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Marihuana al rescate

LUXEMBURGO. Fue una de esas historias menores que por curiosa apareció en los medios del mundo: para combatir la penuria causada por la crisis económica que afecta a España, el gobierno municipal y los residentes del pueblecito de Rasquera anunciaron en febrero que iban a empezar a sembrar marihuana. En abril, el concejo aprobó la decisión y los 1.000 habitantes votaron positivamente en un referendo.

La noticia se extendió como fuego y el que hasta entonces era un sitio casi desconocido al sureste de Barcelona se convirtió en motivo de debate nacional, interés turístico y curiosidad internacional. Periodistas del mundo invadieron las callecitas provinciales y el gobierno central emitió declaraciones de condena de la decisión.

La idea es arrendar aproximadamente 17 hectáreas de tierra del municipio a la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA) para sembrar marihuana destinada al consumo recreacional y terapéutico de sus 5.000 miembros. El plan proveería 40 empleos y más de un millón de euros de entradas al pueblo, suficientes para pagar todas sus deudas.

En España es legal cultivar marihuana en pequeñas cantidades para uso personal y privado y, como consecuencia, en los últimos años han aparecido numerosos clubes como ABCDA por todo el país. Las regulaciones son estrictas: los miembros del club ordenan la cantidad personal necesaria para un número específico de meses y el club está autorizado a sembrar lo necesario para cubrir la demanda.

Si el plan de Rasquera ha recibido esa atención es porque puede convertirse en ejemplo para tantos pueblitos de España y de otros países europeos deprimidos por el alto desempleo y el abandono de los jóvenes, forzados a buscar trabajo en las grandes urbes. Igualmente, ha revivido el viejo debate acerca de la legalización de marihuana como respuesta a una realidad innegable y como una manera no convencional y creativa de enfrentar la crisis económica.

El dilema de Rasquera es escuchado por muchos otros países occidentales donde, como en Colombia, la popularidad del uso y venta de marihuana está intersectada por una línea gris y cada vez menos definida de prohibiciones legales que resultan impracticables, por decir lo menos, ante la realidad. En Estados Unidos, por ejemplo, a pesar de la legislatura que la declaró ilegal, es sembrada, vendida y consumida casi sin control gracias a la posibilidad de uso por razones médicas, vagamente definidas, en 17 estados.

La posición de España, como la de Colombia y otros países productores y vendedores de drogas, es particular. Por su situación greográfica y climática, es el principal puerto de entrada de hachís proveniente de Marruecos y uno de los mayores cultivadores de cannabis de Europa. La economía de la marihuana es irresistible: un gramo se vende por 6 euros y una planta puede producir el equivalente a 1.000 euros. Como obvio resultado, se cultiva en grandes y pequeñas cantidades, en jardines y plantaciones, en garajes y depósitos. En ese contexto, el plan de Rasquera no parece ni irracional ni absurdo.

Desde luego, la propuesta no sobrevivirá a los ataques del gobierno central.

El ministerio encargado ya amenazó con meter a la cárcel a quienes encuentre sembrando yerba en Rasquera. Parecido al caso colombiano, donde la Cámara acaba de aprobar en primer debate el proyecto para eliminar la ilegalidad del cultivo de plantas estupefacientes, contra la opinión del gobierno del presidente Santos.

Los habitantes de Rasquera, por lo menos, tuvieron sus 15 minutos de fama.

"Los almacenes vendieron", dijo uno de los habitantes a un diario local. "El pan y las olivas se agotaron cada día." Y los turistas pudieron descubrir los encantos no narcóticos del pueblecito: sus bellos paisajes, su excelente queso de cabra y su puro aceite de oliva artesanal.

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ORLLOP

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
19 de mayo de 2012
Autor
CECILIA RODRÍGUEZ

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