Desnudez religiosa en la Casa del Teatro
El catolicismo y el desnudo suelen ir juntos en el imaginario colectivo. No solo por las pinturas sacras del Renacimiento y el Barroco, sino por la enorme cantidad de pasajes asociados con la desnudez del hombre que aparecen en la Biblia y que inspiraron a los genios italianos, españoles y flamencos.
Es una iconografía llena de sufrimiento y dolor, con una carga erótica asociada a la sensación de pecado, placer y culpa, sobre la que se ha edificado la cultura occidental, que además sirvió para un mayor conocimiento del ser humano, a partir de los minuciosos estudios de su movimiento, anatomía y gestualidad.
Esa temática es la que podemos encontrar en Diario de una crucifixión, la obra de la compañía de danza teatro L'Explose, que se está presentando en la Casa del Teatro Nacional, creada por Juliana Reyes y Tino Fernández, el dúo de dramaturga y director que tantos éxitos ha cosechado dentro y fuera del país desde hace más de una década.
En ella, el bailarín Ángel Ávila, encerrado en una urna de cristal durante una hora, nos hace pasar por una serie de momentos en los que se conjugan religiosidad y erotismo con símbolos como la piedra fundadora de la Iglesia, o el pequeño tubo de vidrio en el que el intérprete recoge su sudor y que se asemeja a la reliquia que recorre el mundo con la sangre de un papa.
Diario de una crucifixión es protagonizada por el cuerpo humano, enfrentado a sus pulsiones, debatiéndose entre la culpa y el deseo, en imágenes que si bien se inspiraron en la crudeza de Francis Bacon, también nos evocan a Luis Caballero. sintelones@hotmail.com
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 25 de mayo de 2012
- Autor
- ALBERTO SANABRIA
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