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EL BAILE QUE ESCANDALIZA A BRASIL

Un baile llamado el funk está escandalizando a la sociedad brasileña.

Un baile llamado el funk está escandalizando a la sociedad brasileña.

Claro, no se trata del funk de James Brown, Prince o George Clinton y la Parliament Funkadelic, leyendas del funk estadounidense. De esas referencias, en Brasil, apenas quedó el nombre.

El funk brasileño nació hace por lo menos diez años en las favelas de Río de Janeiro, donde los bailes funk solían congregar a miles de jóvenes y todos los fines de semana, invariablemente, terminaban con peleas y muertos.

Difícilmente alguien del asfalto (todo lo que no es favela) se arriesgaba a llegar hasta un baile funk.

Pero a la precariedad de la emulación del funk americano se sumó la oportunidad comercial. Lentamente primero, y como una explosión luego, el funk comenzó a bajar de los cerros y cambió su entorno violento por letras de altísimo contenido sexual combinadas con un ritmo repetitivo.

Fue suficiente para que el nuevo género comenzara a masificarse y a tocar en las radios. Inmediatamente se multiplicaron las discotecas específicas de funk en la ciudad de Río de Janeiro. La televisión percibió el éxito de convocatoria de los bailes y surgieron programas específicos sobre el género, mientras empresas disqueras como Sony utilizaban todo su poder de fuego para difundir el funk brasileiro .

Una fórmula simple.

La alquimia funcionó: no hay brasileño que no conozca hoy temas como el Funk do Tigrao o la Danza da Motinho. La fórmula es simple. Letras en que el hombre dice que va a tener sexo con una o varias mujeres, o en las que mujeres prometen sexo en todas sus formas posibles. Eso, combinado con un ritmo prefabricado por baterías electrónicas machacantes y una casi ausencia de melodía. El tema más famoso hoy es Um tapinha nao doi (una palmada no duele), en que la coreografía consiste en mujeres inclinando el trasero y pidiendo que les peguen, porque una palmada no duele .

El funk brasileño se baila suelto y el centro de la atención es la mujer haciendo movimientos pélvicos que ruborizarían a Elvis Presley. El hombre se queda alrededor, apenas acompañando los sensuales movimientos femeninos.

Bacanales de menores.

Hasta ahí, el escándalo era restringido. Pensadores y formadores de opinión brasileños se preguntaban cómo es posible que el país de Tom Jobim o Caetano Velosso generara abominaciones de esa naturaleza. Pero hace pocos días, la revelación de que una chica de 14 años se había embarazado durante un baile funk, que había contraído sida, y que no sabía quien era el padre porque había tenido relaciones sexuales con varios hombres, desató un escándalo que llegó a la Justicia.

Surgieron versiones que decían que las chicas se embarazaban durante trencitos , en los cuales mantendrían relaciones mientras bailaban. Y que también practicarían sexo durante el clásico baile de las sillas , en que los chicos se sentarían, las chicas girarían en torno, y ante una señal se sentarían y mantendrían relaciones sexuales con quien les tocase.

La reacción fue inmediata. No son fiestas, son bacanales con menores , afirmó el juez Siro Darlan, titular del Tribunal de la Infancia y la Juventud de Río de Janeiro. La intención del juez es acusar a los organizadores de los bailes de incitación a la violencia sexual .

Según se comprobó luego, no se practican relaciones sexuales durante el trencito , pero sí en el baile de las sillas. No abiertamente, pero sí en áreas reservadas y con menores que participaban voluntariamente en estas fiestas sexuales.

Quieren prohibir los bailes.

En un sondeo realizado en vivo durante un programa de televisión, el 74 por ciento de los consultados dijo creer que los bailes funk incentivan al sexo y la violencia, lo que demuestra el rechazo de la sociedad brasileña al fenómeno. Y la organización no gubernamental Mujer Nuevo Milenio juntó 5.000 firmas pidiendo que los bailes sean prohibidos.

Como primera medida, la Justicia ordenó que no se permita más el ingreso de menores a los bailes funk.

Los fanáticos del funk se concentran entre los 13 y los 25 años. Y hoy cada una de las grandes discotecas de funk, de Río de Janeiro y San Pablo, convocan a entre 4.000 y 7.000 personas por noche.

Pero es en las regiones más pobres donde se llegaría hasta el sexo explícito. En las regiones de clase media, la característica sexual del baile llega apenas hasta el baile sensual. Pero en todo caso, el sensual Brasil está escandalizado.

FOTO.

En el Funk la mujer es protagonista casi absoluta, el hombre solo acompaña sus sensuales movimientos.

Foto: Oi Globo. Brasil. Grupo de Diarios América (GDA).

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de abril de 2001
Autor
LUIS ESNAL Corresponsal de EL TIEMPO

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