Con tapas, una fundación apoya a niños con cáncer
Pereira. En costales y bolsas de basura, arrumadas en un cuartito de la Fundación Sanar, que funciona en el Hospital San Jorge de Pereira, Yeison Díaz cuenta y recuenta las tapas plásticas que necesita para juntar los primeros 500 kilos de reciclaje que enviará a Bogotá y que le pagarán, a 1.000 pesos el kilo. Con ese dinero, Sanar podrá ayudar a las madres y a los 364 niños que, en este momento, reciben tratamiento contra el cáncer.
"Ya tenemos unos 220 kilos, cada kilo son aproximadamente 100 tapas. La meta es recoger todas las que podamos y venderlas, para conseguir recursos con el fin de que las madres y los niños que vienen de otros pueblos, algunos tan apartados como Pueblo Rico (Risaralda), tengan con qué pagar el transporte y la alimentación", dice el joven, practicante de comunicaciones de la Fundación. Desde hace 20 días, Yeison "le metió la ficha a esta campaña" porque considera que es una manera fácil para que la gente ayude. "La quimioterapia es gratis, pero los gastos de desplazamiento hay que conseguirlos. Muchas veces a los niños los dejan hospitalizados por la reacción, y sus madres deben buscar a dónde ir. Tenemos un hogar de paso, pero se necesita dinero para los gastos básicos", explica. Según Yeison, las tapas plásticas son utilizadas para hacer envases tetrapack y, es por eso, que las empresas recicladoras las compran. "En Pereira, una empresa nos iba a pagar 500 pesos por cada kilo, pero apareció una en Bogotá que nos paga el kilo a mil pesos, por eso, tocamos la puerta de la transportadora TCC, que nos va a llevar las tapas gratis hasta Bogotá, eso sí, tenemos que juntar los primeros 500 kilos, para hacer el primer envío", explica. Alba Gil, la madre de Andrés, un pequeño de 6 años que desde hace tres recibe tratamiento contra una leucemia linfoblástica, cuenta como en su casa está juntando la mayor cantidad de tapas, por lo que les han pedido colaboración a sus familiares. "Esta fundación ha sido muy buena con nosotros. Gracias a Dios y a ellos, mi hijito termina tratamiento en abril. Él está muy bien, ya hasta lo entré a estudiar", cuenta la madre, que vive en la vereda Buenavista de Dosquebradas, con su esposo y sus dos hijos y que se gasta, aproximadamente, 30 mil pesos cada que trae a Andrés al tratamiento. "El niño es muy paciente. Mírelo, se entretiene viendo televisión mientras le hacen quimioterapia, como en la casa no tenemos cable, aquí ve películas. A veces, cuando ya acaba, me dice que no me lo lleve para ver más televisión", narra la madre. Yeison y los voluntarios de la fundación, esperan juntar la mayor cantidad de tapas posible, para poder darles más oportunidad de mejorar la calidad de vida a los niños con cáncer. "Sueño con ver este cuarto lleno de 'tapitas' que les darán más esperanza a los niños con cáncer", asegura
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Bogotá
- Fecha de publicación
- 12 de febrero de 2012
- Autor
- ANGÉLICA ALZATE BENÍTEZ

Miembro de
Miembro de