Aventura en la selva ecuatoriana
Hay que tenerlo claro desde el principio: es un plan guerrero que exige una alta resistencia física. Hace calor, no hay aire acondicionado ni room service.
Pero cuando se arriba al Amazonas ecuatoriano, y aparece semejante paraíso, uno se siente parte de la selva y las incomodidades pasan a un segundo plano. Hay que volar a Quito desde Bogotá (una hora) y de allí a Lago Agrio (una hora más). Un recorrido por tierra de dos horas más y se llega al Parque Nacional Cuyabeno, considerado como uno de los lugares más biodiversos del mundo.
Los guías y operadores turísticos son nativos que conocen cada rincón de la selva espesa, con todos sus habitantes. El lugar es visitado, sobre todo, por europeos y asiáticos que nunca han visto tanta agua, bosques y animales en un solo lugar. Los planes incluyen avistamiento de aves (hay 550 especies), serpientes y caimanes. Hay caminatas (diurnas y nocturnas) por entre la selva tupida, en medio de árboles gigantescos, tucanes, monos, arañas y lagartijas.
También se visita una comunidad indígena donde un chamán cuenta leyendas sobre sus 'trances' con el yagé.
Sin embargo, el mejor regalo es ver el atardecer: un espectáculo alucinante en el que el río se funde con un cielo multicolor
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Viajar
- Fecha de publicación
- 26 de enero de 2012
- Autor
- JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
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