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CYRANO SE FUE... PARA EL NORTE

Cuentan que Cyrano de Bergerac, un mosquetero francés, se la pasaba saboreando los más exquisitos postres, en la bizcochería de su amiga y consejera. Y que en algunas oportunidades ayudó a prepararlos. Dicen, también, que otra parte de su tiempo libre la destinaba a la mujer que amaba. A otra de sus amigas, a quien le escribía sus mejores poemas, pero firmados con un seudónimo, porque nunca se atrevió a confesarle que era él su secreto admirador.

Ese hombre: narizón, romántico, tierno, valiente y con un gusto especial por la buena comida, particularmente por los bizcochos, es el personaje que dejó el francés Maurico Tiphaine en Bogotá.

Lo colgó en avisos a la entrada de sus locales y en las cajas de cartón en donde se empacan sus dulces y bizcochos.

Por eso Cyrano está, desde hace cuarenta años, en los almacenes especializados de pastelería francesa, que tienen su nombre. Pero solo hasta el primero de este mes Cyrano se fue, con todo y nariz grande y respingona, al norte de la ciudad.

Nunca antes había incursionado en ese sector. Sus numerosas sedes siempre se establecieron en los demás puntos de la ciudad.

La decisión de hacerlo, se debió a la gran acogida que tienen sus productos. La gente pedía una sucursal que estuviera más al norte, ya que la de Chapinero no quedaba lo suficientemente cerca para quienes viven después de la calle 80.

Por eso Cyrano se instaló en la calle 85 # 13-59.

Ahora los ejecutivos que manejan la pastelería dicen, con orgullo, que Cyrano está presente desde Venecia hasta la calle 85.

Con este último logro, Tiphaine completa 28 sucursales. Su primera pastelería la inició al concluir su contrato con el Hotel El Prado, en Barranquilla, como administrador. Exactamente después de declararse como otro enamorado más de Colombia.

La inició en un local que tomó en arriendo en la calle 22 con carrera 16. Allí hizo y vendió sus primeros hojaldres y sus primeras repollas.

A los dos años, se pasó al barrio Santa Fe, donde aún tiene su fábrica y donde todavía sus empleados hacen sus hojaldres y repollas, y otras recetas tracionales de Francia y Suiza.

Junto a Cyrano otras, pero pocas pastelerías, compartían el mercado. Estaban Tip Top, Monteblanco y Palacé.

Aunque hoy son muchas, Cyrano continúa acompañando a las familias bogotanas en sus celebraciones, con un gran éxito. Y desde este mes está junto a las familias del norte de Bogotá. Recuerdos En los domingos de los años cincuenta, muchos bogotanos se aparecían en la pastelería Cyrano, después de concluir su paseo de fin de semana por las calles del centro de la ciudad.

Era como un rito. Llegaban a disfrutar del kumis casero y de las milhojas y las repollas que allí se vendían. Porque como las de ese lugar, no se conseguía en ningún otro sitio.

Ahora, cuarenta años después, mucha gente continúa sin resistir las ganas de comer cualquier producto de Cyrano, cada vez que pasa junto a una de sus sucursales.

Se antojan, además, del pan brioche, integral y de soya, y de los pequeños bizcochos que llevan en cajas para sus hogares.

Las razones para no resistirse son muchas. Una de ellas es que conserva la calidad de sus productos. Pero, desde este mes, hay otro motivo supremamente tentador: Cyrano prepara nuevas recetas, todas deliciosas.

El Saint Onoré, es una de ellas. Son especies de pequeñas repollas, rellenas de crema inglesa, pegadas con caramelo y decoradas en crema chantilly.

La Capa de Angel, es una delicia a la carta. Se puede combinar como se desee. Puede rellenarse de crema de leche y mermelada de diferentes sabores como guayaba, durazno, mora y piña, o con crema inglesa, batido de ponqué, coco deshidratado o maní.

Otros de sus productos son las fresas y los merengues con crema, las galletas en paquetes de media libra, los croissants, las pequeñas bolsas de chocolatines y las colombinas.

Desde hace un año, tienen otra receta para los ponqués. Es una masa especial con ciruelas, uvas pasas, nuez del Brasil y remojada en vino. El ponqué se cubre en crema chantilly.

Todo un manjar a bajo precio... que es otra de las características de Cyrano.

Un ponqué para cincuenta personas, con masa especial, cuesta 8.405 pesos. En otras pastelerías, que se pueden catalogar como competencia de Cyrano, cuesta tres veces más.

Para asegurar la llegada a tiempo y en buen estado del ponqué, desde hace seis meses se entrega el pedido a domicilio, con un pequeño recargo.

Y si después de entregado su decoración sufre algún percance, en Cyrano lo vuelven a decorar, sin costo adicional.

Ante tanto éxito en Bogotá, Cyrano ampliará su cobertura a otras ciudades del país como Cali, Medellín, Cúcuta y Villavicencio. Lo hará desde el próximo año para permitirle a la demás gente disfrutar de sus nuevos y tradicionales productos. Todos de calidad.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de septiembre de 1990
Autor
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