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SANTERA , UNA HISTORIA QUE SE SALIÓ DE LA PANTALLA

Imita la realidad al cine o el cine a la realidad?. En algunos casos esto no queda del todo claro, como sucedió en el caso de la directora de la película venezolana Santera, Solveig Hoogesteijn, durante el rodaje de la cinta.

El film narra la historia de una médica española, Paula, que trabaja para Amnistía Internacional, haciendo investigaciones sobre las condiciones de vida en las cárceles de mujeres de Venezuela, y de Soledad, una santera que permanece en la cárcel, acusada de haber dado muerte a su marido durante un ritual de magia negra.

Gracias al tesón de Paula, conócenos la historia secreta de Soledad, llena de poderes ocultos, ritos ancestrales y tentaciones pasionales que confrontan a la doctora española con su pensamiento racional. Atrapada y a pesar de sus dudas, Paula lo arriesga todo, libera a la curandera y retorna con ella al pueblo remoto de Eulogio, el maestro santero, para iniciar un viaje iniciático que conduce a una realidad desconocida , dice uno de los comentarios de la crítica especializada.

Pues bien, Hoogesteijn, sin viajes iniciáticos de por medio, alcanzó hasta cierto punto a relacionarse con la urdimbre oculta de la santería.

Para rodar esta película, la directora venezolana se vio en la necesidad de asistir, en Cuba y en alejados pueblos venezolanos, a rituales y celebraciones místicas, e incluso a asesorarse de maestros de santería durante el rodaje, con el fin de no violar los estrictos y terribles códigos mágicos que se ven involucrados en el trato con las potencias que asisten a los iniciados en estos cultos.

Como estuve tan rodeada de santeros, me decían: tú tienes que darte este baño , toma este amuleto , tienes un enemigo por allí , y yo respondía: mientras yo no me abra a creer en todo esto, yo no soy vulnerable a ello , relató.

La incredulidad Pero, sin embargo, más tarde comprobó que la incredulidad no era un arma tan poderosa como ella creía: Yo siento mucho respeto por toda esta religión y estas creencias, porque creo que traducen parte de lo mejor del ser humano... Hasta que en un momento dado, como sucedieron tantas cosas, yo comencé a decir: yo como que mejor sí me echo mi baño y sí me coloco mi amuleto encima .

Hoogesteijn confiesa que todo este ambiente del que se vio rodeada comenzó, de un momento a otro, a hacer parte de su vida personal. Uno se abre de verdad a esos mundos, y se hace más vulnerable .

El papel de la santera es interpretado por la actriz venezolana Laura del Sol e Irma Salcedo actuó como la doctora española. Junto a ellas aparecen Víctor Cuica, Gladys Ibarra y Nazareth Gil, entre otros.

Solveig, a pesar de su corazón y sentimiento venezolano, nació en Estocolmo y emigró, cuando tenía un año, a Venezuela con sus padres. Estudio filosofía y letras y se desempeñó como locutora. Adelantó también estudios de escultura y arte en Alemania. Es docente en dramaturgia y dirección de cine, los que estudió en la escuela superior de cine de Munich. Actualmente ocupa un puesto como miembro dentro de la Comisión de Cultura Permanente de la Cámara de Diputados de Venezuela, en materia de ley nacional de cinematografía.

Algunos de los largometrajes que ha rodado son Puerto Colombia en 1975; el Mar del Tiempo Perdido, en 1977, inspirada en la obra de Gabriel García Márquez; Alemania puede ser muy bella a veces, en 1982 y Maku, la mujer del Policía, en 1986, ganadora de una Indica Catalina de Plata en la versión de ese año.

Su amplia experiencia y su conocimiento sobre el cine latinoamericano la llevan a asegurar que el verdadero despertar del cine independiente en América Hispana está cifrado en la coproducción entre países de este continente, y no tanto en su afiliación al cine norteamericano o el europeo.

Mientras no tomemos conciencia de los valores y las potencialidades que tenemos en estas naciones, Schwartzeneger seguirá siendo el personaje ídolo de nuestros niños, porque ellos no habrán tenido la oportunidad de conocer lo nuestro; lo bueno que nosotros tenemos .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
11 de marzo de 1997
Autor
CARLOS SOURDIS

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