Se murió el amor! gritaron en coro las cuatro almas mientras Mariana caÃa muerta por su propia mano. Murió de amor pues Felipe, su amado, la habÃa abandonado.
Esta escena hace parte de una obra de teatro pero también de la vida de dos familias bogotanas. La obra se llama Amor, desengaño y muerte y está basada en una historia que ocurrió en Bogotá en 1993.
Rafael Acero, un joven de 22 años, es el director y fue compañero de estudio de Sandra y Carlos, los protagonistas de la historia en la que basó su montaje.
Es el tercero que hace Rafael, un muchacho apasionado por el teatro, que quiere estudiar pedagogÃa artÃstica.
Los Ñafles, El cóndor y la pastora y Amor, desengaño y muerte, las obras que ha realizado con su grupo Sueño Mestizo, han nacido de su amor por la danza, el teatro y la vida. Pero conseguir la plata del vestuario y la escenografÃa ha sido siempre una lucha, cuenta Rafael.
El último montaje, estrenado ayer en el Centro Comunitario de Lourdes, recibió un empujoncito de la Unidad Coordinadora de Prevención Integral (Ucpi). Esta entidad vio en la propuesta del grupo una alternativa para los jóvenes que viven en un ambiente social difÃcil y cercano a la drogadicción.
La trama Sandra, de 19 años, se enamoró de Carlos, de 22, sin saber que las dos familias estaban enfrentadas. El sà conocÃa la historia y quiso vengarse de la familia de Sandra.
Por ello decidió casarse y luego abandonarla. El dÃa del matrimonio, después de bailar el vals, le dijo que no la amaba y se fue.
Tres meses después del desengaño, Sandra se suicidó. DÃas antes le habÃa contado a Rafael un sueño en el que veÃa a la muerte y a las almas de los difuntos llamándola. Cuando Carlos, arrepentido, volvió, Sandra ya estaba muerta.
Esta historia, que en ciertos aspectos evoca la de Romeo y Julieta en Verona, fue recreada por Rafael, que asà convirtió su tristeza por la muerte de su amiga en un rito, que a media luz, muestra el amor, la angustia y el dolor de los jóvenes.
En la obra, los personajes de Mariana y Felipe dan vida a los compañeros de Rafael y al igual que en ellos, la ternura y la agresividad rigen sus vidas.
Los actores Sueño Mestizo está trabajando desde hace cuatro años. En Amor, desengaño y muerte participan niños y jóvenes del barrio El RocÃo, localizado en el oriente de Bogotá.
Para Samaris Saganome, de 13 años, que en la obra baila y monta en zancos, el teatro es algo muy bonito porque aprende y también puede enseñar.
Sus hermanos Daniel, de 15 años y Manuel, de 10, dicen que a pesar de los nervios que les dan en cada función, el teatro les gusta porque es mejor estar ensayando y no por ahà en la calle sin hacer nada.
Otro de los actores, EfraÃn Arias, que tiene 18 años, terminó el bachillerato y como Rafael, está buscando un trabajo que le permita seguir estudiando y actuando.
Maribel RodrÃguez, que interpreta a Mariana, estaba feliz porque siempre le ha gustado el teatro y quiere dedicarse a él por completo.
Al terminar la función, el público conformado por alumnos de la Concentración Distrital El Guavio aplaudió y se entristeció con la muerte de Mariana, tal como, hace cuatro siglos, se entristecieron las familias Capuleto y Montesco con la muerte de Romeo y Julieta.
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