Cuando se aumenta el consumo de combustible, lo que generalmente se hace es mandar a sincronizar el motor.
Pero lo que pocos se detienen a analizar es que dicho aumento no necesariamente implica un mal funcionamiento de la máquina, sino que puede tener otras causas.
Por ejemplo, uno de los mayores inconvenientes que se presentan al visitar talleres de frenos poco tecnificados es que, después de un arreglo de este sistema, se comienza a percibir un fuerte olor a asbesto quemado.
Por qué sucede esto? Ingresar a la mente de los mecánicos es bien complicado pero, de alguna manera u otra, puede suceder que le hayan instalado al auto una bomba de freno para un modelo diferente.
Cuando esto sucede, el pedal que empuja el cilindro de la bomba queda sin el juego libre necesario para dejar en completo reposo el sistema.
Cuando no existe dicho juego, tanto pastillas como bandas quedan constantemente aplicadas y, en consecuencia, el carro pierde potencia y aumenta su consumo.
También pudo suceder que, si se hizo el cambio de bandas, éstas sean de un espesor superior al recomendado.
Otras causas Continuando con los problemas de dicho sistema, la contaminación por humedad del lÃquido de frenos es uno de los factores fundamentales para que el auto no ande.
Tal contaminación afecta directamente las paredes internas de los cilindros auxiliares que empujan tanto pastillas como bandas, puesto que los oxida.
Cuando aparece la corrosión los pistones tienden a pegarse contra las paredes, situación que puede dejar aplicada alguna superficie de fricción.
Por otra parte, si en el anterior cambio de bandas, dejaron las zapatas mal instaladas (sean pegadas o remachadas), pueden presentar desprendimientos que hacen frenar el automóvil.
De todas formas, a la primera señal del caracterÃstico olor a asbesto quemado visite su taller o la freniteca de su total confianza para que le solucionen el lÃo técnicamente.
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