Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

FUSAGASUGÁ

1. Monumento al Indio El valle de Fusagasugá fue habitado desde la eternidad de los tiempos por los indígenas Sutagaos, que en lengua chibcha significa hijos del sol . De ellos no se tiene certeza si pertenecieron al gran imperio de los muiscas o si, por el contrario, mantenían su propio territorio como nación independiente.

1. Monumento al Indio.

El valle de Fusagasugá fue habitado desde la eternidad de los tiempos por los indígenas Sutagaos, que en lengua chibcha significa hijos del sol . De ellos no se tiene certeza si pertenecieron al gran imperio de los muiscas o si, por el contrario, mantenían su propio territorio como nación independiente.

El presbítero Lucas Piedrahíta, cura doctrinero en el año 1646, fue el primero en escribir sobre los hábitos guerreros y costumbres hechiceras, con la cual se defendían de sus enemigos y se congraciaban con sus dioses.

Los ritos más importantes, sin embargo, se ejecutaban en homenaje a los progenitores del imperio milenario. A Bochica, padre dios, quien con sus rayos eternos coció la arcilla primitiva, y a Bachué, quien con sus manos amorosas convirtió aquel barro en hombres de carne y hueso, en cada uno de los miembros de la tribu de los sutagaos.

En homenaje a estos hombres de piel achocolatada, ojos profundos y pómulos sobresalientes, a estos indígenas de temple y profunda concepción espiritual, el alcalde Manuel Cárdenas Velez (q.e.p.d.) ordenó construir el Monumento al indio, una escultura elaborada por Luis Enrique Suárez y erigida en 1994.

2. Iglesia de Nuestra Señora de Belén.

Las etapas históricas de Fusagasugá están íntimamente ligadas con las fechas de construcción de sus iglesias. Además, a estas construcciones las rodea un elemento de misterio o quizás un oráculo cristiano... las iglesias doctrineras del pueblo sutagao, esas capillas donde se adoraba al dios Sol, es el mismo terreno donde hoy se sostiene la iglesia actual.

Antes de llegar al misterio, la primera fue una casa pajiza, reformada totalmente por el cura José Ramírez Poveda en 1707, representa el tiempo en el que el caserío gozó de todos los beneficios y libertades que otorgaba el hecho de haber sido erigido como municipio.

La segunda parroquia, construida por el cura Antonio R. Martínez en 1865, fue el templo asociado con la etapa bélica. Este tuvo que presenciar, el 9 de febrero de 1876, la memorable batalla entre las fuerzas del gobierno al mando del general Francisco Asís Mogollón y las rebeldes comandadas por el coronel Juan Ardila y Lucio C. Moreno.

Aunque ambos bandos se comprometieron a no causar daños a la ciudad y mucho menos al templo, este, después de resistir impávido otras batallas y guerras, como la de los Mil Días, se desplomó el 19 de septiembre de 1908.

El párroco de aquel entonces Julio Sabogal Sabogal decidió construir la actual Iglesia de Nuestra Señora de Belén, que fue inaugurada el 15 de agosto de 1926 por el Arzobispo Ismaél Pérdomo. Aunque este templo está asociado con el progreso y la modernización de la que hoy hace gala este municipio, guarda debajo de sus muros, todas las historias que le acontecieron a la tribu del sol.

3. Centro Recreativo La Merced.

Su privilegiada ubicación y su exquisito clima, que promedia los 19 grados centígrados, convirtieron a Fusagasugá en un municipio turístico por excelencia. Pero el auge de los visitantes no es de ahora. Desde la II Guerra Mundial las más distinguidas personalidades del país iban allí en busca de descanso y diversión.

La diferencia radica, quizás, en la infraestructura hotelera que hoy ostenta. Allí funcionan varios hoteles de renombre mundial, clubes, urbanizaciones, condominios y resorts. Uno de ellos es el Centro Recreativo La Merced que está acondicionado con piscinas, canchas deportivas y sede social.

4. Sabía que...

... Jorge Tadeo Lozano, Marqués de San Jorge, fue dueño de la hacienda Chinauta, a donde llevó a Mutis, Caldas y Humboldt y otros sabios de la época. Además, fue fundador de la primera biblioteca pública que existió en la casa hoy llamada viejo palacio municipal.

... El primer hospital fue construido en 1893 por la congregación del Sagrado Corazón de Jesús en un lote donado por Manuel María Aya Caicedo y Cleofe Díaz, quienes, además, fundaron un ancianato anexo al mismo.

... Manuel María Aya Díaz destinó los bienes que poseía en Fusagasugá y la biblioteca que adquirió en París, a una entidad cultural que el mismo denominó Fundación Manuel Aya .

... En 1983 fue creada la Fundación Emilio Sierra para la cultura, entidad de derecho privado, sin ánimo de lucro, dedicada a preservar los valores artísticos, culturales e históricos de Fusagasugá.

... El 9 de febrero de 1876 se libró en la casa de la hacienda El Novillero, a pocos minutos de la población hacia el occidente, una memorable batalla entre las fuerzas del gobierno al mando del general Francisco Asís Mogollón y los rebeldes comandados por el coronel Juan Ardila y Lucio C. Moreno.

Río Cuja.

Los escenarios naturales de Fusagasugá como las riberas de los ríos, los caminos de herradura y los paisajes, fruto de una naturaleza imponente de colinas, valles y planicies son utilizados para el turismo ecológico. De hecho, los habitantes ponen a prueba su destreza en el río Cuja, ubicado en los límites con el municipio de Arbeláez.

Cerro Quininí.

Dicen las leyendas que el Cerro del Quininí está custodiado por las diosa del mismo nombre y que ella, cuando no desea ser visitada, se transforma en neblina espesa. Sólo en algunas ocasiones deja ver sus encantadores paisajes entre los que se destacan los impresionantes hoyos naturales y las cavernas de los indígenas panches. En días soleados, desde los empinados miradores como El Pico del Aguila se puede ver una panorámica exquisita de los tres nevados. Se recomienda precaución a los amantes de los deportes extremos, sobre todo los parapentistas pues el viento es muy cambiante.

Monumento Alegoría al hombre.

El parque principal, de estilo contemporáneo, está adornado con una impresionante fuente llamada el Monumento Alegoría al hombre. Este lugar, así como las estilísticas quintas residenciales y veraniegas, son el esquema arquitectónico de una ciudad del futuro donde lo urbano se combina armoniosamente con lo rural. Por eso se dice que en Fusagasugá está creándose una historia nueva.

Recorrido por las haciendas.

Quinta de Coburgo.

Esta reliquia histórica de la arquitectura del clasicismo y linaje francés de 1900 fue ordenada a construir por la familia Cordovez a mediados del siglo XIX. Allí, en la Quinta de Coburgo vivió Carlos Uribe Cordovez, quien además de haber sido Ministro de Relaciones Exteriores y de Hacienda fue Gobernador de Cundinamarca.

Su hermana menor también fue famosa por el amor que sentía hacia José Asunción Silva, un romance que, obviamente, nunca prosperó. A propósito, el poeta escribió en esta casa señorial, de jardines versallescos, su famoso Nocturno, poema cumbre de su laureada obra literaria.

Cuenta la historia que en el año de 1929, en esta quinta se proclamó la candidatura de Enrique Olaya Herrera, quien llamara a Fusagasugá Tierra Grata , nombre con el que bautizó su quinta de veraneo a la vera del camino de herradura que conduce a Arbeláez.

Casona de Balmoral.

De arquitectura caracterizada por apliques y adornos excesivos y coletazos de estilo rococó, fue construida por la familia Argaéz entre 1860 y 1865. Luego, al finalizar el siglo XIX fue adquirida por Maximiliano Aya quien la convirtió en una de las estancias más distinguidas de Fusagasugá y la región. Incluso el ex presidente Enrique Olaya Herrera solía frecuentarla los fines de semana y cuando se desempeñaba como embajador de la Santa Sede en Roma.

Hotel Sabaneta.

Hoy solo quedan ruinas de ese caserón construido a finales de la segunda década del siglo XX, que por los años treinta fue convertido en el primer hotel campestre de Fusagasugá. Allí dice la historia durante la II Guerra Mundial fueron confinados los súbditos alemanes y japoneses residentes en Colombia.

Quinta La Tulipana.

La Quinta La Tulipana siempre se ha caracterizado por ser un sitio de congregación cultural. Allí funcionó durante varios años la Biblioteca Pública Municipal y la sede gubernamental que rige la actividad cultural del municipio. Actualmente sirve de sede de una ONG de jóvenes de Fusagasugá.

Algo más que un pueblito.

La arquitectura colonial, la de amplios balcones, las fuentes en piedra y las iglesias oscuras y discretas, en el Pueblito fusagasugueño se entremezcla con las construcciones modernas, de ladrillo pequeño, donde hoy en día funcionan locales de artesanías, restaurantes y viveros .

Desde hace nueve años este parador, ubicado sobre la vía Panamericana, ha sido un punto de encuentro para el turista que visita la ciudad. De día, es un lugar donde se puede degustar una de las especialidades gastronómicas del municipio, pasear por las tiendas de plantas ornamentales, elegir un souvenir o comprar flores.

Bajo el hechizo de la luna, este sitio e convierte en uno de los puntos centrales de la rumba en Fusagasugá y cuenta con una gran variedad de ambientes: desde salsa hasta rock.

Viveros con historia.

En los meses de abril y mayo empiezan a florecer las orquídeas, época apropiada para visitar muchos de los viveros de Fusagasugá, la ciudad de las flores .

En la Clarita, Bachué y el Jardín Andaluz, ubicados en la vereda la Aguadita (antigua carretera Bogotá Fusa), o en Chinauta por la vía Bogotá Girardot se puede encontrar, aparte de la flor nacional, gran variedad de follaje, aves del paraíso y bromelias, entre otras.

Aparte de los viveros se encuentran colecciones privadas de plantas y flores exóticas. Al fin y al cabo Fusagasugá es un buen plan para conocer la biodiversidad de nuestro departamento.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de mayo de 2001
Autor
NULLVALUE

Publicidad

Paute aqu�