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SOATÁ, LABRANZA DEL SOL Y DEL DÁTIL

En la empinada cordillera oriental, como construcción de nuestros antepasados, se abre como Flor del Dátil , Soatá, pueblito de labranzas amarillas y agriculturas colectivas, que reparte sus panes a la patria.

Sus calcáreas cordilleras interrumpen su camino para formar el escenario de un mercado pintoresco, la manta de algodón para proteger del frío de los amaneceres que desde la huella del tiempo protegió al indígena, mezcla de chibcha, caribe y lache, aquellos que borraron bravamente la frontera del predio y que entregaron la tierra conquistada por la sangre.

El diez de diciembre de 1545, el señor sargento mayor don Juan Rodríguez Parra, demarcó la plaza de Soatá, entregando así un terruño entre los olvidados herederos. También, aquellos dedos dolorosos anudados, lucharon, al norte, contra los españoles y en esa querella los nativos entablaron las conversaciones entre indios y españoles.

Pactada la paz en El Peñón de Lupachoque, el cacique soatense invitó a los españoles a ir a sus dominios y valles. Y las breñas fueron recorridas por filas de indios que, llevando a espaldas a sus invitados y pertenencias, cargaron la civilización cristiana a lomo de indio .

Los indios prepararon el recibimiento a los españoles, con venado asado y grandes moyones de chicha.

Soatá, fue gobernada por el cacique Soatá señor del cacicazgo de Chicamocha (Capitanejo) y Boavita, quien tributaba al cacique Tundama y tenía un pacto de no agresión y de mutuo apoyo en caso de guerra.

Soatá es famosa por el cultivo del dátil, fruta muy apetecida por su sabor y valor nutritivo, además, fue el principal centro tabacalero de la Provincia del Norte.

En la colonia tuvo importancia como cruce de caminos entre el Nuevo Reino y Venezuela. Allí estuvo varias veces el Libertador Bolívar donde hizo su proclama a los soatenses. Su Catedral es monumental áréplica de la Capilla Sixtina del Vaticanoá y sede de la Diócesis MálagaáSoatá.

En la Casa Cural hay un museo histórico que alberga los óleos de los fundadores. Igualmente, la casa donde se alojó El Libertador. No lejos, en la vereda de Los Molinos, en el sitio denominado La Venta, existe una ermita en la que se venera a San Antonio de Padua o de las Pilitas , abogado de los solteros, romería que se realizaba el Jueves Santo áen la actualidad se cumple el primer martes de cada mesá con el fin de pedirle por las cosas perdidas y las necesidades más apremiantes . Es por eso que siempre se escucha el susurreo y el cantar de estas coplas: A mi padre San Antonio lo tengo comprometido a que siempre me consiga lo que ya le había pedido.

Con mi señor San Antonio ya tenemos convenido que yo le pago sus salves y él me escoge mi marido .

El clima templado en Soatá es extraordinario. Dentro de la amplia gama del atractivos turísticos de esta ciudad, está el Alto de Santa María o Monumento a la Virgen de la Medalla Milagrosa; allí se oficia misa a las cinco de la mañana, cada sábado, y los feligresen han tomado esta devoción como una romería. Desde este lugar se aprecia en toda su dimensión su desarrollo urbanístico.

Otro lugar es El Mirador, desde donde se divisan las bellísimas vegas del Cañón del Chicamocha y a lontanar las grandes alturas de la Sierra Nevada de Chita, Cocuy o Gicán. A pocos kilómetros del poblado se halla otra atracción turística de veraneo: Puente Pinzón, sobre el Río Chicamocha, a donde los turistas van a degustar el delicioso cabrito, conocido nacionalmente.

Cada año se realiza el Festival del Torbellino; sus festividades patronales en honor a La Inmaculada Concepción se celebra el ocho de diciembre. Paralelamente, los soatenses aprovechan la época para desarrollar el programa ferial.

En el mes de junio, los transportadores de esta región rinden un homenaje, en grande, a la Virgen del Carmen.

En la plaza de mercado es tradicional la venta del tamal y el mute soatense, la mayoría de los habitantes acuden los sábados a desayunar; hacerlo es un ritual.

La fabricación de miel, panela, sombreros de paja, tejidos de lana y algodón son las principales actividades de sus habitantes.

Con el dátil, fruto de la palmera, se elaboran en las diez fábricas existentes, golosinas de diversas clases, como limones rellenos, bocadillos de arroz, panelitas de leche y masato, renombrados majares de esta población.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
7 de diciembre de 1995
Autor
Rosalba Pinzón Blanco

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