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ENERGÍA NUCLEAR EN COLOMBIA

Construir más reactores nucleares es la receta de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para solucionar de una vez por todas los problemas energéticos de Asia y América Latina, minimizando al mismo tiempo el daño sobre el medio ambiente. Los ecologistas por su parte, opinan que es necesario consultar a otro médico. En su último boletín informativo, la OIEA asegura que la energía nuclear es la mejor fuente alternativa para satisfacer la creciente demanda energética, imposible de atender mediante la utilización de las tradicionales termoeléctricas que funcionan con combustible fósiles, o las centrales hidroeléctricas.

Y qué se piensa en Colombia? El director del Instituto de Ciencias Nucleares y Energías Alternativas (INEA), Jaime Ahumada, dijo que desde 1981 se ha venido discutiendo en el país la posibilidad de construir una planta nuclear para generar electricidad, y en alguna ocasión hasta se pensó en adquirir un reactor de 600 megawatios que empezaría a funcionar en 1998.

Sin embargo, el director del INEA afirmó que a pesar del tristemente célebre apagón vivido en 1992, el país no requiere de la alternativa nuclear por lo menos durante los próximos 30 años.

Las etadísticas de la ONU parecen confirmar esta falta de interés nuclear por parte de las naciones latinoamericanas, pues mientras en Asia 70 plantas atómicas se encuentran funcionando y otras 22 están en construcción, en América Latina sólo existen cuatro plantas activas (en Argentina, México y Brasil) mientras que otros 5 proyectos están empantanados.

En Colombia sería imposible decirle al gobierno montemos una planta nuclear mañana porque no hay suficiente información, carecemos de medidas de control y de gente preparada. Sería un crimen, pues seguramente tendríamos un accidente grave en menos de tres años. Sin embargo existe la posibilidad de que en 30 años pensemos en instalar un reactor de alta potencia el cual entraría a funcionar en los 20 años siguientes, es decir, dentro de 5 décadas, cuando ya los colombianos estemos realmente preparados , concluyó Ahumada.

En la actualidad el 17 por ciento de la producción mundial de energía se desarrolla con tecnología nuclear, mientras que los combustibles fósiles como el carbón, el gas y el petróleo producen el 63 por ciento de la energía consumida en el planeta. El 20 por ciento restante está a cargo de la generación hidroeléctrica.

Y Chernobyl? Mientras tanto, en los cenáculos ambientales internacionales no se admite que este tipo de energía invada al planeta, sacando a relucir una y otra vez el desastre de Chernobyl ocurrido en 1986. A raíz de esta catástrofe todavía se mantiene contaminada un área de 50 mil kilómetros cuadrados en Ucrania, mientras que por lo menos 10 mil personas han muerto y otras 118 mil se encuentran enfermas a consecuencia de la exposición readioactiva.

A pesar de ello, el director del INEA argumenta que las centrales nucleares no son tan peligrosa ni malas como las pintan. A este respecto sostiene: nosotros los pro-nucleares somos al mismo tiempo pro-ecológicos, y cuando hablamos de la necesidad de poner en funcionamiento una planta atómica es porque la consideramos limpia y segura. Durante miles de años el hombre ha experimentado con materiales radiactivos, con accidentes muy escasos en comparación con los ocurridos por derrames de petróleo o explosiones en las minas. La energía nuclear es segura siempre y cuando se sepa manejar y se le informe oportunamente a la gente sobre sus peligros y beneficios. La de Chernobyl fue una tragedia anunciada desde por lo menos 10 años atrás, en ese caso las autoridades soviéticas no tomaron a tiempo los correctivos necesarios .

Este tipo de energía se obtiene a partir del Uranio 235, que es uranio natural enriquecido, un elemento que en las grandes centrales nucleares no se puede reutilizar convirtiéndose entonces en un residuo peligroso. Los desechos de uranio deben almacenarse durante varios años para que baje su actividad, luego se compactan, se cristalizan con vidrio y finalmente se recubren con acero. Los repositorios o cementerios nucleares deben ubicarse en lugares profundos y en áreas geológicas donde no ocurran eventos sísmicos fuertes.

Cabe anotar que en nuestro país exite un pequeño reactor de investigación de apenas 30 kilowatios, ubicado en las cercanías del Centro Administrativo Nacional (CAN), en Bogotá, el cual no produce desechos de uranio y está sometido a altas medidas de seguridad.

Cifras y datos En la actualidad una central nuclear de mil megawatios podría costarle a Colombia entre 3.500 y 4.500 millones de dólares, sin contar los 160 mil millones de pesos anuales que se necesitan para el mantenimiento del reactor y el tratamiento de los desechos producidos. Ante esto, el doctor Jaime Ahumada asegura que con la bonanza petrolera surgida a raíz del descubrimiento de Campo Cusiana el país podría comprar una planta atómica casi de contado , sin necesidad de gestionar préstamos ante el Banco Mundial.

Aunque en estos momentos las multinacionales de la energía nuclear como la alemana Siemmens, la norteamericana Westinghouse, la francesa Franatone, la belga Tractebel y la española Ensa compiten afanosamente por los nuevos mercados de Asia y Latinoamérica, el director del INEA sostiene que hasta el momento Colombia no ha recibido ninguna propuesta ni cotización oficial en este sentido.

De otro lado para terminar de convencer a los escépticos, el Organismo de Energía Atómica con sede en Viena (Austria), divulgó un estudio según el cual reemplazando las termoeléctricas por plantas nucleares se diminuiría el calentamiento global de la tierra producido por las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Mientras una termioeléctrica alimentada con carbón emite 96 mil toneladas de CO2 a la atmósfera por cada 100 megavatios/hora generados, una planta nuclear emite 5.600 toneladas de CO2 por la misma cantidad de megavatios producidos.

Los experos consideran que para el año 2000 la demanda energética en América Latina y el Caribe se duplicará, alcanzando los mil magavarios/hora, cifra que según algunos no podrá ser atendida por las tradicionales centrales termoeléctricas e hidroeléctricas.

Los argumentos anteriores no terminan de convencer a los ecologistas quienes, como en el caso de Greenpeace y el Instituto Austriaco de Ecología, siguen defendiendo la tesis de las energías alternativas tipo eólica (aprovechando el viento), solar, biomasa o marina (utilizando la fuerza de ls olas). Recientemente los científicos cubanos logrron extraer electricidad de la caña de azúcar para ser utilizada en comunidades locales.

Construir una central nuclear en Colombia plantea además un problema jurídico, ya que la Constitución Politica de 1991 establece la prohibicion de transportar o almacenar material radioactivo en el territorio nacional.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de febrero de 1994
Autor
Prensa Verde - IPS.

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