Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Menos accidentes, más control

La radicación de un proyecto de ley para reformar el Código Nacional de Tránsito abre una excelente oportunidad para debatir los efectos de la motorización en el país. El pasado martes, el Ministerio de Transporte presentó la iniciativa, de 60 artículos, que incluye modificaciones de las licencias, los límites de velocidad y la seguridad vial, entre otros.

En años recientes, Colombia ha visto crecer el número de vehículos y motocicletas que transitan por calles y carreteras. Esta es una tendencia social, económica y demográfica muy difícil de quebrar. Un estudio de la Universidad de los Andes pronostica que en el 2040 los carros llegarán a los 10 millones y las motos, a los 13 millones. Con el ritmo actual de ventas, tales proyecciones se quedarán cortas. Al mismo tiempo, las víctimas mortales en accidentes de tránsito no disminuyen. Mientras en el 2006 5.408 personas fallecieron en las vías, en el 2010 hubo 5.502 casos que lamentar. En cuanto a heridos, la cifra está alrededor de los 33.000 y el costo económico generado por la accidentalidad ronda los 6,4 billones de pesos (1,5 por ciento del Producto Interno Bruto).

Si bien las razones económicas y de salud pública cuentan con el peso suficiente para justificar una adaptación de los reglamentos vigentes, los colombianos necesitan entender que el acceso a más vehículos implica una enorme responsabilidad social. Las autoridades manejan una estadística alarmante: el 90 por ciento de los accidentes responden a fallas humanas, es decir, son prevenibles. De ser resultado del azar, estos hechos se han transformado en un indeseable y nocivo patrón de comportamiento colectivo. A lo anterior se añade que las tres cuartas partes de los muertos en dichos siniestros son peatones, motociclistas y ciclistas. Además de constituir una prioridad económica y de salud, la seguridad vial es una cuestión de ética de la convivencia y de protección de los grupos más vulnerables en las vías. Los aspectos para corregir en relación con el tránsito en Colombia no se limitan a la accidentalidad. Existe también desorden en la expedición de las licencias -y, en muchos casos, corrupción-, así como un tratamiento benévolo para quienes conducen embriagados. Asimismo, hoy en día, unos 260 entes públicos de diverso orden territorial y administrativo cuentan con jurisdicción en asuntos de tránsito y movilidad en la geografía nacional. Por eso se ven municipios donde el casco es exigido mientras que en el vecino su uso es opcional. En estas materias, la iniciativa legislativa pretende acertadamente que el Estado recupere instancias de control. El ministerio del ramo, por ejemplo, asumiría la certificación teórica y práctica para conceder los pases y así rompería un jugoso y poco transparente negocio de tramitadores y escuelas de manejo. Otra medida introduce las licencias por puntos. Penalizar las infracciones de tránsito en el pase incentiva al conductor a respetar las normas y aumenta la responsabilidad individual ante las mismas. Castigar más duramente a quienes manejen con tragos se sintoniza también con el objetivo de disminuir las fatalidades en las carreteras. La intención del Gobierno de obligar a refrendar las licencias cada dos o tres años seguramente despertará polémica.

Muchos ciudadanos pensarán que se trata de una excusa para esquilmarles dinero. Sin embargo, permitirá vigilar a los conductores infractores -en especial los del transporte público-. Aunque hasta marzo próximo no empezará la discusión de la reforma, los cambios que propone se ajustan a una necesidad inevitable: reducir accidentes a pesar de tener más carros en circulación.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
1 de diciembre de 2011
Autor
NULLVALUE

Publicidad

Paute aqu�