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Suenan Las Papayeras, Señores

El porro, el fandango y la cumbia conforman la trilogía de los aires musicales que identifican el folclor de la Sabana y el Sinú.

Y, cada vez que uno de estos aires suena, se hincha el corazón de los aficionados a la música de banda, tal como acontece en estos momentos en Sincelejo, donde ayer se dio inicio al XI Encuentro Nacional de Bandas Armando Contreras .

Pese a existir una demarcación geográfica que abarca los departamentos del Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y Antioquia, existen diferencias y rivalidades entre los músicos de las Sabanas y el Sinú.

Los sabaneros, con el porro tapao, y los sinuanos, con el porro palitiao, han creado un enfrentamiento que también ha trascendido en el deporte, artes y hasta en la política.

Por eso el interés reinante en Sincelejo por el concierto y duelo musical en que se trenzan las bandas del Sinú y las Sabanas, hace más llamativo el XI Encuentro Nacional de Bandas que se realiza la Plaza de Toros de Sincelejo.

Pese a que no se conoce con exactitud cuando nació el porro como melodía, interpretado con instrumentos metálicos importados, se habla de una fecha de mediados del siglo XIX, pero ya a comienzo del presente centenario habían verdaderas bandas de músicos, primero en las Sabanas del viejo Bolívar y un poco más tarde en el Sinú.

Sin embargo, los folclorólogos e historiadores dicen que la música nació con el hombre, que las primeras expresiones sobre la música fue a través de los palmoteos de las manos, con el golpe de los pies, con el piso y aun el roce de las manos con cualquier parte del cuerpo y de esta manera marcaban un ritmo de determinada melodía.

Nuestros antepasados utilizaron algunos objetos e instrumentos de la naturaleza para sacarle sonido, tales como la caña de millo, el cactus, la rama del papayo y otros árboles que eran huecos, que al hacerle orificios y al taparlos con los dedos y soplar con sus labios le sacaba sonidos melodiosos, rítmicos y agradables.

Tal vez por usar la ramita del papayo, se deriva el nombre de bandas Papayeras, calificativo que consideraron despectivos en algunas regiones de Sucre y Córdoba, pero que con el correr del tiempo ese vocablo ha sido aceptado. Y es muy frecuente denominar al porro como música de papayera.

Los historiadores aseguran igualmente que las bandas tienen su origen precisamente en los grupos de gaitas y pitos, muy abundantes en San Jacinto, El Carmen (Bolívar), Ovejas, Morroa, Galeras, San Onofre (Sucre) y San Andrés y Purísima y Momil (Córdoba).

Pero los instrumentos primitivos elaborados por negroides y aborígenes, fueron remplazados por instrumentos metálicos como trompetas, clarinetes, bombardinos, platillos, trombones, entre otros, de origen europeo y que configuraron las bandas de músicos de la actualidad.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Suplementos especiales
Fecha de publicación
17 de agosto de 1996
Autor

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