiménez y la junta directiva es la siguiente: principales, Alfredo Andrés, Gregorio de Pablo y Edison Durán. Suplentes, Cristina González, María de Andrés y Sergio Campsdeyn.

En 1992, los españoles compraron a fósforos Iris, fábrica ubicada en Fontibón, que además producía las marcas El Sol y Birrey. En 1993 se hicieron a las marcas Refuegos y Estrellas, de Medellín. Un año después adquirieron la marca Póker, de Manizales.

Finalmente, en 1995 lograron convencer a Guillermo Arango Gutiérrez, propietario de El Rey, de Manizales, el más rebelde de sus competidores y fabricantes colombianos, que duró 65 años en el mercado. El corresponsal de EL TIEMPO en la capital de Caldas investigó sobre la suerte de la antigua sede de esta fábrica, pero allá le informaron que la empresa se seguía llamando Fósforos El Rey, y que se encontraba en liquidación. Asimismo, confirmaron la venta de la marca al grupo de Fonandes.

Entre 1993 y 1995 los españoles invirtieron 12.000 millones de pesos en tecnología e infraestructura de la fábrica de Sopó. Según sus directivos, esta es la fábrica más completa y moderna de América Latina. Allí se producen dos millones de cajas diarias.

Varios de los dueños de las siete fábricas nacionales afirman haber vendido a los españoles, inclusive las plantas de producción con maquinaria y todo. Sin embargo, el subgerente de Fonandes, Alfredo Andrés dice que ellos compraron marcas y no máquinas.

El empresario sostiene que en Colombia hay apertura y libertad para que cualquiera que lo desee pueda fabricar o vender fósforos. Además, aclaro que nosotros no somos los únicos en el mercado .

El superintendente de Industria y Comercio manifestó además que en el país hay libertad de importaciones y que por lo tanto, existe la posibilidad de que ingresen al país fósforos extranjeros.

Queda, sin embargo, el tema del manejo de los precios. Hace tres años, Fonandes lideró una baja de los precios, pero ahora, éstos vienen creciendo muy por encima de la inflación.

Lo cierto es que, en estos momentos, en Colombia solo hay dos fábricas en producción: Fonandes y Fosforera Colombiana. Las demás fueron cerradas y nadie da razón del estado en que se encuentran sus máquinas y equipos.

* Los nombres de estas personas fueron cambiados a petición suya.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
10 de marzo de 1997
Autor
EDMER TOVAR MARTINEZ Redacción económica de EL TIEMPO

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad